Lunes 26 de septiembre de 2016,
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Ciudadanos estadounidenses dan ejemplo de trabajo en tierras mexicanas

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El fin de semana pasado, en esta frontera bajacaliforniana se dio la oportunidad de volver a observar lo contradictorios que llegan a ser los seres humanos, mientras estadounidenses reprochan a sus connacionales por leyes racistas y malintencionadas, otros optan por ayudar a quien más lo necesita y olvidan racismos, desprecios o nacionalidades

Haciendo un poco de historia, y analizando los eventos de los últimos meses o días, recordemos que a nivel mundial vivimos una crisis económica que afecto tanto a las grandes como a las pequeñas empresas, miles de empleos se perdieron, miles de personas recurrieron a solicitar ayuda del Gobierno, otros tantos perdieron lo poco que habían logrado hacer con esfuerzo, al ver que por la falta de liquidez monetaria les era embargado el techo que poco a poco liquidaban a una institución bancaria o crediticia.

Hay que recordar también que en Baja California nos golpeó un terremoto el domingo de pascua (4 de abril de 2010) y por lo cual la gente mexicalense –más que la de cualquiera de los restantes cuatro municipios estatales- aún sufre por las réplicas constantes de ese suceso, temblores que en ocasiones rebasan los 5 grados en escala de Richter y cada día se agrietan más los suelos, ya de por sí lastimados en el primer evento.

Familias que padecen tanto la crisis económica, como la pérdida de vivienda a causa del terremoto del 4 de abril, reciben ayuda desinteresada de extranjeros

El Gobierno en este aspecto es poco lo que ha hecho para dar una solución a las más de doscientas familias que aún viven en tiendas de campaña, a campo abierto, rezando cada ocasión que vuelve un movimiento telúrico. Ellos -el Gobierno- con bombo y platillo anunciaron la entrega de casas seguras a damnificados el día que se cumplió un mes del evento. ¡Sí!, entregaron cuatro casas para solo cuatro familias y mientras, que los demás esperen a que se avance en las obras; cosa que aún a estas fechas no sucede para ellos.

¿Por qué titulo esta pequeña nota, ‘estadounidenses dan ejemplo…’? Porque mire usted:

Mientras que nuestros políticos estatales y federales olvidan a los damnificados y se preocupan por querer ganar las próximas elecciones municipales y estatales o desde las curules congresistas promueven boicotear al Estado de Arizona, un grupo de estadounidenses, de la congregación Baja Christ Comunnity, conformado por jóvenes y adultos mayores, sin más interés personal que no sea ayudar a quien más lo necesita -igual que lo han hecho en ya incontables ocasiones anteriores y seguros estamos lo seguirán haciendo- construyeron dos casas para dos familias residentes en la zona este de Tijuana, familias de escasos recursos, familias a las que no cobraron un solo centavo y al contrario de lo que se pensara, tanto el material como la mano de obra es proporcionada por ellos de forma generosa. Además, los jóvenes utilizan su tiempo libre para aprender lo que los adultos mayores les enseñan en lugar de dedicarse a andar de ‘vaquetones’ y mal vivientes.

Estas acciones que solo de personas con deseo de ayuda se ven, no importa el suelo de la nación que pisen mientras sea por una labor loable, no importa que pertenezcan o no a la religión que uno profesa porque por su parte no se busca obligar a nadie para engrandecer un ministerio, religión o sociedad civil, como se ve tan de forma continua en nuestros dirigentes políticos que dicen: “te doy ayuda pero afíliate a mi partido, te doy la mano pero camina por mí”, entre otras tantas cosas.

El hecho es que de los políticos nunca veremos que se unan mano a mano con el pueblo y que de forma generosa construyan una casa para un pobre, que busquen donativos o ellos mismos los otorguen para reunir los aproximadamente (al tipo de cambio nacional) 2,500.00 dólares de costo por el material para construcción y que pongan las horas de su tiempo en estar ahí bajo el sol martillando, serruchando, pintando tablas, al mismo tiempo que lo hacen sus compañeros ciudadanos disfrutándolo y sintiéndose felices.

No, de ellos solo vemos promesas incumplidas, aumentos en impuestos tan inverosímiles como el pago de tenencia vehicular y en donde además se nos impone de forma ‘voluntaria’ el cobro de ayuda a la Cruz Roja. Vemos destrucciones de edificaciones que son -eran- emblemas citadinos, monumentos históricos, como la destrucción del coso taurino llamado ‘El toreo de Tijuana’, entre algunas de sus muchas grandes obras, por no llamarlas barbaridades.

Bien pude quedarme callado ante este hecho, bien pude volver a observar a esas personas de origen extranjero y desconocidas trabajando en un beneficio social y seguirme de largo en mi andar, tomando el hecho como si nada hubiese ocurrido. Pero opté por mejor dejárselo saber, por compartir con ustedes un poco del beneficio que llegamos a recibir de gente extraña, de gente que aún siente que ayudar al prójimo no es engrandecerse, porque es grato tender la mano de amigos.

Las fotos corresponden a la labor realizada ese día sábado, en el que terminaron la labor y dejan pendiente únicamente el detallado que concluyen el día siguiente para realizar la entrega a sus agraciados propietarios.


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