Jueves 24 de agosto de 2017,
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Ciudadanos y verdad

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Un llamamiento a la ciudadanía para que serenamente analicen los acontecimientos que nos crispan

Opinión

 No sueñen con leer aquí una exposición sobre la verdad de los más altos ciudadanos; tampoco sobre las verdades que ellos exponen y menos estando a escasos días de unas elecciones. Sólo quiero alertaros sobre la extrema dificultad que tienen, por ejemplo, los jefes de Gobierno y Oposición, para decir la verdad pues su principal obligación en estos momentos es convencer a los ciudadanos de la mejor opción en elegir tan disputado voto.

Para decir la verdad hay que conocer su contrario,la mentira

Por otra parte para decir la verdad hay que conocer su contrario,la mentira, de la misma manera que para decir que algo es lo que es (de día, por ejemplo) hay que estar en posesión del conocimiento de su contrario, es lo que no es (de noche). No quiero complicar mas la situación añadiendo variantes de luz de luna, estrellas y lluvia boreal; los grises intermedios en la oración del discurso.

Como decía Aristóteles, “procurar el bien de una persona es algo deseable, pero es más hermoso y divino conseguirlo para un pueblo y ciudades”

La verdad, científicamente hablando, es imposible salvo la comprobada por diversos métodos científicos en diferentes tiempos y lugares; en tal virtud, la verdad política se sale del campo de las ciencias casi siempre y de la específica Ciencia Política, con demasiada asiduidad, por desgracia, si nos atenemos a lo que estamos viendo y a lo que Aristóteles dijera de ella: “Parecería que ha de ser la suprema y directiva (la ciencia) en grado sumo…. Y puesto que la política se sirve de las demás ciencias y prescribe además que se debe hacer y que se debe evitar, el fin de ella incluirá los fines de las demás ciencias, de modo que constituirá el bien del hombre. Pues aunque sea el mismo el bien del individuo y el de la ciudad, es evidente que es mucho más grande y más perfecto alcanzar y salvaguardar el de la ciudad; porque procurar el bien de una persona es algo deseable, pero es más hermoso y divino conseguirlo para un pueblo y ciudades”.

La polis más que ciudad es la ciudadanía y ese es su sentido tanto en la ‘Ética Nicomaquea’ como en el tiempo del Estado de Ática compuesto de tribus primitivas. Alguien debería leer estas cosas antes de tomar decisiones y maltratar el “mal menor”.

Lo que sí se puede constatar es la mentira de los pequeños seres obedientes a las verdades superiores


Hay un magnífico ejemplo para ver la dificultad de exponer la verdad y su percepción bajo diferentes matices, campos o niveles. Si os muestro un limón amarillo diréis bien que es amarillo; pero sólo si se atiende a su aspecto exterior porque la realidad científica es que la cáscara del limón absorbe en sí misma el azul reflejando los otros dos colores fundamentales: el rojo y verde, al exterior. A la vista del ojo humano solamente, no así de una abeja y simplificando, se perciben estos dos colores que aditivamente mezclados se convierten en amarillo después de un complicado proceso que termina en el occipital del cerebro que selecciona por experiencia y emite un pensamiento o idea: amarillo. El ojo no ve, sólo sirve de maquinaria auxliar al cerebro que es quien vé. Si esto pasa con un simple limón imaginad que pasa con el bien común, la vivienda o la economía.

Hay una genial definición de verdad en los textos de Federico Nietzsche: “Un ejército inamovible de metáforas, metonimias, antropomorfismos; en suma, un conjunto de relaciones humanas, que, ennoblecidas y adornadas por la retórica y la poética, (a consecuencia de un largo uso fijado por un pueblo), nos parecen canónicas y obligatorias.” Creo que el paréntesis lo añadí en un período eufórico de fervor antiguo. Pasead por telediarios o periódicos y os sentiréis ayunos de nobleza y retórica. Repasad imágenes y comentariós que no descubriréis la verdad por resquicio alguno.

¿Cómo una misma noticia, la goma 2 ECO, aséptica, inerte, química y
física puras, desencadena titulares contradictorios a favor y en contra
de una férrea estrategia editorial?


Lo que sí se puede constatar es la mentira de los pequeños seres obedientes a las verdades superiores, (o sea, las verdades emitidas por el superior al pequeño), que se exponen desde la incontinencia o la sequedad, desde el insulto o la ignorancia; perdida la piedad y la mesura, olvidado el bien común ¡qué poco nos queda!

Qué pena da ver algunas comparecencias de quienes supuestamente debieran protegernos contradecirse y balbucear disculpas para terminar echando la culpa a algún subordinado ausente. La verdad y la mentira se plantean en la prensa escrita no para informar, la mayoría de las veces, sino para agradar al pagador o línea editorial despreciando al lector como incapaz de sacar sus propias conclusiones. ¿Cómo una misma noticia, la goma 2 ECO, aséptico, inerte, química y física puras, desencadena titulares contradictorios a favor y en contra de una férrea estrategia editorial? ¿Cómo hay una condena a Ia guerra y no a quienes matan?  ¿Cómo un responsable de políticas de bienestar social mantiene años sin contrato ni seguro a una asistenta y el calumniador o el calumniado no reciben la repulsa social? ¿Cómo se permite que tu vecino sea extorsionado y amenazado de muerte si no pagas a una banda terrorista y la ciudadanía y su mayor ciudadano no salgan a decir: “hasta aquí hemos llegado”?

Uno, que es medianamente vasco y republicano, no puede defender nunca a
aquél racista que hablaba tan mal el vasco que llamó Euskadi a su país
soñado

Uno, que es medianamente vasco y republicano, no puede defender nunca a aquél racista que hablaba tan mal el vasco que llamó Euskadi a su país soñado, pues, siendo la disinencia -di  aplicable al mundo vegetal exclusivamente, qué hacen ahí “los vascos y las vascas”. Etimológicamente, Euskadi: bosque de euskos. Vaya polis; con razón uno de los Caro Baroja, nieto de Don Pío, madrileño y vasco, ácido e inteligente, decía lo siguiente de quienes no se sentían españoles siendo vascos y que por tan eximia razón no les comprendían: “Yo si le comprendo a Vd.; Vd. es quien no comprende porque es tonto”.

Admirar la República no es airear la tricolor, rojo, amarillo y morado, que no violeta


Admiro la inteligencia y con mucho cuidado la verdad y la mentira. Admirar la República no es airear la tricolor, rojo, amarillo y morado que no violeta, tampoco rebautizar la Calle Mayor de Madrid como Calle Mateo Morral durante el asedio a Madrid. Mateo Morral no es ningún héroe sino un pequeño terrorista que envolvió de pétalos de flores los cadáveres de más de veinte pequeños seres vivos y más de cien pequeños heridos que vitoreaban al novio Rey Borbón y su amada Reina.

Creo que es tiempo de recapacitar, guardar los sables y airear un poco la inteligencia, ¡coño!

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