Viernes 09 de diciembre de 2016,
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Clásicos de los Mundiales. De la reunificación al cielo deportivo

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Cuando apenas había caído el muro de Berlín y aún faltaban unos meses para la reunificación política, las dos alemanias se unieron para formar la selección que se alzaría con la Copa del Mundo en 1990

  • A la espera de Suráfrica 2010, echamos un vistazo a la historia reciente de los mundiales

[span class=doc]Este artículo forma parte de una serie. Al final del mismo encontrarás los enlaces a las partes anteriores[/span]

El mundial italiano de 1990 conllevó muchos cambios en la historia de la humanidad. El 3 de octubre de 1989, unos meses antes del evento deportivo, tuvo lugar un suceso que dio un giro al mundo, cayó el muro de Berlín y con ello todo el bloque soviético, con lo cual se produjo el efecto dominó en los territorios del este.

En lo deportivo, Alemania se presentaba alentada por la RFA y la RDA, todas unidas por la reunificación, a falta de unos meses ya era una realidad gracias al deporte rey. La reunificación oficial no se produjo hasta el 9 de Noviembre del 1990, unos meses después de la conclusión del mundial. Con una resaca victoriosa grandiosa, se reunificaron y tocaron con los dedos el cielo deportivo.

La sorpresa al comienzo del Mundial fue Camerún. Más esperado fue lo de Italia, que se clasificó ganando todos sus partidos

El mundial italiano empezó el camino en Milán, en el remodelado para la ocasión San Siro. La albiceleste Argentina, comandada por Maradona, ponía en juego el título ganado cuatro años antes en México, delante los leones indomables de Camerún, que volvían después del mundial español. Aquel 8 de junio saltó la sorpresa y Biyik dio el triunfo al equipo africano.

La primera fase en el grupo A, la Italia anfitriona se clasificó ganando todos sus partidos, con una agradable sorpresa, Schillachi, que se coronó como goleador mundial.

En el grupo B Camerún dio la gran sorpresa al ganar con holgura sus partidos. La campeona Argentina se clasificó empatada a puntos con Rumania, y con la estimable mano de dios segunda parte, en su partido contra la URSS.

En el Grupo C Brasil, como siempre, se clasificó. La gran sorpresa fue Costa Rica, que hizo un gran grupo, teniendo en cuenta a rivales como Escocia y Suecia.

En el D, Alemania quería dar una gran alegría a sus ciudadanos y ganó el grupo con autoridad. También se clasificaron Yugoslavia y la exótica Colombia, con un portero excéntrico: Higuita.

España, en el grupo E, después de un debut flojísimo contra Uruguay (donde no se movió el marcador), el jugador del Madrid, Michel, fue la figura de la roja, con tres goles a Corea del sur, y otro contra Bélgica. Se clasificó para la segunda fase.

El grupo de los empates fue el de las islas, solo Inglaterra pudo ganar a Egipto. La Holanda campeona de la Eurocopa 88 y Eire se clasificaron para la segunda fase, una fase que se decidía por KO hasta la gran final de Roma.

Los octavos de final dejaron grandes partidos memorables: la victoria de Camerún sobre Colombia con la salida a lo loco de Higuita y el gol de Roger Milla en la prórroga, la victoria anfitriona contra los Charruas uruguayos, con dos goles de Schillachi.

Las semifinales fueron de infarto y cualquiera de las cuatro selecciones mereció estar en la final: Inglarerra, Italia, Argentina y Alemania

También será recordada por la inesperada victoria Argentina contra Brasil, con gol de Caniggia en el 80′. España volvió a caer en octavos a manos de Yugoslavia. Un recuerdo funesto fue la agresión salivar del Holandés Rijkaard al alemán Vöeller. Al final, victoria teutona, y ya tenemos servidos los cuartos.

Un partido marcó esta fase, y sin duda fue el Inglaterra – Camerún. Fue un partido trepidante, de los que hacen afición, con prórroga incluida, dos penaltis para los ingleses y uno en el min. 105 fue la puntilla y la rendición africana. Italia se deshizo de Eire con otra diana de Schilachi y Argentina lo pasó mal y pasó en los penaltys contra la Yugoslavia.

Las semifinales fueron de infarto y cualquiera de las cuatro selecciones se mereció estar en la final de Roma. La primera, Alemania – Inglaterra, fue una repetición de la final del 66 y con menos emoción del partido del Bernabéu 82. Fue un partido de poder a poder, se adelantaron los centroeuropeos con un gol de Bremhe (60′), pero los británicos no tiraron en ningún momento la toalla y su goleador Lineker en el 80′ igualaba el partido, solo los penaltys dieron un ganador y fue Alemania.

En el San Paolo de Napoli con 59.978 espectadores con el corazón dividido, una parte con su país y la otra con su ídolo Diego Armando Maradona, se vio un partido muy táctico y el miedo a perder se palpaba en el ambiente. Schillachi volvió a marcar (17′). Parecía que se aclaraba la situación, pero con Argentina defensora del título no se juega y cómo no Caniggia (67′) devolvía la igualada al marcador. De aquí al final comenzó un ataque continuo italiano, pero sin fortuna de cara a gol. Los penaltys siempre son una lotería y Goikoetxea, arquero suramericano, una garantía. Fin de la ilusión de un país organizador y oportunidad para revalidar título. Argentina a la final.

En aquella tarde del 8 de julio del 90, el estadio olímpico de Roma en sus mejores galas espera la final. Alemanes y argentinos repiten final, los dos con todas sus galas, están esperando empezar la batalla deportiva. Fue un partido bronco, sin oportunidades, muy táctico y que parecía abonado al 0-0. No había ganador claro. Después del descanso los

Alemania destronó a Argentina en la final, con un público que había vivido las semifinales dividido entre su selección y su ídolo

alemanes se echaron al ataque y los argentinos no tenían problemas, pero en el min. 65 marcó un antes y un después. La expulsión del argentino Monzón dio ventaja a los teutones. Y si se le pita un penalty a favor en el 85’, difícil empresa para los argentinos.

¡Goool! Bremhe materializa el regalito final, y pone por delante a los alemanes. Los argentinos no están de acuerdo y encajan mal el penalty. En el 87’ segunda expulsión albiceleste, Dezotti, y, cómo no, amarilla para Maradona, ya sin opción. Los alemanes piden el pitido final, la revancha de México 86 esta servida.

¡Campeones! El olímpico romano explota. Toda Alemania reunificada es una fiesta y es el primer regalo para Beckenbauer, el segundo entrenador/jugador en ganar el título después del brasileño Zagalo en México 70. Maradona pasa uno de los peores momentos de su carrera deportiva, llorando como un bebé. Son miles las imágenes de aquella final, pero en la retina de todos nos queda la gran fiesta en la puerta de Brandenburgo en Berlín.

Verdaderamente es la magia del deporte rey, la que puede ser la grandeza de la condición humana. Alemania vivió su gran momento desde el final de la II guerra Mundial.

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Imágenes (por orden): imagen 1, imagen 2, imagen 3, imagen 4.
Imagen 5, 6, 7 y 8: Antoni Carrera Ricart


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