Jueves 29 de septiembre de 2016,
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Clásicos de los Mundiales. Diego, siempre Diego

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El que es considerado por muchos el mejor jugador de fútbol de la historia, Diego Armando Maradona, debutó en el mundial de 1982 y consiguió para Argentina la copa de 1986

  • A la espera de Suráfrica 2010, echamos un vistazo a la historia reciente de los mundiales

[span class=doc]Este artículo forma parte de una serie. Al final del mismo encontrarás los enlaces a las partes anteriores[/span]

Qué se puede decir deportivamente de Diego Armando Maradona, un jugador que marcó una época y llegó a la cima que todo futbolista desea en su carrera. No tocaremos los puntos personales y nos centraremos en su paso por los mundiales y sus terrenos de juego, donde hizo maravillas para jóvenes y mayores.

Diego debutó en un mundial el 12 de junio del 82, en nuestro país, en el ya lejano mundial del naranjito. El Camp Nou barcelonés fue su padrino, a pesar de caer derrotados por 1-0 por el combinado belga. La selección suramericana defendía el título mundial ganado como anfitriona en el 78. El primer gol lo marcó en el Rico Pérez de Alicante frente a Hungría. Este día marcaría dos goles y ganarían por 4-1.

Después de la guerra de las Malvinas en el 82, tenía que ser el desquite y ¡caray! si lo fue. Diego cuajó uno de los mejores partidos que se le recuerda

La imagen de este mundial fue el férreo marcaje que le hizo el italiano Gentile, con derrota incluida, y que rayó lo ilegal, en el viejo y desaparecido Sarria. Los argentinos no levantaron cabeza y acabaron perdiendo frente a Brasil por 3-1 y con la expulsión de Diego, acabando el campeonato pésimamente, se llegó a decir “que no podía atarles los botines a Pelé“.

Llegó el año 1986 y después de la renuncia de organizar el Mundial por parte de Colombia, recogió el estandarte México, que, a pesar de un terremoto, organizó el evento. Maradona fue de menos a más. Después de un empate con Italia, ya en la segunda ronda, hubo un enfretamiento de máxima rivalidad en el río de la Plata, conta Uruguay, con victoria. Llegaba el partido clave, delante Inglaterra, enemigo número uno. Después de la guerra de las Malvinas en el 82, tenía que ser el desquite y, ¡caray! si lo fue. Diego cuajó uno de los mejores partidos que se le recuerda, marco ‘la mano de Dios’, un gol con la mano daba ventaja a Argentina, pero para desquitarse de este gol marcó el mejor gol que ha habido en un mundial: fenomenal, excelente, magistral y todos los apelativos extenúes. La venganza estaba servida, tardaron cuatro años, pero el país lo disfruto a lo grande.

En semifinales el verdugo de su debut mundialista, Bélgica, supo lo que era Maradona y dos goles suyos y a la final. Una final que se celebró en el estadio azteca de Ciudad de México el 29 de junio del 86, todo estaba preparado para coronar al Rey, con permiso de los siempre duros teutones alemanes. Fue un partido de superioridad suramericana, pero con Alemania nunca se juega. Pasaron del 2-0 al 2-2 en un momento, pero cuando se está tocado por una varita mágica, un pase de Maradona al espacio y jugada terminada por Burruchaga (83’). El espectáculo estaba servido. ¡Maradona o Rey!

Había culminado el triunfo más grande de su carrera, ser el mejor sin discusión.

En 1990 se repitió la final del 86, y esta vez fue Alemania quien se alzó con el preciado trofeo

En el mundial del 90, disputado en Italia, donde trascurría su carrera deportiva, fue importante. Defensores del titulo mundial, empezaron cediendo una derrota contra Camerún. Siguieron trabajando día a día, partido a partido, por penaltys contra Yugoslavia, y, por fin, la semifinal en el escenario soñado, en el San Paolo de Napoli, con la afición enfrentada por amor a su ídolo y a su país. Partido intenso que terminó con empate a 1, la tanda de penaltys y el guardameta argentino Goicoechea, llevaron a Argentina a la gran Final de Roma, frente a la repetición del 86, y Alemania finalista por tercer mundial consecutivo.

Verdaderamente, no será una final recordada por su juego, brusquedades, expulsados y un penalty a favor de Alemania que clama justicia. A la postre, el que dio el triunfo a los europeos. Fue, sin duda, una de las decepciones deportivas más grandes del astro argentino.

Su último mundial, el de 1994, fue el que tocó a su fin, el adiós al deporte, la decepción humana mas grande. Diego llegó a USA y marcó su último gol a Grecia, a la que ganaron por 4-0. Pero en el partido frente a Nigeria, le tocó en sorteo hacer el test antidoping. La sorpresa fue enorme cuando dio positivo en cinco sustancias prohibidas. Fue expulsado del mundial y acabó la carrera más empañada de la historia, para un personaje deportivo que había tocado la gloria de los dioses.

Diego empezó a labrar su historia en 1979, como campeón mundial en Tokio y estará en Sudáfrica 2010. La historia le vuelve a dar una oportunidad, esta vez como técnico. Esperemos que la aproveche, sería interesante dentro de unos años poder hacer un resumen de éxitos, como el que hemos hecho de jugador, y que no solo se le recuerde por lo malo. Sería interesante volver a oír rugir el grito de ‘¡Diego, siempre Diego…!‘.

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