Miércoles 28 de septiembre de 2016,
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Clásicos de los Mundiales. Goles y pistolas

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Hablar del mundial de Argentina 78 es también recordar una dictadura. El horror comenzó aquel lejano 24 de marzo de 1976, pero nos centraremos en lo que aconteció en aquellos días del invierno argentino del 78

  • A la espera de Suráfrica 2010, echamos un vistazo a la historia reciente de los mundiales

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Todo el mundo estaba pendiente del campeonato más importante en el deporte rey, la dictadura evidentemente utilizó al fútbol como propaganda política. Se realizó el Ente Untario que daba el control absoluto a los militares, con el General Artis que fue asesinado en un atentado antes del mundial, y recogió el encargo el almirante Lacoste, bajo la tutela del testaferro de la junta, el Jefe de la armada, Emilio Masera. Se hicieron estadios de más y se repartieron supuestamente el dinero de las subvenciones para el mundial.

En estos momentos se continuaba secuestrando y desapareciendo miles de argentinos contrarios al régimen, y a la vez, la nación se preparaba pare el evento, antes el 26 de mayo de 1978, Videla y la cúpula de la junta recibió a la selección argentina en pleno, para alentarlos para el combate deportivo.

Una de las anécodas de este mundial fue que en la concentración previa en José C, Paz, el técnico Menotti, antiguo miembro del Partido Comunista en su juventud, se escapaba en el maletero de un coche, para reunirse con la resistencia y esconder a gente en su propia casa, un digno gesto, anécdotas a parte.

El Mundial dio el tiro de salida el 1 de junio, con una inauguración, muy militarizada y austera. El partido inaugural fue por el mismo camino, la RF Alemana empató sin goles con Polonia.

Argentina debutó en el estadio de River, con susto incluido. El magyar Csapo se adelantó en el marcador, el esfuerzo y el aliento del público hizo que la albiceleste diera la vuelta al luminoso con goles de Luque y Bertoni, así derrotaron en el debut a Hungría. Los anfitriones ganaron el segundo partido contra la Francia del jovencísimo Platini, y cayeron en casa frente a la aguerrida Italia, que los defenestró a jugar la segunda fase a Rosario.

Los recuerdos del mundial del 78 se mezclan con aquellos de asesinados y desaparecidos a manos de la dictadura militar

En el grupo III estaba España, que de entrada cayó frente a la Austria del delantero Krankl. Caería por 2-1 y la actuación del austríaco le hizo recalar en el FC Barcelona. Pero lo que nos viene a los ojos es el recuerdo del clamoroso fallo de Cardeñosa, se le hizo de día a puerta vacía frente a Brasil. El empate y el mismo resultado frente a Suecia nos devolvió a casa con un fracaso sonado.

En los otros grupos se clasificaron: Italia, Argentina, Polonia, RFA, Austria, Brasil, Perú y Holanda. Las semifinales se jugaban en la modalidad de grupos de cuatro, y el campeón a la final.

En el Grupo A celebrado en Buenos aires y Córdova, la selección holandesa repetía final después de la de 1974, en un grandísimo partido contra Italia ganado por 2-1 y remontando. Los tulipanes, sin su gran figura Johan Cruyff, volvían a estar en lo más alto.

El Grup B fue más complicado. Brasil y los anfitriones se enzarzaron en una lucha por la final. Después de empatar a 0, y una victoria carioca por 3-0 a Perú, los albicelestes necesitaban una proeza. Aquel 21 de junio de 1978 estaba todo preparado y escenificado en Rosario. Antes del partido el General Videla acompañado por el norteamericano Kissinger, visitaron, sin ningún pudor, el vestuario peruano para desearles suerte, algo nunca visto en una competición de esta índole. Fue un partido que todavía a día de hoy hace cuestionarse muchas dudas sobre lo que sucedió aquel día.

Al arquero Ramón Quiroga, nacido en Argentina pero nacionalizado peruano, le tocó defender el arco y recibió seis goles. Argentina se clasificó para la final del Monumental, gracias a los goles de Kempes y Luque por partida doble, Tarantini y Houseman. Ya había final servida.

Día 26 de junio, todo preparado y escenificado. A 1.000 metros del monumental estaba la ESMA (Escuela Mecánica de la Armada), miles de detenidos que oían rugir el estadio en la distancia, entre ellos un célebre premio novel, Adolfo Pérez Esquivel. Eran dos mundos muy cercanos, pero lejanos en la realidad.

El partido fue aburrido y de control en el centro del campo, Kempes dio la primera ilusión a una nación en el 38’. Cuando parecía que el título no se podia escapar, Naninga (81’) igualaba la contienda. Así se llegó al final de los 90’.

La prórroga fue meramente argentina. Las ganas, el fervor de las gradas y saberse arropados por todo un país les dio alas y otra vez Kempes junto a Bertoni daban el primer título mundial a un país que vive por y para el fútbol. ¡Argentina campeona!

Aquella noche es recordada porque nadie durmió, se disfrutó a lo grande, y es que valía la pena, hasta los reos fueron sacados de la ESMA por sus verdugos para que celebrasen el título bajo vigilancia. El fútbol puede obrar historias de lo más descabelladas.

Fue un Mundial donde de cara afuera eran goles y más goles y de cara adentro, pistolas y más pistolas.

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