Viernes 26 de mayo de 2017,
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Claves del golpe de estado en Honduras

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El presidente de Honduras, Manuel Zelaya (izq.), escucha a Hugo Chavez

El intento de golpe de estado en Honduras nos deja un “deja vu” conocido y terrible.

El desencuentro entre la política satélite del presidente venezolano Hugo Chávez, en la persona del depuesto presidente Manuel “Mel” Zelaya y un ejército entrometido y vigilante, en la forma del golpista presidente interino Roberto Michelleti nos deja estos resabios de otro tiempo y otra sangre pero, también, una forma de hacer política en América Latina que nos augura más disgustos.

Honduras
sufre un golpe de estado
, una asonada militar que recuerda las
históricas,
y
sangrientas
, que han ocurrido en el subcontinente no hace muchos
años. Un golpe
de estado
con olor a apoyo internacional que, sin embargo, parece
no haberse dado
.

 Manuel
Zelaya del partido
liberal de Honduras orientó, desde su victoria en las
elecciones de 2005, poco a poco su política hacia los tintes
populistas y demagógicos del grupo
ALBA

Manuel
Zelaya
del partido
liberal de Honduras
orientó, desde su victoria en las
elecciones de 2005, poco a poco su política hacia los tintes
populistas y demagógicos del grupo
ALBA
, esto es Venezuela, Bolivia, Ecuador,
Cuba y, hasta hace pocos
días,
Honduras. Estas simpatías bolivarianas han
marcado su futuro: desde hace algunos meses se hablaba de golpe de
estado. Sin embargo la
votación por el cambio de la constitución
, verdadera piedra de
toque de respeto institucional en todos los países bolivarianos ha
hecho que se concrete en día 28 de Junio.

El Presidente electo fue obligado a marcharse a
Costa Rica. Un presidente depuesto a la fuerza diez minutos
antes de que se eternizase en el poder como Castro, Chávez,
Morales o Correa. El ejército le aparta y promueve
un nuevo presidente interino
que se hace con el poder, Roberto
Micheletti
, y, en general toda la opinión
pública
internacional se
les echa encima
. Incluido,
y esto es muy importante, EEUU
.

No es la primera
vez que se busca la
salida “golpista”
contra estos gobiernos demagógicos,
injerentes y con tendencia a apalancarse en el poder, recordemos el
intento de golpe en Venezuela en 1992
, sin embargo parece que
esta no
está tan apoyada, al menos directamente, por el gobierno Obama
.
A pesar de la
tajada propagandística
que quiera sacar Chávez y su grupo en
contra de EEUU.

La situación tiene
varias lecturas, la primera es el virage
político
de Manuel “Mel” Zelaya hasta este
bolivarianismo populista desde el liberalismo de la oligarquía a la
que pertenece. La segunda es la
capacidad del grupo de Chávez en poner aquí y allá acólitos
,
cercanos, secundarios que aboguen por su modelo neocastrista.
Recordemos México con López
Obrador
o Perú con Humala,
ejercicios insatisfechos de esta expansión. Pero también recordemos
Ecuador, Bolivia, Nicaragua, etc donde ha logrado encontrar afectos.

El intento
de cambio de constitución
, como digo, piedra de toque de este
bolivarianismo al cual las reglas del juego democrático actual
siempre se le quedan cortas, es un sintagma básico de esta
situación. Una situación que “supera” arrogándose más poderes
o, como en este caso, haciendo de la represión y a bufa reacción
alimento
para su propaganda
.

La segunda de las
lecturas es lo inadecuado
de una asonada
al estilo
del siglo diecinueve y primeras décadas del veinte
. Lo perverso
y terrible de un ejército dispuesto y con intenciones de inmiscuirse
en la política más veces de las necesarias, de una democracia
vigilada que, al
menor contratiempo que debiera responderse por los instrumentos de la
ley y el derecho, el intento de cambio de constitución,
responde
deportando
a la fuerza al Presidente y decretando
un toque
de queda
que está siendo respondido en las calles del país con
una respuesta
ciudadana
, que, también sin duda y si
no se remedia
, no
tardará en cobrarse alguna víctima
.

El Presidente Zelaya
ha advertido/ amenazado con la
vuelta al país el próximo jueves, día 2,
y será el momento
para ver la fortaleza de uno y otros. Parece que lo lógico sería la
vuelta al poder de Zelaya
y, en un plazo corto, recurrir al
plebiscito
electoral
para ver el camino a seguir. Lo que no cabe duda es que
la democracia hondureña, siga Zelaya o no, ha
sido herida de gravedad
.

No es la primera
vez que se busca la
salida “golpista” contra estos gobiernos demagógicos,
injerentes y con tendencia a apalancarse en el poder, recordemos el
intento de golpe en Venezuela en 1992

Una tercera derivada es
la
presión internacional en detrimento del nuevo presidente-pelele
hondureño
. Este punto casi asegura una
endeblez y falta de apoyo
que abocará, salvo cierres “a la
iraní”, a la única posibilidad de pervivencia mediante el uso de
la fuerza o una retirada más o menos honorable y en el extranjero.

Por último, una cuarta
y última derivada. Dirigida al gran país del norte, EEUU. De nuevo
se demuestra que la política exterior norteamericana ha dejado de
hacer sus deberes por debajo del Río Grande permitiendo el triunfo
de un
populismo demagógico y neorrevolucionario
que amenaza con ir
contaminando de su mensaje bolivariano y redentorista todos los
países, creando adeptos, generando olas humanas que, sin quererlo,
acaban apoyando a un sátrapa local con ínfulas de convertirse en
eterno. De nuevo vemos la mano cercana de Chávez y su proyecto, de
nuevo vemos la repetición de las formas, modificación
constitucional incluid
a, de nuevo apreciamos un inicio de “guerra
fría” en tiempos de crisis y problemas mayores pero que, poco a
poco, se acabará convirtiendo en un problema mayor.

Esta es la situación,
no auguro al presidente actual Roberto Michelleti mucho
futuro, verdadero
Vidkun Quisling de un ejército intromisor y vigilante
,
pero sin embargo no estoy del todo seguro que la democracia hondureña
sea capaz de
detener a Mel Zelaya en sus intenciones de eternizarse en su proyecto
pseudobolivariano
. En resumen, la peste, el golpismo,
o la cólera, el
autoritarismo en ciernes
.

Honduras en la mente.
Recuerdos del día de
mañana
.

Imagen: Público / EFE   

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