Jueves 10 de abril de 2014,
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Colombia: antifaces contra la corrupción

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Miles de personas se manifiestan en 30 ciudades colombianas

Colombia se suma a la dinámica mundial de expresiones ciudadanas de disconformidad con sus gobernantes

En el mundo las expresiones de inconformidad ciudadana cada día son más frecuentes. El movimiento ‘Manos limpias’ de Colombia convocó a una marcha contra la corrupción, en medio de constantes escándalos que comprometen a altos funcionarios de los ocho años de gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Bogotá D.C., Colombia. “Vamos a notificar a los corruptos del despertar de nuestra nación”. Esta es la advertencia de los organizadores de la ‘Marcha de los antifaces’, que se llevó a cabo en 30 ciudades colombianas el domingo 21 de agosto.

Una primera impresión nos llevaría a pensar que se trata de la llegada a Colombia de la dinámica mundial de expresiones de inconformidad ciudadana frente a los gobiernos. La discreta participación de ciudadanos que creen que es hora de pasar del silencio a las palabras y de las palabras a los hechos, puede ser el primer paso para frenar la carrera de funcionarios públicos y particulares que encuentran en el desfalco a los recursos del Estado su principal fuente de riqueza.

Los manifestantes utilizaron antifaces negros aludiendo a los ‘ladrones de guante blanco’ que se enriquecen a costa de la vulneración de los derechos de la población

Durante las marchas del 21 de agosto, los manifestantes utilizaron antifaces negros, para representar a los ‘ladrones de cuello blanco’, que se han enriquecido a costa de la vulneración de los derechos de la población. En un gigantesco ataúd negro, que fue llevado a una calle céntrica de Bogotá, los ciudadanos depositaron papeletas con el nombre de la persona o entidad que consideraban como la más corrupta de Colombia.

Según el Manifiesto ‘Colombianos unidos por un país mejor’, “Son 200 años de historia y, sin el ánimo de ser pesimistas, podríamos decir que es la misma cantidad de tiempo que llevamos sumidos en el problema de la corrupción, éste flagelo es un monstruo de muchas cabezas que involucra al sector público y al privado, a nosotros, los ciudadanos, que con nuestra indiferencia alimentamos cada vez más éste mal”.

Gustavo Bolívar, libretista y uno de los organizadores de la marcha, reconoció ante la prensa que uno de los principales obstáculos para este tipo de iniciativas es la apatía social. Hay claridad en que esta marcha no acabará con la corrupción, pero mantienen la convicción de que se trata de un paso necesario, porque mientras exista corrupción en la administración “nosotros tenemos que salir cada año. Vamos a recoger firmas y pedir un referendo para hacer una reforma política que nazca del seno de la sociedad civil”.

Entra en juego, para interpretar la participación o no de los ciudadanos en estas convocatorias, el temor a ser parte de expresiones de protesta social. Aunque no aflore en el discurso del siglo XXI, aún está en la información genética de los colombianos el temor por los horrores de la Violencia (con mayúscula) entre los partidos tradicionales a mediados del siglo XX, el exterminio de la Unión Patriótica, movimiento político que encarnó en su momento la posibilidad de una salida negociada al conflicto armado, o el asesinato de líderes políticos que fueron capaces de levantar su voz contra políticos corruptos que han echado raíces en las diferentes ramas del poder público. En parte esto explica el que la democracia colombiana no se caracterice por ser la expresión viva de la voluntad popular.

El abstencionismo, con esta y todas las causas que se le atribuyen, ha abierto el camino para que se consoliden micro empresas electorales, en muchas ocasiones resultado de alianzas entre políticos de oficio con el narcotráfico y los grupos armados ilegales. Ese mismo abstencionismo electoral parece desplegar su sombra sobre las iniciativas que reclaman transparencia administrativa.

Casos como el de Bogotá es un vergonzoso ejemplo de la alianza entre corruptos de los sectores público y privado. El Alcalde Mayor fue suspendido por la Procuraduría General de la Nación en el marco de una investigación disciplinaria, mientras que la Fiscalía ya le inició una investigación penal por los contratos celebrados con un grupo de empresarios privados, cuyo objeto era la construcción de vías para el transporte público masivo. Resultado de estos contratos: calles semidestruidas, monumentales trancones y una ciudad cada vez más incrédula de sus gobernantes. Esta coyuntura fue rápidamente aprovechada por los candidatos a la Alcaldía de Bogotá (cuya elección será el próximo 30 de octubre) para hacer presencia en la ‘Marcha de antifaces’ y comprometerse a acabar con la corrupción. Muchas promesas se hacen al calor de las urnas electorales, pero la realidad siempre ha sido frustrante.

Queda el reto de no permitir que el manto del olvido cobije hechos como el pago de recompensas por el asesinato de civiles acusándolos de ser guerrilleros (falsos positivos); la compra del voto de congresistas para aprobar la reelección presidencial y permitir que Álvaro Uribe prolongara su mandato durante otro periodo; la alianza de empresas encargadas de prestar servicios de salud para aumentar sus ganancias a costa de una deficiente atención de sus afiliados; la repartición de recursos públicos a familias adineradas, con el pretexto de subsidiar el desarrollo agropecuario; los constantes desfalcos en la contratación de obras públicas; la utilización de recursos humanos y técnicos de los organismos de seguridad para perseguir e intimidar a jueces, periodistas y líderes de la oposición; las falsas desmovilizaciones de paramilitares de derecha para mostrar aparentes resultados favorables en materia de seguridad, etc. Con la certeza de que la lista es mucho más extensa, se hace evidente la necesidad de una sociedad civil organizada que reivindique el derecho a tener gobernantes honestos. Es hora de que gobernantes y gobernados se desprendan del nefasto legado del expresidente liberal Julio César Turbay (1978-1982) para quien lo ideal era “reducir la corrupción a sus justas proporciones” y en su lugar dejar sin espacio político a los ladrones de lo público.

 

Texto y fotografías: Andrés Monroy Gómez
@AndresMonroyG

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Video de la convocatoria

Más fotos de la marcha: Seryozem… imágenes y pocas palabras

Página ‘Marcha de los Antifaces


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Proyecto Sociedad Informada. Intereses: Libertad de Expresión

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