Miércoles 28 de septiembre de 2016,
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“Cuenten con nosotros para la paz. Nunca para la guerra”

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Colombia: Entre la autonomía indígena y la retórica independista

En el departamento del Cauca las tensiones entre ejército, guerrilla y paramilitares han dejado dos indígenas muertos, 30 heridos y cientos de desplazados

Por Andrés Monroy Gómez
@AndresMonroyG

212 años después del grito de Independencia en Colombia, las comunidades indígenas del departamento de Cauca hacen sentir su voz de protesta frente a todos los actores armados del conflicto interno. Cartas enviadas al Gobierno y la guerrilla son un grito para que no los afecten más con una guerra que no es de ellos.

En 2010 se conmemoró el bicentenario del Grito de Independencia en Colombia. Ese año, el país fue testigo de cómo la unanimidad frente a débiles construcciones del ‘patriotismo’, se resquebrajaba inevitablemente. El solemne desfile militar del 20 de julio fue el prólogo del imponente paso de miles de campesinos e indígenas que, al día siguiente, recorrieron las calles bogotanas.

Las autoridades indígenas hacen llegar cartas al ejército y la guerrilla para volver a proclamar que ésta no es su guerra

Dos años después, el clamor por el respeto y la paz adquiere más fuerza en el departamento del Cauca, al suroccidente colombiano. Las comunidades indígenas que allí habitan, dijeron “no más” a una guerra que no sienten propia, quedando en medio de los disparos de la guerrilla, ejército y paramilitares. Las tensiones han cobrado la vida hasta hoy de dos indígenas, aproximadamente 30 heridos, cientos de desplazados y una escalofriante estigmatización social. Estos procesos de reivindicación de la vida y la cultura autóctona son entendidos en determinados círculos políticos como una alianza tácita con la insurgencia; la propaganda mediática ha despertado una campaña de intolerancia contra líderes indígenas y las declaraciones de funcionarios públicos y mandos militares han atizado una discriminación racial tan absurda como peligrosa.

Cientos de indígenas desalojaron a los militares de ese lugar, antes de adentrarse en las montañas a hacer lo propio con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Farc. “Los verdaderos soldados no atropellan a la gente, anoche disparaste”, es la recriminación hecha por un líder indígena a uno de los militares que custodiaban un puesto estratégico en las montañas del norte del departamento del Cauca.

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La atención de los grandes medios de comunicación, capitalizada por los aparatos de propaganda oficial, dieron protagonismo a las lágrimas de uno de los sargentos desalojados de esas trincheras, fomentando un sentimiento de indignación por las acciones de los indígenas. Mientras tanto, no solo pasó en un segundo plano el asesinato de dos miembros de la comunidad en las siguientes horas, sino que la indiferencia por años de masacres, desplazamientos y despojos contra los indígenas ha sido la constante en la sociedad colombiana.

 

“La estrategia del Estado ha sido y será un fracaso”: Indígenas al presidente Santos

Las autoridades indígenas del norte del Cauca, organizados en la Asociación de Cabildos Indígenas del Cxhab Wala Kiwe ACIN y el CRIC enviaron una carta dirigida al presidente de la República, Juan Manuel Santos, anticipando que actúan con respeto frente a todos los actores políticos del país.

En esta misiva, los indígenas le recuerdan al Estado que su petición fundamental es el “derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas”, haciendo eco no sólo de su derecho ancestral, sino de diferentes instrumentos jurídicos nacionales e internacionales.

Para los indígenas, el conflicto armado es “una enfermedad crónica sin otro destino que degradarse diariamente”, recordando que sus territorios han sufrido esta confrontación desde hace 50 años, en los cuales el Estado ha implementado toda serie de estrategias militares, fallidas en su totalidad.

La frustración causada dentro de los estamentos oficiales los ha llevado a acusar a la organización indígena de proteger a la guerrilla, desconociendo de esta manera todos los miembros de las comunidades muertos en medio de ese conflicto Estado-insurgencia. Sesenta indígenas perdieron su vida en los últimos tres años y casi 600 están sin vivienda.  “Pero a alguien de su gobierno se le ocurrió que proteger la vida de los indígenas no era importante”, agregan en la carta. Para comprobar que esta afirmación no es ajena a la realidad, basta atender a las declaraciones del Comandante de las Fuerzas Militares, acusando al líder indígena Feliciano Valencia de ser miliciano de la guerrilla de las Farc.

El Estado no podrá exterminar a la insurgencia, y la insurgencia no podrá transformar su guerra irregular en una alternativa de poder. Se necesita terminar la guerra y empezar a construir la paz

Añaden los indígenas que “una estrategia hecha para una supuesta victoria militar, se pretende convertir en una estrategia de desarrollo. El único resultado es que el Estado no tiene estrategia de desarrollo seria ni estrategia de seguridad creíble, y en últimas ni siquiera tiene una estrategia para enfrentar a la guerrilla”.

Frente a la política de seguridad democrática, implementada desde el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, la conclusión es contundente: “La seguridad democrática, que dicen que fue muy exitosa, solo sirvió para que las FARC ya no tuvieran tres grandes campamentos sino 50 más pequeños”.

Es así como consideran que “en el curso de esta guerra el Estado no podrá exterminar a la insurgencia, y que la insurgencia no podrá transformar su guerra irregular en una alternativa de poder. Se necesita terminar la guerra y empezar a construir la paz”.

 

“No queremos la presencia guerrillera -ni de ningún ejército- porque estos territorios son nuestros”: Indígenas a las Farc

Para quienes consideran que este movimiento de resistencia civil indígena es una estrategia impulsada desde las FARC, resulta esclarecedora la carta enviada a Timoleón Jiménez, comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – FARC.

En ella recalcan que los pueblos indígenas no le han declarado la guerra ni a la guerrilla ni al Estado y sus acciones son cuidadosas para no darle ventaja militar alguna a ninguno de los actores armados.

Salgan de los territorios indígenas del Cauca. Aléjense de los sitios poblados y de vivienda. No ataquen más a la población civil. No se atrincheren en las casas

En la carta enviada al comandante de las FARC le recuerdan que desde la Declaración de Vitoncó, en 1985, afirmaron que no aceptan a las fuerzas guerrilleras en los territorios indígenas.

“La guerrilla no nos protegen de los atropellos de la fuerza pública; cuando llega el Ejército los guerrilleros se van y se cuidan entre ellos. Tampoco impiden que lleguen las transnacionales; para conseguir los recursos que sostengan su ejército, hacen acuerdos con ellas”, agregan en su carta a las FARC.

Las peticiones son claras: “Salgan de los territorios indígenas del Cauca. Aléjense de los sitios poblados y de vivienda. No ataquen más a la población civil. No realicen más ataques que con toda seguridad van a afectar a la población civil aunque pretendan atacar solo a la fuerza pública. No usen armas de efecto indiscriminado, como los llamados tatucos o las minas antipersonales. No se atrincheren en las casas. Díganle a los milicianos que no guarden armas ni explosivos en las viviendas de las familias”.

Las dos cartas, para el Gobierno y las Farc, concluyen de la misma manera: “Cuenten con nosotros para la paz. Nunca para la guerra”.


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Sobre el autor

Proyecto Sociedad Informada. Intereses: Libertad de Expresión

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