Sábado 01 de octubre de 2016,
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Forman un colectivo para reivindicar los derechos de los desplazados por el conflicto

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Un grupo de comunicadoras de la Universidad Javeriana Cali les prestan su apoyo en proyectos comunicacionales para generar un fortalecimiento organizativo

La comunicación, un camino hacia la construcción de paz
El Colectivo de Derechos Humanos Isaías Duarte Cansino es un grupo de líderes desplazados que representan a las diferentes colonias que integran Aguablanca, como lo son la de Nariño, Barranquilla, Bajo Calima, Valle, Antioquía, Cauca, Putumayo, Buenaventura o Chocó, entre otras. Los integrantes del colectivo se caracterizan por ser personas desplazadas que se han visto forzadas a trasladarse de sus tierras, debido al brote de violencia que han tenido que vivir y experimentar en cada uno de los territorios antes nombrados.

Los integrantes del colectivo han sufrido la exclusión e indiferencia de la sociedad con los desplazados por el conflicto

Estas personas han sido afectadas por la violencia, tanto directa como estructural y cultural, que se vive en el país. Es decir, son personas que han tenido que abandonar sus hogares debido al conflicto armado. No obstante, han sufrido los resultados de una sociedad excluyente e indiferente con los desplazados, pues no ha sido fácil para ellos encontrar empleo, reintegrarse a la vida y, mucho menos, que sus derechos como desplazados sean tenidos en cuenta.

Una de las características más fuertes que identifica al grupo es su capacidad de liderazgo, puesto que se han convertido no sólo en voz que representa su determinada colonia, sino también en un grupo que busca el bienestar de todos los individuos que comparten una situación, brindándoles apoyo a través de un espacio de socialización llamado ‘Jueves de Paz’.

‘Jueves de paz’, es una iniciativa que se ha venido desarrollando hace varios años por el colectivo, quienes conjuntamente han sacado adelante esta actividad que se lleva a cabo cada jueves, donde asisten aproximadamente 300 desplazados, con el propósito de participar de una programación que consta de oración, reflexión, noticias acerca de nuevos desplazamientos, conversación y alimentación. Este espacio le brinda a los individuos la posibilidad de compartir experiencias y vivencias con personas que pasan su misma situación, al igual que tienen la oportunidad de brindar apoyo a los nuevos desplazados que provengan de su misma región.

Es así como ante mis ojos se hacen visibles “rostros que no piden limosnas sino lo que realmente les pertenece y lo cual es su derecho. Nadie quiere que peleen por ellos, nadie quiere que lloren por ellos, ni ellos mismos se hallan ante tales afrentas caritativas, solo quieren ser escuchados y que su voz se levante como vuelos de pájaros que buscan anidar en lugares propicios, en conciencias colectivas y en movilizaciones en pos del reconocimiento y la dignidad”.

Evidenciado esta situación que viven nuestros valientes compatriotas, un grupo de comunicadoras de la Universidad Javeriana Cali, junto al profesor encargado de la clase de Crisis, Resolución y Negociación de Conflictos, deciden ser oídos atentos a la circunstancia presentada y ser parte de ella, acercándose a una experiencia que no es tan ajena. Pues, como diría un profesor al que admiro con todo respeto:

El contacto con un tipo de realidad que no suele parecerse a lo que se muestra de ella desde los medios de comunicación, hace que el impacto de lo objetivo sea mucho más profundo

“El mundo de la experiencia es relativo, y mucho más cuando entre múltiples manifestaciones de la realidad hallamos diversas maneras del acontecer. La experiencia transforma, mueve y genera nuestras propias representaciones a posteriori de lo que en ocasiones distinguimos a priori, es una impresión del sentir en rastros propios del recuerdo y la moción”.

El contacto con un tipo de realidad que no suele parecerse a lo que se muestra de ella desde los medios de comunicación, hace que el impacto de lo objetivo sea mucho más profundo, es una sensación de vacío la que se siente mientras comprendemos la enorme distancia existente entre aquellos y nosotros”.

Es así, como el grupo de estudiantes proponen generar un fortalecimiento organizativo desde su saber de la comunicación.

Para esto se planteó un proceso armónico y equitativo, el cual los llevaría a fundar una comunidad basada en el conocimiento, para así poder defender sus derechos y aportar al desarrollo colectivo e individual.

Principalmente el trabajo se basó en desarrollar mejores habilidades comunicacionales, para así poder expresar de una mejor manera sus intereses al Estado y a la comunidad. También, a través del mejoramiento de dichas habilidades, los integrantes del colectivo buscarían que las ideas dentro y fuera de la organización quedaran claras y nadie lograra distorsionar o cambiar sus ideales, pues tienen claro que la comunicación es el punto de partida para entablar relaciones con los demás, y que en una organización la comunicación debe ser el eje central para el manejo de las relaciones.

Por otro lado, se desarrollaron acciones destinadas a gestar colectivamente el propio destino, esto quiere decir, la capacidad de ser sujeto protagónico de la construcción pública con otros a partir del reconocimiento de la individualidad que marca la diversidad.

El trabajo de las comunicadoras prentende fundar una comunidad basada en el conocimiento y desarrollar habilidades comunicacionales que permita expresar mejor sus intereses al Estado y la comunidad

Así pues, lo que se pretendió fue demostrar que la comunicación no es sólo una herramienta que le pertenece a los grandes medio masivos, tampoco es sólo un negocio o una profesión. La comunicación es un derecho que a todos los seres humanos les pertenece y además están llamados a ejercer. Como lo menciona el texto, Colectivo de comunicación de los Montes de María, la comunicación debe ser entendida como ese “lugar de encuentro que tiende lazos entre las personas y que permite que se fortalezcan a través de un descubrimiento de sí mismas que les da el poder ‘contar’, ‘narrar’, ‘expresar’ y ‘mostrar’ su mundo individual y colectivo”.

En consecuencia, los enfrentamientos no son necesariamente negativos, estos suelen funcionar como elementos claves para el desarrollo. Así pues, se puede ver el conflicto como oportunidad, y es que lo importante se encuentra en el modo de resolverlo y afrontarlo, “pues, sólo la manera en que las personas respondan a las diferencias y cómo las resuelvan, determinará si el conflicto resulta en violencia o en desarrollos positivos y nuevos”. Es así que desde una perspectiva positiva, el conflicto permite “prevenir el estancamiento, estimular el interés y la curiosidad, sacar problemas a la luz y crear soluciones. El conflicto externo puede fomentar la cohesión interna de un grupo. Si se resuelve con creatividad, la discordia puede permitir a las estructuras sociales adaptarse, eliminando fuentes de insatisfacción y causas de la autoexclusión, y así crear un auto equilibrio en la sociedad”. Todo esto es posible a través de una buena comunicación sumergida en el diálogo.

En conclusión, lo que busca este artículo es invitar a todas las personas desde la profesión que hayan escogido ser parte de la resolución de este conflicto, es decir “No podemos seguir en la línea de preservarnos desde el miedo y el silencio, ni mucho menos en la indiferencia, ya que en definitiva, todos somos Colombia y todos hacemos parte de la posible solución·. Que este 7 de Agosto, no solo el señor Juan Manuel Santos se comprometa con el país, propongo más bien que éste sea un compromiso ciudadano colectivo.


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