Lunes 26 de septiembre de 2016,
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OPINIÓN / En las reuniones, manifestaciones y actos de protesta de los estafados por ‘preferentes’ falta gente: los hijos y nietos de los afectados

Desde el pasado mes de julio me dedico ‘full time’ a analizar y denunciar la estafa de la que ha sido víctima mi entrañable amiga Pilar, y a defender la recuperación de sus ahorros estafados. Para ello, he asistido a reuniones informativas, a reuniones con afectados, a mesas redondas sobre la estafa perpetrada por todas las entidades financieras y he participado en manifestaciones en distintos ciudades (Ripollet, Cerdanyola, Hospitalet, Barcelona, etc.).

Los afectados eran siempre personas de la tercera edad o personas entradas en años (maduras), que habían sido desplumadas de los ahorros de toda una vida

En todas estas vivencias y convivencias encontré a afectados muy preocupados o, más bien, desesperados, desesperanzados, traumatizados y desorientados: como a la lechera del cuento, les habían roto el cántaro de sus ahorros y de sus sueños. Ahora bien, los afectados eran siempre personas de la tercera edad o personas entradas en años (maduras), que habían sido desplumadas de los ahorros de toda una vida, o desesempleados de cierta edad que habían sido también desvalijados de las indemnizaciones por despido, recibidas de sus empresas. Todos estos afectados —con mentalidad de hormigas hacendosas y previsoras, y con mucho esfuerzo y sacrificio— habían conseguido tener una cierta capacidad de ahorro, pensando en el futuro, que es siempre incierto, y en el otoño de sus vidas.

Por su edad, estos afectados (personas mayores o ya maduras) habían formado familias tradicionales, cargadas de hijos. Y éstos les habían dado nietos, ya talluditos. Ahora bien, estos hijos y estos nietos nunca los he visto en las reuniones, en las manifestaciones, en las mesas redondas, en los actos organizados para reclamar y defender los ahorros de sus padres o de sus abuelos. Como podría haber dicho el Conde de Latores, Sabino Fernández Campos, “ni estaban ni se les esperaba”. Y, para más inri, más de tres afectados me confesaron que tenían hijos/as o nietos/as que eran juristas y que trabajaban de leguleyos. ¡Cría cuervos y te sacarán los ojos!, me dije para mis adentros.

Este comportamiento de los hijos y de los nietos de los estafados por las entidades bancarias me ha dejado de piedra. Estos ‘hijos ni-ni’ (‘ni’ estaban, ‘ni’ se les espera) y estos ‘nietos ni-ni’ (‘ni’ estaban, ‘ni’ se les espera) han dejado en la estacada, abandonados a su suerte, a aquellos que se han desvelado y deslomado en la crianza de una familia numerosa y desempeñando, más tarde, las funciones de canguro de los hijos de sus hijos. Este abandono ante las fauces de esas cuevas de Alí Babá, que son las entidades financieras, me ha hecho recordar el comportamiento de muchos hijos con sus padres que —en esta sociedad egoísta, hedonista y de consumo desenfrenado— los abandonan en asilos, denominados eufemísticamente residencias de la tercera edad.

Sus ‘hijos ni-ni’ y ‘nietos ni-ni’ (‘ni’ estaban, ‘ni’ se les espera) les han dejado en la estacada

Así les pagan los desvelos y los sacrificios de toda una vida. Por eso, el dicho del acerbo popular ‘cría cuervos y te sacarán los ojos’ les viene como anillo al dedo a estos ‘ni-ni’: los estafados han hecho el bien a quien menos se lo merece y, luego, les han dado la espalda o los han traicionado. Este comportamiento filial y ‘nietal’ da la razón a Eurípides de Salamina, que dejó para la posteridad este aforismo, sólo aparentemente contradictorio: “Es un dichoso infortunio el no tener hijos”; y también a Federico García Lorca, que escribió: “Tener un hijo no es tener un ramo de rosas”. ¡Qué tropa dejamos para la posteridad! ¿Qué ha fallado en la educación de los hijos? Según Enrique Jardiel Poncela, “realmente, sólo los padres dominan el arte de educar mal a los hijos”. En efecto, como escribió alguien de cuyo nombre no me acuerdo, todos los padres “piensan en dejar un mundo mejor para sus hijos, cuando en lo que tendrían que pensar es en dejar mejores hijos para el mundo”.

Manuel I. Cabezas González
honrad.blogspot.com
28 de diciembre de 2012


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