Viernes 28 de marzo de 2014,
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Visita a una tienda de juguetes sexuales

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CRÓNICA / Incursión en un sexshop de la ciudad de Chiclayo (Perú)

Recuerdo aquella calurosa mañana, el reloj de la catedral daba las nueve, caminé despacio y con un poco de vergüenza, como si la gente adivinara la dirección de mis pies, recorrí la avenida Balta hasta llegar cerca del modelo, buscando aquel pequeño lugarcito que prometía del acto sexual, una verdadero placer, llegando ya al Mercado modelo, cerca de la calle Arica, en unas discretas galerías en un rosado corazón decía, vengan a las sexo ofertas No 203. Siempre fui una mujer muy liberal, pero me intimidé ante tantas miradas cuando pregunté por el letrero, luego caminé por unas angostas escaleras, entré en el pequeño estand de juguetes sexuales, grande sorpresa me llevé, aquí encontré desde extraños condones, hasta películas para homosexuales.

El vendedor se extrañaba por esa exagerada curiosidad, entonces le comenté que tendría una despedida de soltero

En una ordenada fila se exhiben los juguetes para nosotras, consoladores de todo tamaño y volúmenes, están los más delgados desde 180.00 soles. Mi traviesa curiosidad me hizo preguntar por unos tubitos blancos brillosos, eran los famosos vibradores, el vendedor muy amablemente me sonríe y me dice: “esos cien luquitas nomás”.

El vendedor se extrañaba por esa exagerada curiosidad, entonces le comenté que tendría una despedida de soltero. Esta aclaración hizo que el menudo muchacho perdiera la vergüenza ante una cliente un tanto osada y me mostrase la variedad de productos que ofrecía su local y como un buen publicista me dijo: “aquí hay de todo y para todos”.

Sacó entonces unos llaveritos, que no eran otra cosa que penes chiquititos, me los daba con descuento si le llevaba una docena. Mi curiosidad no se había satisfecho por completo, entonces también me mostró una piñata rosada, y entonces me dije: “con una de estas cuantas quedasen embarazadas”.

Mientras las horas pasaban, más me impresionaba, me supongo que aquí muchos hombres han superado el problema de impotencia o los que por uno u otro motivo no pueden utilizar sus órganos viriles para dar un placer, ya que observé muchas prótesis, algunas delgadas y otras más anchas desde 120.00 soles. Había también objetos para las mujeres más deseosas, consoladores triple acción, de 180.00 soles, creo que el precio no es caro, al menos es un climax asegurado.

En un rincón de la vitrina estaban unas tazas que en vez de asa tenían aquello que muchos anhelan, ‘un miembro erecto’, pregunté por el precio, pero no me atreví a cogerlo. También en la vitrina estaban las tazas con senos de arcilla, ya me imagino que clase de orgías se pueden dar con estos juguetitos de barro, por tan sólo 15.00 soles cada uno. Luego el flaco se acerca y me dice “venga, señorita”, me muestra los lubricantes y luego unos succionadores para aumentar el tamaño. Observo una cosa ovalada, él se ríe y me dice: “bueno, esto es para los varones, y aunque no me lo creía, en mis manos la tenía, era una vagina, tan suave y delicada, pero nada comparado con la realidad”.

Salí habiendo satisfecho el ansia por conocer una serie de artículos que prometen una velada interminable, llena de pasión, juego y deseo sexual

Entonces nos dirigimos al lugar de menores precios, estaban los condones y aceites lubricantes, todo por 5.00 soles, unas viseras rosas era lo menos erótico que había, al menos hasta en ese momento yo creía, pero cuando me bajó para mostrármela, me di cuenta de que dichas viseras un pequeño pene escondían. Salí habiendo satisfecho el ansia por conocer una serie de artículos que prometen una velada interminable, llena de pasión, juego y deseo sexual. El joven me da su tarjeta y me recomienda salir por unas escaleras, mientras bajaba mi presión subía y aumentaba cada vez que imaginaba los consoladores en plena función.

Estando ya fuera del local, sin importarme las miradas, avancé por la delgada vereda, mientras el sol era lo único que calentaba mi mundo, proseguí apagando esa sed interna con un barato helado y con la promesa de volver a este novedoso estand, decidida a adquirir alguno de estos atrevidos juguetitos.


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