Jueves 27 de marzo de 2014,
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Crónicas de un viaje a Bolivia. Alojados en Uyuni

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La llegada a Uyuni trae sorpresas en cuanto al alojamiento, agua caliente… A la mañana siguiente comienza el tour por el salar

[span class=doc]Este artículo forma parte de una serie. Al final del mismo encontrarás los enlaces a las partes anteriores[/span]

La puna, el mal de montaña o ‘sorojchi’ se diluye al pasar los días. Antes, eso sí, el viajero que no está acostumbrado a los 3.676 metros de Uyuni beberá maté de coca, tragará pastillas ‘punacap’ o ‘sorojchi pills’ (verdaderos viagras para los pulmones y el cerebro), masticará hojas de coca y se moverá con zapatos de plomo.

Es extraño el fenómeno de la puna, porque tal como lo dice Alfredo Tapia en su libro ‘Geografía del departamento de Potosí’, nadie habla del mal de montaña para referirse a las personas que viven en lugares como Uyuni o La Paz. Sin embargo, basta que se planifique una competencia deportiva en altura o que arribe un forastero, para que el tema se transforme en algo peligroso o potencialmente dañino para la salud.

Por mi parte, puedo decir que al principio uno se siente como despertando de una borrachera. Por eso, no sé cómo Marina camina con tanta soltura por las calles de Uyuni. En realidad sospecho el motivo: hemos llegado un jueves y es día de feria. Avanzamos por una infinidad de puestos con techos de lona y ella pregunta por el precio de todo (papayas, martillos, zapatos, etc.). Lo bueno es que encontramos alojamiento. Darwin, el encargado, nos ha dicho que regresemos en media hora y podremos ocupar nuestra pieza con baño privado y agua caliente.

El encargado del hostal, Darwin, tiene 13 años. A vecer juega con su hermanita. Hasta que suena el tiembre y él debe atender a los nuevos clientes

Tanto en la feria como en el pueblo circulan incontables extranjeros. Se los ve charlando en la plaza, bebiendo cervezas, comprando artesanías o entrando a las agencias de turismo. Una torre de Babel en movimiento que sólo arriba a Uyuni en busca del famoso salar del mismo nombre. A propósito, a regañadientes, ya pagué por un tour. Saldremos mañana y el paseo durará un día. 300 bolivianos (43 dólares, aprox.) es el costo para que la parejita admire el paisaje salino.

Regresamos al hostal de Darwin. Él atiende a los huéspedes y hace el aseo. Darwin tiene unos 13 años. A veces juega con su hermanita. Eso hasta que suena el timbre y él debe atender a los nuevos clientes o hasta que una voz femenina, desde la única habitación que da a la calle, le ordena ir a comprar pan, limpiar la pieza 7, recoger los platos en las mesas de la cafetería, etc. Cada vez que escuché la voz de esa mujer me acordé de la madre de Anthony Perkins en ‘Psicosis’. Nunca pude ver su rostro. Lo más cerca que estuve de conocerla fue cuando entré a la recepción y ella, oculta por la penumbra, llamó al chico a los gritos:

- ¡Darwin, Darwin…un turista, un turista, anda a ver lo que quiere!

Nos quedamos dormidos en el acto. Pasada la medianoche me levanto para ir al baño y descubro que no hay agua. Después sabré que eso es habitual en los hospedajes y hoteles de Uyuni. El líquido vital escasea. Ni pensar en una ducha por la mañana. Ahora, la pregunta clave antes de pagar por un alojamiento es averiguar si el lugar tiene un tanque de agua propio, lo que evitará tal problema, pero encarecerá la estadía.

Por la mañana Marina agota las botellas de agua mineral. Quiere estrangular a Darwin por ocultarnos información privilegiada. Otros pasajeros opinan lo mismo y van a golpear la puerta de la recepción. Un francés quiere que le devuelvan el dinero. Los ánimos se caldean, pero la puerta no abre. Yo dejo la llave de nuestra pieza sobre el velador, porque el tour comienza a las 10 de la mañana. Salimos a la calle y de golpe constato que sigo siendo un forastero: cada paso me martilla la cabeza.


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5 Comentarios

  1. Anónimo 17/02/2010 en 22:10

    Felicitaciones , cada vez me entusiasmo para recorrer esos lados

  2. Anónimo 16/02/2010 en 0:06

    Me encantan tus crónicas :-) , porque una vez que las empiezas no puedes sino llegar hasta el final. Además son la mejor guía de viajes que he tenido, te voy pisando los talones primo, sigue escribiendo, porfavor. ;-)

  3. Anónimo 13/02/2010 en 16:45

    [quote name="Matías"]Tengo una duda existencial: cuando Marina quiere hacer el amor, ¿el protagonista responde “hoy no, me duele la cabeza”?[/quote]

    juajua

  4. Anónimo 12/02/2010 en 22:30

    Tengo una duda existencial: cuando Marina quiere hacer el amor, ¿el protagonista responde “hoy no, me duele la cabeza”?

  5. Anónimo 12/02/2010 en 8:33

    Sr. escritor,
    cómo lo hace para mezclar tanta sensibilidad, información y referencias en un texto así tan pequeño? se nota entrenamiento.
    Suerte en su viaje y siga mostrándonos Bolivia, mre que muy vecinos seremos, pero no sé mucho más que lo del conflicto por el mar, de su presidente y sería…
    un abrazo

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