Martes 08 de abril de 2014,
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Puerto Rico y Holanda unidos por el dolor del asesinato de un joven

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OPINIÓN / El joven holandés de 17 años Stephano Cornelis Steenbakkers Betancourt fue asesinado de un disparo mientras transitaba con su coche

Puerto Rico. Como puertorriqueño jamás pensé sentirme tan avergonzando e indignado como ciudadano y como persona debido a la rampante ola criminal que aqueja a nuestra isla.

El pasado domingo 24 de junio nuestra isla despierta con la noticia de un intento de robo mediante ‘carjacking’ [robo a mano armada de vehículo mientras su propietario lo ocupa] donde le dispararon a un jovencito holandés. La noticia hizo saltar nuevamente las alarmas sociales y de ‘seguridad’ de nuestro país: el joven estudiante de 17 años Stephano Cornelis Steenbakkers Betancourt quedaba en estado crítico tras recibir el impacto de bala cuando asaltantes trataron de detener el vehículo que conducía de regreso a su hogar.

Los habitantes de este tierra caribeña no estamos siendo capaces de trabajar unidos para lograr erradicar este mal de la criminalidad

Esta noticia durante los siguientes días llenó mi corazón de indignación, porque con profundo dolor tengo que reconocer que no despertamos decentemente ante una problemática social, de pueblo, porque Puerto Rico, es decir, nosotros como ciudadanos, despachamos nuestra responsabilidad ciudadana sobre los ineptos políticos.

No es cuestión de los ineptos políticos o del trabajo ineficiente que actualmente sitúa la seguridad de nuestra isla como una de las peores a nivel mundial, es cuestión de dignidad, de convicciones, es una vergüenza que en el país donde hay más iglesias por pie cuadrado en el mundo, no tengamos la responsabilidad ciudadana de aceptar que no estamos haciendo lo que nos corresponde. Soy creyente, pero esto no se trata de quien crea o no, esto se trata de que los habitantes de este tierra caribeña no estamos siendo capaces de trabajar unidos para lograr erradicar este mal de la criminalidad.

Aquí los criminales campean por sus respetos, los jueces y fiscales nos roban las esperanzas en ocasiones en este podrido, lacerado y hundido sistema judicial y gubernamental. Pero de todo ello somos responsables en gran manera nosotros como puertorriqueños, porque les estamos legando sangre y espada, balas y violencia a nuestros hijos, porque no estamos anteponiendo principios tan grandes ante la mediocre política, porque nos importa más como ciudadanos el voto que dar la cara, que salir de las cuevas, de las iglesias, de las escuelas, colegios, universidades, a decir ‘basta ya’, porque apoyamos momentaneamente iniciativas y luego les damos la espalda, porque ya el miedo, horror y temor que nos invade es tan grande que nos paraliza, porque ya tenemos miedo y terror a salir con nuestras familias porque no sabemos si hemos de regresar vivos a nuestros hogares, o lo que es peor, que al regresar nos encontremos con que han escalado y hurtado lo que con tanto sacrificio hemos conseguido.

Porque el pueblo se ampara en la política y no en la realidad de actuar, porque las iglesias predican y sermonean pero muchas veces no actúan con presencia, porque nuestra patria se desangra y se nos hunde, porque no estamos haciendo lo que nos corresponde.

Como puertorriqueño, al momento de redactar esta nueva participación, recibo la triste noticia de que un joven trabajador y gerente de un restaurant en mi pueblo, que crecimos y estudiamos juntos en la edad temprana, ha sido la nueva víctima de la ola criminal, siendo baleado en la cabeza por los asaltantes. De esto se trata, de que no hay respeto hacia la vida, que estamos en el peor nivel en que un país se pueda proyectar a nivel mundial, que de ser la isla del encanto ahora seamos la isla del espanto, que ya no es seguro.

Tras el fallecimiento del joven estudiante, su familia decidió donar sus órganos

Yo, como ciudadano, como persona, sentí en mi corazón el poder gritar y desahogarme a través de las reds sociales, y este fue el sentimiento que con perdón y respeto salió:

“‎(…) Stephano Cornelis Steenbakkers Betancourt (jovencito holandés baleado en intento de robo), perdón en nombre de los puertorriqueños que aún tenemos conciencia moral; perdón porque aún aquí en Puerto Rico tendremos deuda de gratitud, pues aún causándoles este dolor han tenido la integridad de donar tus órganos y quien sabe si algún paciente de aquí sea el receptor; perdón porque no sé si haya alguien coherente que en medio de esos momentos de dolor sea solidario; perdón y que el pueblo de Puerto Rico sepa que si no somos capaces de reaccionar y quitarnos la maldita venda política de los ojos, otras familias sufrirán este dolor que hoy los de Holanda sufren; simplemente perdón y descanse en paz otro inocente más. Y a su familia, perdón en nombre de los puertorriqueños con conciencia”.

No sé si hay personas que no comprendan la gravedad del asunto, a lo difícil que nos estamos enfrentando como puertorriqueños, que ya no representa seguridad el criar en Puerto Rico, que estamos como ciudadanos permitiendo que la criminalidad nos gane terrenos, que no estamos construyendo puentes de dignidad para que nuestros niños puedan transitar, porque estamos permitiendo que como siempre la mediocre e inepta política de todos nuestros partidos sea la que juegue con la vida y la calidad que podamos tener, porque dependemos de ellos y como tontos no nos percatamos que somos y estamos siendo marionetas en sus manos.

¡Basta ya!, Puerto Rico despierta, somos todos responsables, este joven y su familia encontraron en nuestra isla la esperanza de un futuro, delegando en nuestro sistema, en nuestros colegios, en nuestros deportes, arte y cultura su fe, y hoy lloran la triste noticia de saber que su hijo perdió su vida por causa de un criminal que cobardemente situó su dedo en un vil gatillo para hurtar lo que con trabajo y sacrificio otro trabajó.

Puerto Rico, estaremos siempre en deuda moral con esta familia de Stephano Cornelis, con la de José Ortiz Rivera, con la de tantas otras víctimas inocentes, pero sobre todo, como puertorriqueños quedará en nuestra conciencia si seguimos siendo cobardes y ciegos ante la realidad o si nos atrevemos a dar el paso de paralizar este podrido, lacerado e inepto sistema y exijir más y también nosotros hacer lo que nos correponde.

Cierro con un proverbio holandés: “No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos”.

Peter Pantoja Santiago
Juncos, Puerto Rico

Enlaces sobre el joven Stephano Cornelis:

1. Vídeo en homenaje a Stefano Steenbakkers
2. En proceso la donación de órganos de menor baleado en Dorado, primerahora.com


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