Jueves 25 de mayo de 2017,
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Cuando la justicia social y ecológica vencen a gigantes del neoliberalismo

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Análisis

La era de la globalización deja poco a poco su lugar a una nueva forma de regulación de los estados nación sobre la economía global.

José Bové 1 – Monsanto 0

“Después de los acuerdos firmados del Grenelle del medioambiente en
2007, el Gobierno francés comprometió su palabra a una respuesta
decisiva sobre el tema de los cultivos transgénicos”

Una huelga de hambre fue necesaria para hacerse escuchar y hacer entender los riesgos científicos de los organismos genéticamente modificados (OGM) en Francia. José Bové, militante alter-mundialista, y 15 personas, ayunaron desde el 2 de enero y el pasado viernes 11 por la noche. Victoria.


“El viernes 11 de enero, por la noche, fue expedido un comunicado desde
Matignon, sede del Gobierno francés, anunciando la inminente exclusión
del uso del citado MON 810. “

El Gobierno cedió a las peticiones del grupo: la aplicación de una salvaguarda contra el cultivo organismos genéticamente modificados, en este caso del maíz.  Después de los acuerdos firmados del Grenelle del medioambiente en 2007, el Gobierno francés comprometió su palabra a una respuesta decisiva sobre el tema de los cultivos transgénicos. Pero el hecho que aceleró todo fue las pruebas del comité de la Alta Autoridad sobre los OGM. En diciembre y enero brindaron “nuevas evidencias científicas” sobre las repercusiones de los organismos OGM y principalmente las “serias dudas” de contaminación a otros cultivos tradicionales del maíz, DKC 6550 y 6575 MON 810 Dekalb (de la multinacional Monsanto), único OGM cultivado en Francia (20 mil hectáreas), es decir 0.75 por ciento de los campos cultivables del país.

El viernes 11 de enero, por la noche, fue expedido un comunicado desde Matignon, sede del Gobierno francés, anunciando la inminente exclusión del uso del citado MON 810.  Una semana antes del anuncio se llevaron acaloradas reuniones entre el Gobierno, Monsanto, la Alta Autoridad  sobre los OGM, diputados de derecha e izquierda, la confederación campesina pro OGM, los huelguistas y José Bové. Las nuevas evidencias científicas son claras, el Gobierno tiene que ceder a la lógica por encima de los grupos de presión de diputados como de la misma multinacional Monsanto.

“La lucha contra los transgénicos en Francia inició hace 10 años. José Bové desde el inicio y después miles de personas”

El ayuno terminó esa fecha con una victoria que dio la vuelta al mundo. Francia se une así a lo hecho por Hungría, Austria y Grecia (de 27 estados miembros que conforman la Unión Europea) en aplicar la salvaguarda contra el cultivo de ése OGM, aunque deberá esperar el pronunciamiento de la Agencia europea de seguridad de los alimentos. La lucha contra los transgénicos en Francia inició hace 10 años. José Bové desde el inicio y después miles de personas. Monsanto, en su página de Internet francesa dice, por su parte, que las pruebas “no arrojan nada nuevo al cuerpo considerable de pruebas científicas hechas sobre MON 810, llevadas a cabo por las autoridades competentes a través del mundo, incluyendo la Unión Europea y Francia”, se lee en uno de sus comunicados.

Monsanto es un mastodonte financiero que influye en la economía global, con una presencia en casi todos los países del mundo. Monsanto es acusada por sus ofensivas metodologías de negociación sobre gobiernos y organismos campesinos. 10 años después de cosechar OGMs, en Francia, la justicia, desde el punto de vista científico, dio la razón a los campos que aún son libres del monopolio transgénico de Monsato.

Ecosistema marino y más de 150 mil de aves 1 – Total 0

“Por primera vez en Francia nace el precedente del “prejudicio ecológico”, abriendo así nuevos debates de las responsabilidades de todas aquellas empresas que atenten contra el ecosistema”

En el océano Atlántico, 12 de diciembre de 1999: el buque petrolero Erika y su cargamento de 30 mil 900 toneladas de crudo, se hunden partiéndose en dos a 40 millas de las costas de Bretaña (oeste de Francia). El buque fue hecho en Italia, fletado para el consorcio Total, Cuarto grupo petrolero el mundo, propietario del contenido del Erika. Catástrofe ecológica para la biodiversidad marina, las aves de las costas, y un prejudicio económico para los habitantes de esa región francesa. Miles de voluntarios intentaron limpiar las playas de la zona, sufriendo al paso del tiempo de enfermedades derivadas por su exposición directa con crudo. La ministra del medioambiente de esas fechas, Dominique Voynet, compartió su minimalismo político e ideológico sobre el accidente al decir que esto no era “la catástrofe del siglo”…¿Quiénes son los culpables?

“Estas victorias son para las ONGs, los grupos sociales y los miles y
miles de voluntarios anónimos, ciudadanos, que pueden y podrán ganar
sobre las empresas contaminantes”

El poderosísimo consorcio Total, rechazó toda culpabilidad y arrojó la bolita al constructor italiano, al capitán del navío, etc. Total casi logra mostrarse en el proceso como una “víctima”. Pasaron 8 años entonces pero finalmente, el 16 de enero, el Tribunal correccional de París pronunció su veredicto: condenación al consorcio Total por “contaminación marítima”, y el pago de 192 millones de euros para el Gobierno francés y la región afectada.

Por primera vez en Francia nace el precedente del “prejudicio ecológico”, abriendo así nuevos debates de las responsabilidades de todas aquellas empresas que atenten contra el ecosistema. Cierto, esos millones de euros Total los gana en un día de explotación y venta de sus productos energéticos, pero la mancha moral que sombreó durante años en la empresa (siempre negó toda responsabilidad) fue avalada por un proceso judicial.

Estas victorias son para las ONGs, los grupos sociales y los miles y miles de voluntarios anónimos, ciudadanos, que pueden y podrán ganar sobre las empresas contaminantes, multinacionales obsesionadas por las ganancias y a veces los mismos gobiernos coludidos. La lucha sigue como nunca jamás. 

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