Domingo 11 de diciembre de 2016,
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Cuando se decide vivir como se piensa, es lo que pasa

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ORGANIZADOS / Aunque la especialización es necesaria para sacar lo mejor de cada uno y conseguir los objetivos propuestos, quizá debamos unirnos también en el resto de campo para sumar fuerzas

Siempre he pensado que especialización es necesaria llevarla al tercer sector. Es necesaria para dar lo mejor de cada uno de nosotros a quien de verdad lo necesita. Dentro de esa especialización nunca dejé de tener claro que siempre hará falta quien levante la voz, quien denuncie lo que no puede ser, quien diga lo que debería de ser.

¿Cómo seguir confiando en que otros lo arreglarán cuando recuerdo tantas ocasiones en las que no ha sucedido? ¿Podría ser que esos otros no estén o que los que están necesiten de la ayuda de muchos?

La vida cae sobre nosotros desde todos los frentes, con todos sus matices y nosotros, por suerte, somos un compendio de muchos ángulos, necesidades, realidades. Tenemos, no obstante, que hacer convivir nuestra realidad compleja con esa especialización que hará que nuestros esfuerzos se centren en un espacio concreto dentro del cosmos que somos cada uno.

Un día te levantas y lees algo que conforme entra por tus ojos te duele. Ese no es mi campo, te dices. Hay otros que batirán esa realidad y entre todos la acabaremos doblando, te argumentas. No me puedo despistar, no puedo perder mi norte. Tantas y tantas cosas que uno piensa y que tienen todo el sentido, hasta que dejan de tenerlo.

¿Cómo estar impasible ante lo que leo, veo, oigo? ¿Cómo seguir confiando en que otros lo arreglarán cuando recuerdo tantas ocasiones en las que no ha sucedido? ¿Podría ser que esos otros no estén o que los que están necesiten de la ayuda de muchos para poder andar porque el lastre es muy grande?

Vivimos momentos de crisis, momentos de muchas angustias y momentos que deberían llevar hacia la cuestión, la reflexión, el cambio. Estamos viviendo, sin embargo, otra cosa. La crisis coyuntural tapa la estructural y aquí nada va a cambiar. Esto volverá a ocurrir. Y lo que es más grave, somos nosotros los trabajadores con recursos limitados los invitados a pagar nuevamente la factura de la mesa donde unos pocos comen y lo hacen opíparamente.

Lees como algunos empresarios, los autoelegidos aunque algunos de ellos hayan tenido que ser reflotados con nuestro dinero, se reúnen con el Rey y posteriormente con el Presidente del Gobierno para decirles lo que hay que hacer para salir de esta crisis. Dicen ser la sociedad civil. Desde ahí se propone un gran sinsentido para quien esperaba que la crisis, en lugar de ahondar en la injusticia, trajera el cambio. Se sitúan de espaldas a todos nosotros y nos requieren que andemos hacia una solución, la suya. Son muy pocos y miran en otra dirección que ya hemos vivido antes.

Tú, que cada día intentas que los números salgan, los objetivos no se perviertan, la realidad no se aleje de tu pies ni tus pies de ella, hacer lo mejor posible tu trabajo, te paras. Te paras pues por más que andas, otros se empeñan es estirar de la calzada hacia ellos y lo hacen con toda la fuerza, que además es la nuestra. Piensas:

¿De qué estamos hablando cuando decimos economía alternativa y solidaria? ¿Tiene esto algo que ver con decir basta ya, con no permitir que el juego se siga realizando en nuestro campo, con nuestras cartas y en contra de nuestros intereses?

¿De qué estamos hablando cuando decimos economía alternativa y solidaria? ¿Tiene esto algo que ver con decir basta ya, con no permitir que el juego se siga realizando en nuestro campo, con nuestras cartas y en contra de nuestros intereses? ¿No deberíamos, mientras seguimos construyendo alternativas, y desde el mismo corazón del sistema, levantar también la voz?

Claro que eso ya hay quien lo hace pero la pregunta es fácil: ¿No está bastante complicado todo como para dejar a otros solos en esta denuncia? La eficiencia desde la especialización no puede ser nunca una razón para que no se nos cierre el estómago ante al injusticia flagrante, la desidia de otros actores sociales que deberían actuar y los gráciles manejos del capital.

Seguimos pensando que los puentes de colaboración son la salida a estas situaciones, que los globos sondas o los territorios reservados para construir nuestros reinos son un lastre para la construcción de un verdadero cambio social, pero nunca podemos dejar que esto se realice de cualquier manera.

Cuando crees en las personas, por más que encuentras en la calle realidades que dicen todo lo contrario, crees de verdad y mantienes que el empresario es un actor social, es humano y responsable, aún existiendo quien no lo sea. Hay que seguir tendiendo puentes a la economía ordinaria a la vez que me pronuncio claramente contrario a toda aquella acción que, en lugar de generar riqueza común, preserva el beneficio de unos pocos. El empresario, que lo es, no ha de dudar en penalizar esta situación y sumarse a esta denuncia. Aquel que dice serlo pero ni quiere, ni es, anda otro camino.

¿No deberíamos levantar la voz?

Economía alternativa y solidaria
Empresas de inserción
Centros especiales de empleo
Comercio justo
Soberanía alimentaria
Plataforma rural
Acción medio-ambiental
Educación alternativa
Justicia social
Energías alternativas
Cultura libre
….

Sabemos que la resolución de esta crisis no pasa por lo que nos dicen que tenemos que hacer. No estamos representados por estos señores ni como empresarios, ni como consumidores, ni como ciudadanos,…

¿No es hora de que nos posicionemos también fuera de nuestros círculos cerrados donde nos escuchamos entre nosotros?

Cada uno de nosotros tenemos un campo de acción, por supuesto opinamos de todos, pero nos queremos sentir seguros en uno.

¿Especialización?

NITTÚA
Núria González
Raúl Contreras


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