Jueves 29 de septiembre de 2016,
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Cuando un adulto debe colocarse en los zapatos de un niño

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OPINIÓN / Joel Morales, de 12 años y de origen puertorriqueño, se suicidó en Nueva York tras sufrir reiteradamente acoso escolar

Si nos vamos a una de las redes informativas más utilizadas a nivel mundial, Wikipedia, y buscamos sobre el acoso escolar o bullying, encontraremos un poco de lo que deseo expresar.

Nustra cultura consumista y ambiciosa, nos lleva en ocasiones a crear mentes torcidas emocionalmente desde tempranas edades. A finales del mes de mayo, Puerto Rico y New York despertamos con la triste noticia del suicidio de un niño de tan solo doce años de edad, víctima del muy conocido en latinoamérica ‘bullying’, que en su definición en castellano es algo así como ‘acoso escolar’.

Este niño sufrió la pérdida de su padre por causas de suicidio siendo el aún más pequeño, con apenas unos cuatro meses de edad, creciendo rodeado de amor de sus familiares, pero con los malditos prejuicios de una sociedad de mente estrecha que en ocasiones victimiza aún más emocionalmente a personas que hayan pasado por momentos tan dolorosos como el crecer escuchando sobre el suicidio o pérdida de un ser amado.

Ese niño fue víctima de los prejuicios de los adultos, reflejados y mal educados en otros niños, que le acosaron vilmente hasta llevarlo al suicidio

¿Qué lleva a un preadolescente de apenas doce años a tomar la terrible decisión de colgarse del tubo de la cortina de su cuarto de baño? ¿Cuánto dolor alberga un inocente niño para decidir privarse de la vida? ¿Qué realmente rodeó a ese infante para que llegara a tan terrible final?

Son estas y más las preguntas que llegan a mi mente, pero aún más el dolor de saber que ese niño fue víctima de los prejuicios de los adultos, reflejados y mal educados en otros niños, incapaces de reaccionar con sabiduria y discernimiento, acosándole vilmente hasta llevarlo al suicidio.

Un niño que gozaba de la plenitud escolar, siendo un estudiante ejemplar y de promedio excelente, sin saber que esa virtud sería una trampa mortal para el acoso escolar por parte de muchos de sus compañeros de estudios, que constantemente se mofaban de él por ser bajito de estatura y de inteligencia amplia, pero aún peor, por ser huérfano de padre.

A mis treinta y cinco años de edad no logro comprender cómo un niño puede ser tan cruel como para pensar que un chico o chica que sea huérfano o huerfána sea diferente, que una persona que en medio de lo vivido decida superarse y salir adelante sea motivo de burla o acoso. No logro comprender si un padre o madre es capaz de inculcar a esos menores ese deseo de mofarse y ofender sin crear conciencia de responsabilidad como persona.

En Puerto Rico hemos vivido de manera cercana esa noticia tan trágica por ser los padres y familiares del menor de origen puertorriqueño, con residencia en Manhattan. Sobre todo porque en Puerto Rico esta modalidad de bullying se ha vivido mucho en los últimos años en nuestras escuelas y en colegios, con finales trágicos.

Este caso me lleva a pensar en que nos hemos convertido como adultos en una bomba de tiempo para dar mal ejemplo a nuestra niñez, porque les estamos inculcando el materialismo desmedido; el que un juego, consola, aparato electrónico o el último móvil de la avenida es más importante que el valor humano o como persona que puedan desarrollar para toda su vida.

No logro comprender si un padre o madre es capaz de inculcar a esos menores ese deseo de mofarse y ofender sin crear conciencia de responsabilidad como persona

Me pregunto yo: ¿a cuántos niños y niñas más acosarán tras el deceso del niño Joel Morales?, ¿a cuántas madres y padres les tocará llorar por una terrible noticia?, y, ¿qué estamos haciendo socialmente para evitarlo? Hasta qué punto los que le acosaban han sido sancionados e investigados sus entornos familiares es algo que aún dentro de las autoridades escolares donde Joel estudiaba han mantenido silenciado irresponsablemente, abonando más al dolor de su familia, que en varias ocasiones notificaron que el menor se encontraba asustado y con temor por el acoso y las ofensas.

Su madre denunció con su familia a las autoridades el acoso, y luego le cambió de escuela, y aún así continuaron acosándole en la otra escuela y vecindario.

Pienso que la edad más difícil es la preadolescencia, cuando comienzan los mayores cambios en la vida de todo menor de 11 a 13 años, edades que marcan la vida estudiantil y personal de cada niño y de cada niña. Pero es menester saber cómo los adultos en la vida de ese menor influyen, porque lamentablemente hay conductas aprendidas en cuanto al racismo, entre otras tantas, que llevan a repetir tristes patrones que aún en el caso de Joel quedan por investigar.

Pienso que debemos retroceder a nuestra preadolescencia y recapitular sobre qué eventos merecen ser olvidados y no hacer partícipes a nuestros hijos, niños y niñas que nos rodeen. Debemos saber que lo que les inculquemos a ellos puede ser un factor y detonante importante en su futuro, pero también en su presente, porque en edades tempranas quizás no se razone tanto y se actúe por impulso o por presiones, y se llega a lamentables vidas vacías y huecas que intentan saciar sus soledades y vacíos haciéndole daño a vidas inocentes, como ellos, pero con quizás fragilidad emocional mayor.

De tantas maneras se puede vivir el acoso escolar o, famoso por su denominación en inglés, bullying: emocional, física y moralmente, pero el peor acoso es aquel que es fomentado por padres, madres o adultos cuando inculcan a sus hijos el menosprecio a otros niños, ridiculizándolos por ser de una u otra manera física, intelectual o moralmente, por su estatus económico, porque tú tienes que tener lo mejor y ser el mejor, etc. Pero se les olvidan los valores más importantes de la integridad como persona, la nobleza, el compartir, la igualdad de esos valores, etc. Pienso que todos somos responsables de educar a nuestra sociedad, de hacer llegar el mensaje sobre la tolerancia en la niñez, de aquello que realmente vale en la vida, porque quizás si ese compromiso lo adoptáramos todos, dolorosas noticias como la del suicidio del niño Joel Morales no las observaríamos en nuestros medios de información.

¿A cuántos niños y niñas más acosarán tras el deceso del niño Joel Morales?, ¿a cuántas madres y padres les tocará llorar por una terrible noticia?, y, ¿qué estamos haciendo socialmente para evitarlo?

Queda de cada quien en su conciencia, ser o no ser partícipes de la información y educación de los verdaderos valores de vida, sembrando la semilla de la tolerancia y de la nobleza, creando igualdades en la vida de nuestros más pequeños, creando el hombre y la mujer del futuro. Porque estoy seguro de que tras el suicidio de este angelito de tan solo doce añitos, tras esos niños que le acosaron, también hay unos adultos que quizás no le presten atención a la importancia de saber ser diligentes como padres y reprender a tiempo y no ser parte de la crianza de una persona carente de sentimientos que lleve a otro menor al dolor profundo de privarse de la vida por tanto acoso.

Dijo el filósofo francés Jean Jacques Rousseau: “La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras”. No seamos partícipes de que esta creciente ola de acoso escolar o bullying continue en ascenso, busquemos ser responsables y conocer más sobre el tema y obligar a las autoridades escolares a que eduquen compulsivamente en sus textos públicos o privados sobre esta modalidad, que se legisle para procesar a los acosadores y si se prueba que sus tutores han fomentado esa conducta también sean procesados judicialmente, que las autoridades escolares también se encuentren obligadas a tomar cartas en el asunto bajo amenaza de sanción, etc. Porque esto es tarea de todos, social, religiosa, moral o constitucionalmente hablando, todos somos responsables.

Los medios de comunicación han de interesarse más por la difusión de esta cuestión, con publicidad en prensa escrita, radial y audiovisual, porque a la hora de la verdad, no sabemos si el próximo Joel Morales será tu hijo o tu hija.

Desanse en paz este angelito que ha logrado llegar a la conciencia y corazón de millones de personas a nivel mundial y que buscaremos difundir la llamada de alerta para que estas desgracias no vuelvan a repetirse, reconociendo también que el bullying puede darse de un menor a un adulto, como por ejemplo, profesores.

Peter Pantoja Santiago
Juncos, Puerto Rico

Aquí algunos enlaces de interés sobre el Bullying y la noticia sobre Joel Morales:

1. PR Stop Bullying
2. Vídeo sobre el niño Joel Morales que se suicidó en Nueva York, Univisión
3. Niño puertorriqueño víctima de bullying se suicida, primerahora.com
4. Entierran a niño boricua que se suicidó en Nueva York, primerahora.com


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