Domingo 04 de diciembre de 2016,
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Cuentas de la vieja

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OPINIÓN / El otro día salió Rajoy en TVE para no-explicar su política de recortes de su no-programa electoral. Todo quedo muy no-claro, perfectamente no-claro

Cada medio de comunicación sacó sus conclusiones no-críticas, la oposición criticó con su no-programa alternativo en mano y los ciudadanos nos quedamos, como siempre, con nuestras miserias. Algunos nos quieren confundir con su no-ser y otros desviar nuestra atención con la Diada de Catalunya, como si las élites catalanas fuesen diferentes de las españolas  y persiguiesen el bienestar de los de abajo. Yo, tocapelotas, más por vocación que por tocamientos, también saqué mis conclusiones. Mi análisis no tiene nada de científico, pero no por ello es menos creíble. Para mí, las cuentas de la vieja son sabias, son tan simples que se pueden verificar con los dedos de la mano, no como las cuentas públicas, que a pesar del control del Tribunal de Cuentas, son opacas.

Cada medio de comunicación sacó sus conclusiones no-críticas, la oposición criticó con su no-programa alternativo en mano y los ciudadanos nos quedamos con nuestras miserias

Mi principal conclusión del discurso del Presidente fue, que según él, para recuperar el nivel de empleo y de servicios públicos anteriores, el gobierno tiene que sanear la economía para generar confianza y atraer inversión, y para ello, tiene que equilibrar los gastos con los ingresos. No podemos gastar lo que no tenemos y el estado español no pedirá dinero prestado para vivir por encima de nuestras posibilidades. ¿Y cómo se traduce esta política económica en la práctica para los ciudadanos? Pues con recortes del gasto público, que no son otra cosa que recortes en sanidad, en educación, en pensiones, en empleo público, en prestaciones sociales, en subvenciones en sectores estratégicos como el transporte público, en investigación… No intentes comprender esta política, porque desafía toda lógica, menos la neoliberal, que es la del despilfarro y saqueo de lo público para justificar la intervención de las corporaciones transnacionales en los negocios públicos.

Todos los recortes aplicados hasta ahora han sido para rebajar el déficit público al 6,3% a final de este año. Pues si cada punto porcentual del déficit público equivale a 10.000 millones de euros, estos números se han traducido en alrededor de 30.000 millones de euros en recortes del gasto público. ¿Entonces lo mejor está por llegar? Por desgracia no, porque el Señor Presidente ha omitido decir que su meta es llegar al déficit cero en tres etapas. La primera es la que estamos sufriendo y que termina a final de 2012. La segunda será reducir el déficit al 4,5% a final de 2013 y que supondrá otros recortes por valor de 18.000 millones de euros. Y finalmente la tercera etapa, la paja mental de Rajoy, el déficit cero para final de 2014, y que supondría unos recortes de 45.000 millones de euros en ese año. Tranquilidad, los organismos internacionales más optimistas dicen que el déficit se instalará para muchos años en el 3% del PIB, y no es para hacer ningún favor a las clases más bajas, es que de lo contrario esos ‘mercados prestamistas’ se quedan sin negocio si no prestan. Por tanto, los recortes en 2014 serían de 15.000 millones de euros.

Y todo esto es independiente del rescate sí o rescate no. En el momento en que el gobierno de Rajoy decide aplicar esta política, está asumiendo las condiciones del rescate, que no son otra cosa que las condiciones impuestas por los prestamistas para garantizar la devolución del capital y los intereses, y que se traducen en acuerdos escritos con recortes del gasto público concretos o privilegios empresariales equivalentes. La única diferencia está en que el prestamista puede ser privado, del ‘mercado’, o público de la Unión Europea. El privado exigirá menos medidas políticas pero el interés será mayor, mientras que el público exigirá medidas políticas duras a cambio de un interés menor. Y de las condiciones impuestas por ‘el prestamista público’ para avalar la línea de crédito de 100.000 millones de euros para sanear el sector bancario, y que han supuesto más recortes para la sociedad española, pues Rajoy ya se ha olvidado, ese desgaste político ya se ha amortizado.

En el momento en que el gobierno decide aplicar esta política, está asumiendo las condiciones del rescate impuestas por los prestamistas para garantizar la devolución de la deuda

¿Entonces, no hay otras alternativas? Pues sí, España podría dejar de pagar la deuda pero tendría que salir del euro. Esta solución sería tan dramática como la actual. ¿Y no hay otra? La solución ha de ser política y no económica, y está en manos de los partidos. En el seno de los partidos se tiene que abrir un debate para democratizar las instituciones europeas, para que la agenda de la Comisión sea la votada por la ciudadanía europea y no la impuesta por los lobbies del capital que triunfan en Bruselas. Hay que terminar con el déficit democrático de la Unión Europea.

 


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