Domingo 22 de enero de 2017,
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La tecnología y la política son ámbitos mutuamente interrelacionados

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Portada del libro


Crítica libros no ficción: ‘Cultura digital y movimientos sociales’

La tecnología no es mera cuestión de expertos que deciden desde sus
torres de marfil, sino objeto de deliberación pública y elemento
consustancial para la vida política contemporánea.

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Uno de los coordinadores del libro, Igor Sádaba

Hasta poco,
la tecnología se ha considerado como un hecho neutro, extraño, autónomo
y monopolio exclusivo de ingenieros y científicos. A partir de la
segunda mitad del siglo XX se reivindica su naturaleza política y su
vínculo íntimo con la organización social. En la actualidad, toda
propuesta de cambio social requiere su incorporación como espacio de
operaciones y como horizonte a transformar.

Sádaba: “Estas páginas presentan numerosos ejemplos (…) que muestran cómo lo técnico se redefine constantemente
desde los ámbitos local y colectivo”

A esta conclusión han llegado los 27 investigadores del equipo Ciber Somosaguas de la Universidad Complutense de Madrid, que llevan seis años juntos analizando el desarrollo de las nuevas tecnologías en España, entre los que están Igor Sábada y Ángel Gordo como coordinadores de la publicación y la reconocida periodista Mayte Pascual. El pasado viernes presentaron el fruto de tanto trabajo, el libro ‘Cultura digital y movimientos sociales’.

A pesar de lo anterior, escasean las publicaciones que aborden el estudio del nexo entre el universo político y el campo de lo técnico, y su permanente mediación de la vida social, en el contexto de la globalización, en el que emergen nuevas formas de intervención política. Los autores apuestan por sortear los efectos colaterales del determinismo tecnológico y por destruir el mito de una tecnología aséptica, cerrada y neutral.

Según Igor Sábada, “estas páginas presentan numerosos ejemplos (los molinos del Medioevo, los automóviles, los teléfonos móviles, el software libre, los chats, y la Web 2.0) que muestran cómo lo técnico se redefine constantemente desde los ámbitos local y colectivo”.

Durante la presentación del libro, Ángel Gordo aseguró: “España está a la cola de los países de la Unión Europea en el uso de las tecnologías formales entendidas como banca, comercio y administración electrónica, mientras que el uso de las informales (facebook, tuenti, myspace…) está totalmente generalizado”.

Tecnología y subjetividad

El libro ‘Cultura digital y movimientos sociales’ está estructurado en cuatro partes. Las dos primeras están dedicadas a las relaciones entre tecnología y subjetividad en diferentes escenarios históricos y a cuestiones conceptuales y epistemológicas acerca del ciberespacio. La primera parte, titulada ‘Historia, tecnología y subjetividad’, indaga acerca de las formas de subjetividad que distintas materialidades, técnicas o tecnológicas, legas o cultas, colectivas o individuales, contribuyen a forjar en escenarios históricos y sociales específicos.

Mayte Pascual denuncia la inquietante pérdida del vínculo entre lo
mediático y lo social, con contenidos
cada vez más faltos de relevancia sociopolítica

Los trabajos reunidos en ‘Conceptualización y epistemologías tecnosociales’ (segunda parte) encuentran un referente común en la epistemología ciborg de D. Haraway. Joan Mayans clarifica las connotaciones políticas de los términos empleados habitualmente para designar la realidad tecnológica emergente.

En contraposición a la vaguedad y conservadurismo propio de la “sociedad de la información” o “sociedad del conocimiento”, y a las visiones esencialistas y elitistas que acompañan a la noción de “cibercultura”, la noción de ciberespacio permite traer a primer plano la naturaleza profundamente social y material de las tecnologías, dejando a su vez al margen los determinismos tecnológicos o los esencialismos sociales.

La tercera parte expone estudios de caso de los nuevos medios de comunicación y las tecnologías sociales (web 2.0 y la blogosfera). La televisión enriquecida, multitudes inteligentes, medios participativos, nueva arquitectura política, periodismo ciudadano, “masas híbridas”, son algunas de las nuevas realidades abordadas en ‘Contenidos y dispositivos de participación/regulación’ (tercera parte).

Una consideración común a los capítulos en esta sección consiste en analizar el papel que desempeñan actualmente los usuarios y usuarias de los nuevos medios y tecnologías sociales, en tanto que productores y consumidores de contenidos e, incluso, “dispositivos”.

Estas masas híbridas politizadas, a diferencia de la lógica que prevalece en los estudios
de movimientos sociales, no generan ni identidades colectivas duraderas
ni formas de organización estables

Periodismo ciudadano

Mayte Pascual denuncia la inquietante pérdida del vínculo entre lo mediático y lo social, con contenidos, en el caso de la televisión, cada vez más faltos de relevancia sociopolítica. La autora apunta las nuevas posibilidades que atisban los medios clásicos al amparo de la interactividad y la participación ciudadana, esto es “la posibilidad de dejar su tradicional papel de audiencia pasiva para pasar a ser audiencia generadora de dichos contenidos”. 

Pascual agrega como ejemplo lo sucedido con la muerte de Álvaro Ussía en Madrid, que “llegó a los medios generalistas gracias a la masiva respuesta que tuvo en la red la convocatoria a la marcha de solidaridad. Este joven fue apaleado por los guardias de seguridad de una discoteca en la capital española”.

La última parte del libro, ‘Otras (in)propiedades: tecnoactivismo y capital cultural inmaterial’ analiza las arquitecturas políticas, movilizaciones, activismo y disputas legales vinculadas a la configuración y usos colectivos de las tecnologías sociales que forman igualmente parte del paisaje político y social contemporáneo. Entre otros temas, los autores analizan modalidades de acción y movilización mediadas por los móviles y por los blogs. Estas ‘mobidas’ o masas híbridas politizadas, a diferencia de la lógica identitaria e instrumental de la política que prevalece en los estudios de movimientos sociales, no generan ni identidades colectivas duraderas ni formas de organización estables.

El libro concluye recordando que la tecnología no es mera cuestión de expertos que deciden desde sus torres de marfil, sino objeto de deliberación pública y elemento consustancial para la vida política contemporánea, y que de los antagonismos y tensiones emergen nuevas formas de vincular política y tecnología, una suerte de movimientos sociales de nuevo cuño.

 

Documentos relacionados:

Introducción del libro (PDF)

Más información:

Ficha editorial del libro

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