Jueves 23 de noviembre de 2017,
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Cultura y tecnología móvil ¿es posible?

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Descargamos la música de Kate, con permiso de France Gall que homenajea a Ella F.



La Sociedad General de Autores y otras 23 sociedades de la UE deberán eliminar las restricciones territoriales que imponen en sus contratos de venta para difundir música por satélite, por Internet o por cable



La Comisión Europea ha propinado un varapalo a las entidades de gestión de derechos de autor

CISAC: “Conducirá inevitablemente a una fragmentación catastrófica del repertorio y a una incertidumbre legal para los usuarios de música”

El joven usuario se descargará la música de la guapa Kate que, con el permiso de la encantadora France Gall, homenajea a la genial Ella Fitzgerald

El joven que utiliza para comunicarse su teléfono móvil, amén de toda la demás parafernalia que le es afín, véase Internet, cámara fotográfica integrada, radio, GPS, mp3, etc., sabe -aunque a nosotros nos suene a chino- lo que es hacer el “scrobbling de su iPod”. Pero ignora algunas cosas que, por joven precisamente, le han precedido y no ha conocido antes de hacer uso de toda esa tecnología que ahora tiene en la palma de la mano.

Espoleado por los miles de mensajes publicitarios que despliegan las empresas de marketing -bien sea a través del propio móvil, mediante e-mails o por la publicidad convencional en todas sus variantes y medios- rápidamente descarga en su terminal los tonos musicales que le ofrecen. Lo hace casi mecánicamente, con la habilidad que le propicia la práctica diaria con el teclado de su aparato; movido por los impulsos del consumismo, manipula las teclas de su móvil simplemente porque la melodía está de moda o tiene “gancho”.

Y ya estamos otra vez: “Envía XXXX al 0000”. ¡Envía tal texto! ¡Envía a tal número! ¡Envía!… Con el consiguiente coste por la emisión de mensajes a cambio de recibir las polifónicas notas musicales. Cuántos millones en royalties generaran estos “politonos”, videos o música en general, pues, como es obvio, deben pagarse los derechos a sus autores.





Y si la melodía de la que se trata es la de la canción del verano, el tema musical más oído en todas partes, con un ritmo pegadizo al que se suma el encanto de su intérprete, entonces seguramente la ‘$GA€’ -escrito así, de esa forma tan gráfica como aparece en algún medio de comunicación- nos daría las cifras con pelos y señales.




Pero al parecer la Comisión Europea ha propinado un varapalo a las entidades de gestión de derechos de autor. La antedicha Sociedad General de Autores y otras 23 sociedades de la UE deberán eliminar las restricciones territoriales que imponen en sus contratos de venta para difundir música por satélite, por Internet o por cable:




(…) El Ejecutivo comunitario asegura que la decisión “beneficiará mucho” a los autores porque les permitirá acudir a la sociedad de gestión que les garantice el mejor trato y sea más eficiente. Las sociedades de gestión deberán así competir entre ellas en cuanto a la calidad de sus servicios y el nivel de gastos administrativos que aplican, según la Comisión. (…) (ElPais.com)    


Como hay siempre opiniones para todos los gustos, la Alianza de Compositores y Autores Musicales, a la cual están adscritos músicos como Mark Knopfler o Paul McCartney, considera que la decisión que ha tomado Bruselas perjudica a los músicos al alterar el sistema actual, que permite a sus entidades de gestión cobrar los royalties fuera de sus fronteras.




Y por otro lado, está la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC), que reúne a todas las sociedades de gestión europeas, que tampoco comparte la decisión de Bruselas porque aduce que esa medida no beneficia a los creadores, y es más, “conducirá inevitablemente a una fragmentación catastrófica del repertorio y por lo tanto a una incertidumbre legal para los usuarios de música”.




Ignorante de esto, el joven usuario de toda esta tecnología continuará descargándose música por Internet y enviando mensajes de móvil como hasta ahora sin reparar en estos detalles. Acaba de leer: “Envía ELLA al…”, y lo hará para conseguir la melodía de la canción que actualmente populariza la cantante belga Kate Ryan (videoclip millonario en reproducciones en Youtube), pero quizá tampoco sabrá que ella también debe corresponder pagando derechos de autor a su colega francesa France Gall, quien lanzó el tema por primera vez al mercado discográfico el 24 de agosto de 1987, a modo de homenaje a la cantante de jazz Ella Fitzgerald: “Ella, elle l´a” (Ella lo tiene), y que fue un gran éxito en toda Europa.




Ella Fitzgerald tenía eso que ingenuamente quería dar a entender France Gall en la letra de su canción, es decir, ‘talento’. Y, como es sabido, del talento de los demás se aprovechan también otros.




Quién le iba a decir a Ella, una pobre negra que pasó su infancia en la más triste de las miserias, padeciendo la intolerancia que han sufrido numerosas veces los negros, “balanceándose entre el amor y la desesperación” -como dice la propia France Gall en la letra de su canción- cuando el padre les abandona siendo ella aún muy niña, o en el día de la noticia de la muerte de su madre en accidente de tráfico, que su talento le propiciaría tanto éxito en el mundo de la música.




Tanto que ahora, aún sin saberlo, el joven usuario del móvil, del mp3 o del Youtube, accionará el teclado de su ingenio tecnológico y se descargará la música de la guapa Kate que, con el permiso de la encantadora France Gall, homenajea a la genial Ella Fitzgerald.



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Sobre el autor

Escritor, fotógrafo y periodista ciudadano, también escribe en su blog personal Novalis y publica sus libros en Bubok y Editorial Nemira.

1 comentario

  1. Anónimo 20/08/2008 en 3:03

    Buen artículo
    Un recorrido ameno y curioso para explicar de una manera original la nueva batalla en el sempiterno asunto de los derechos de autor, un tema que ya cansa y repleto ya también de lugares comunes, pero que consigues explicar sin caer en nada de eso.
    Gracias 🙂

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