Sábado 10 de diciembre de 2016,
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Dación en pago… otra cataplasma

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Los bancos que acepten la dación en pago se deducirán las pérdidas

Barcelona. Otro encaje de bolillos entre la dación en pago y la caridad. Insisto, si la Reforma Financiera intenta solucionar la quiebra de las cajas de ahorros, producto de la burbuja inmobiliaria, uniendo entidades más o menos viables con otras más quebradas que menos, avalando en teoría y práctica el Estado a las absorbentes el proceso de recuperación de activos, o las diferencias en la cuenta de explotación o pérdidas, proceso que en román paladino esconderá, intentando amortizar en decenas de años, las docenas de miles de millones de euros estafados por político-financieros a sus instituciones, ahora se intenta que uno de las consecuencias que incendia la calle, los 300.000 desahucios en curso se solucionen sin desahuciar.

los desahucios no alcanzan por sí mismos a incendiar la calle, más bien provocaban unas reacciones jurídicas adversas a la banca

Pero los desahucios no alcanzan por sí mismos a incendiar la calle, más bien provocaban unas reacciones jurídicas adversas a la banca. Las sentencias en primera instancia, y hasta en segunda como en Navarra, admitiendo que en la venta se engañó a los compradores en el precio e incluso la concesión de hipotecas, pero y además mostrándose muchos jueces partidarios de la cancelación del crédito hipotecario con la entrega de la llaves, la dación en pago, creaba en la banca un terremoto de conceptos por la valoración de sus activos.

Si el crédito debe garantizarse con únicamente la vivienda, y la vivienda ha bajado un 50%, es evidente que esa diferencia puede provocar la quiebra de todo el sistema financiero. Pero si el crédito se sostiene con la solvencia o posibilidad de pago en todo su importe por los bienes presentes y futuros, incluida la posibilidad de embargar futuras nóminas al deudor, a pesar del descalabro inmobiliario el activo antes y aún considerado y contabilizado como ‘crédito con garantía real’, puede continuar valorándose en su importe pendiente de pago.

La dación en pago, que en los países anglosajones conforma el final de cualquier problema de un comprador en desgracia, es imposible en España. Los bancos y sus derechos se priorizan ante los de los ciudadanos, y si en el pasado nunca pesó demasiado el pago de la hipoteca, convertidos diez millones de ciudadanos en propietarios, o mejor dicho, en deudores de la banca, no se puede permitir que se vayan de rositas si por desgracia se quedan en paro y no pagan. Se quedarán sin el piso y en la próxima nómina o cambio de suerte, pagará él o su avalador si lo hay.

Y repito, cuando al inicio de la gran crisis, ya en 2007, me insultaron por intentar explicar las consecuencias de una ejecución hipotecaria española, cuando diría que el 95% de los españoles ¡y por supuesto todos los nuevos propietarios! vivían convencidos (además de que su vivienda se revalorizaba un 10% anual) por las películas americanas que entregando la vivienda solucionaban su problema, ni yo mismo auguraba el alud de impagados, ejecuciones y desahucios.

La dación en pago, que en los países anglosajones conforma el final de cualquier problema de un comprador en desgracia, es imposible en España. Los bancos y sus derechos se priorizan ante los de los ciudadanos

La caridad del sistema intentando que el desahuciado continúe en el piso pagando un alquiler, que en casos límite deberá pagar el propio sistema, es una más de las infinitas genialidades que nuestros abogado-políticos se sacan de la manga para paliar o esconder la gran estafa piramidal, aquella que se iniciaba con la recalificación de un terreno por políticos corruptos que ‘ipso facto’ valorado por tasadoras propias justificaba en un banco o caja un crédito a todas luces de abuso de poder y Ley, además de pura estafa a la entidad. Y sin insistir sobre las viviendas VPO franquistas ¡o actuales! valoradas ilegalmente a ‘precio de mercado’, que si no provocaba la fraudulenta especulación inicial del terreno, significaban un reparto entre ‘profesionales’, y además creaban liquidez a la cajas y bancos al utilizarse para garantizar créditos internacionales.

Como bien dice la Asociación de Afectados por la Hipoteca “el Estado crea falsas expectativas”, pero me parece que las ‘expectativas’ de los arruinados le importan un comino a un Gobierno preocupado ante una catástrofe que dejaría en mantillas a la griega, cuyo Estado no padece la descomunal quiebra encubierta de la mitad de su sistema financiero.

Podría solucionarse prohibiendo la filmación y retransmisión televisiva de los desahucios… pero quedaría Internet… a solucionar con la Ley Sinde-Wert.


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