Jueves 29 de septiembre de 2016,
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Permítase ser manzana, pero jamás naranja

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El concepto de ‘amor’ ha cambiado en los últimos tiempos, ahora prima el individualismo, ser feliz por uno mismo sin depender de los demás

Como menciona Flavio Gikovate, médico psicoterapeuta, no es solamente el avance tecnológico lo que marcó el inicio de este milenio, las relaciones afectivas también están pasando por profundas transformaciones y revolucionando el concepto de ‘Amor’.

Lo que se busca hoy es una relación compatible con los tiempos modernos, en la cual exista individualidad, respeto, alegría y placer de estar juntos; y no una relación de dependencia en la cual uno responsabiliza al otro por su bienestar.

La verdadera forma de Amor, tiene nuevo significado: es el complemento de dos enteros, y no la unión de dos mitades. Y esto solo es posible para aquellos que consiguieran trabajar su individualidad

El Amor Romántico parte de la premisa de que somos una fracción y necesitamos encontrar nuestra otra mitad para sentirnos completos, creando solamente un proceso de despersonalización. Por otro lado, la teoría de atracción entre opuestos, también viene de la misma raíz: tiene que saber hacer lo que yo no sé, si soy mansa él debe ser agresivo, y así todo lo demás. Una idea práctica de supervivencia y poco romántica para ser realistas.

De este modo, este psicoterapeuta menciona que es necesario cambiar o transformar el Amor de la necesidad, por el Amor del deseo. El gusto y el deseo por la compañía, y no por la necesidad, que es muy diferente.

Es decir, realmente es justo hacer el esfuerzo de entrar en una era de individualismo, que no tiene nada que ver con el egoísmo. El egoísta no tiene energía propia, él se alimenta de la energía que viene de otro, sea financiera o moral.

Así pues, la verdadera forma de Amor, tiene nuevo significado: es el complemento de dos enteros, y no la unión de dos mitades. Y esto solo es posible para aquellos que consiguieran trabajar su individualidad.

Cuanto más competente es el individuo para vivir solo, más preparado estará para una relación afectiva. La soledad es buena, estar solo no es vergonzoso, al contrario, da dignidad a la persona. Todos deberíamos quedarnos solos de vez en cuando, para establecer un diálogo interno y descubrir nuestra fuerza personal.

“En soledad, el individuo entiende que la armonía y la paz de espíritu sólo pueden encontrarse dentro de él mismo, y no a partir de otro. Al percibir eso, él se torna menos crítico y más comprensivo con las diferencias, respetando la manera de ser de cada uno. De esta manera se hace visible que el Amor de dos personas enteras es mucho más saludable”.

Es por esto, que creo que el cuento de la media naranja y de un amor romántico nos jodió. En vez de percibirnos como medias naranjas, mi invitación es a intentar vernos como manzanas

Es por esto, que creo que el cuento de la media naranja y de un amor romántico nos jodió. En vez de percibirnos como medias naranjas, mi invitación es a intentar vernos como manzanas. Esto involucra sentirnos seres enteros, frutos capaces de otorgar placer, experiencia y tentación, recordemos pues que es muy importante la diferenciación entre ‘tentación’ y ‘pecado’. La tentación no es pecado. La tentación es anterior al pecado. El pecado es el consentimiento de la tentación. Así que no es lo mismo ser tentado que pecar. Todo pecado va antecedido de una tentación, pero no toda tentación termina en pecado.

Somos manzanas, se desconoce el origen exacto del manzano, así como nosotros desconocemos del todo el nuestro. La facilidad de adaptación de este árbol a diferentes climas y suelos, el valor nutritivo de sus frutos y la resistencia a las más bajas temperaturas permiten cultivarlo a gran escala en todos los países, es decir, somos capaces de adaptarnos y crecer frente a las diferentes temperaturas que nos ofrece la vida. De este modo, existen más de mil variedades de manzanas en todo el mundo y usted es una de ellas. Puede ser verde, amarilla, roja o bicolor, esto no lo elige usted. En cambio, sí tiene la oportunidad de darse un sabor único. Al igual que las manzanas, usted puede elegir ser una pulpa dura o blanda, pasando por toda una mezcla de gustos acidulados y azucarados.

Por otro lado, desde el punto de vista nutritivo, la manzana es una de las frutas más completas y enriquecedoras en la dieta, así como cada uno de nosotros somos capaces de ser frutos completos y enriquecedores. Un 85% de su composición es agua, por lo que resulta muy refrescante e hidratante. Es fuente discreta de vitamina E y aporta una escasa cantidad de vitamina C. Es rica en fibra, que mejora el tránsito intestinal y entre su contenido mineral sobresale el potasio. La vitamina E posee acción antioxidante, lo que nos lleva a pensar que el compromiso con la vida es propio y que depende de cada uno mantenerse joven o ir envejeciendo con el transcurrir del tiempo. ¿Conoce usted de qué esta hecha su pulpa?

Así pues, mi querido fruto, teniendo en cuenta lo que somos, recuerde que a la hora de elegir a su manzana, se deben desechar aquellas con golpes, pudrición, arrugas, puntos blandos, máculas o manchas, porque finalmente la manzana tiene forma de corazón.

Creo que debemos plantearnos con seriedad una simplificación de nuestras rutinas de todo tipo y un empequeñecimiento de aquello que ha llegado casi a ser sólo valorado por su tamaño y su complicación

Es por esto que creo que la manzana como fruto que apareció desde el inicio de nuestra existencia nos recuerda que es necesario volver a lo simple, a nuestro origen, es devolver la vista atrás y recordarnos en esencia. ¿Y qué es volver a lo simple? Es tener en cuenta el uno como primer número y como principal sujeto, otorgando integración, confianza y transparencia de adentro hacia fuera y no del modo contario.

Es decir, no se trata de volver o de regresar a un momento en que las cosas fueron buenas y sencillas. No se trata de recuperar o renunciar. Tenemos que construir una nueva simplicidad que tendrá el sello de la experiencia; pero que tendrá que ser una simplicidad superavanzada. Hay que quitarse lastres y eliminar lo superfluo para avanzar, nunca para volver atrás.

“Creo que debemos plantearnos con seriedad una simplificación de nuestras rutinas de todo tipo y un empequeñecimiento de aquello que ha llegado casi a ser sólo valorado por su tamaño y su complicación”.

Permítase ser manzana, pero jamás naranja.


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1 comentario

  1. Pedro Antonio Manrique 23/08/2012 en 23:14

    Carolina, gracias por la manzana…por sus escritos… por algo te encontré hoy buscando libros de Milan Kundera.
    Saldré corriendo a buscar una manzanita!!!

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