Lunes 26 de septiembre de 2016,
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Debate sobre el estado de la nación

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La distancia entre los políticos y su esquilmado pueblo crece, y a mi entender se prepara un futuro no muy lejano al de Grecia o Portugal

Oyendo el debate sobre el estado de la nación, o buscando noticias sobre el final socialista en el Ayuntamiento de Barcelona, me he enfadado conmigo mismo. ¡Qué manera de perder mi tiempo escuchando a cretinos y farsantes!

Al mismo tiempo en mi entorno, dos allegados andan enzarzados con la indemnización por despido. En un caso, más de veinte años, y escalado un cargo directivo. Otro, quince años de empleo. Aceptable indemnización. ¡Tienen suerte! Pero también rotura profesional, la incógnita del futuro. Es el signo de los tiempos. Ayer nadie entre los míos hubiera aceptado un comentario sobre el estado de la nación. Demasiado claro para comentarios. ¡Los charlatanes que digan lo que quieran!

España en el 2008 era una gran estafa piramidal, y el presidente de la nación se permitió el lujo de transformar el gran desfalco en el ‘problema de la vivienda’

Peor una operación pendiente, rotura de menisco. “Es muy doloroso, pero no urgente, ya le avisaremos”. Un año desde la rotura, diagnósticos (varios erróneos), y abundantes recetas de calmantes contra el dolor y para dormir. La enfermera le avisó que con lo de los recortes las listas de espera se multiplican.

Entre interrupciones atendiendo la conversación familiar, y el mail, creí que Zapatero definiría la verdad cuando oí: “la vivienda, ¡el gran problema de la vivienda!”. ¡Pero no! De nuevo se enzarzó con el Lehman Brothers, con las hipotecas subprime, cuando se rompió el mercado del dinero. La culpa de los americanos. Pero para quien quiera oír lo dijo muy claro. Reventó la burbuja inmobiliaria porque de golpe, al igual que en cualquier estafa piramidal, quienes prestan o invierten toman conciencia que a quien prestan, o donde invierten, es un estafador o gran fraude. España en el 2008 era una gran estafa piramidal, y el presidente de la nación, que entonces achacó la catástrofe a turbulencias, se permitió el lujo de transformar el gran desfalco en el ‘problema de la vivienda’. Y por toda concesión promete subir el tope del sueldo inembargable por hipoteca.

Dijo una verdad al contestar a Rajoy acusándole de recibir en 2004 un país floreciente; recibió ladrillo y falsas estadísticas de renta per cápita. Pero no añadió, que desde 2004 a 2008, con pleno conocimiento, su entorno político-financiero duplicó el ladrillo y por tanto la burbuja, la estafa piramidal, el saqueo a las cajas de ahorros. Repito. Indiscutible que en Barcelona los suyos, el PSC, sabían que Diagonal Mar y similares estallarían. Narcís Serra, técnico inmobiliario desde sus primeros años profesionales en la Diputación y en su ‘consulting’ con Miquel Roca Junyent, vivía el día a día del gran desfalco por presidente ejecutivo de Caixa Cataluña. Quizá por ello, se aseguró otros consejos de administración, Telefónica y Gas. Narcís, hace dos años, nombrado presidente de un comité de reordenación, estudios, o algo parecido, sobre la problemática de las cajas de ahorros socialistas, culminaría la labor exigiendo la implicación, avales e inversión, sin límite del Estado. El remate de la estafa y del Estado.

¿Cómo se va a hablar de corrupción entre quienes la han alimentado, propiciado, beneficiado, escondido, y son culpables por acción u omisión?

Llamazares soltó la bicha no oída: corrupción. “No se habla de corrupción”. ¿Cómo se va a hablar de corrupción entre quienes la han alimentado, propiciado, beneficiado, escondido, y son culpables por acción u omisión? Rajoy con los suyos dominando cajas de ahorros, comunidades autónomas, ayuntamientos, inmobiliarias… Durán i Lleida, CIU, una enciclopedia de corrupciones, y ahora de nuevo con la suerte de la ‘gobernabilidad’. El melifluo Durán, suelta un cabo para el otoño, pareciendo apoyar las elecciones anticipadas. Si no le agrada Zapatero, menos Rajoy. Y ante la posibilidad de una mayoría absoluta del PP… pasemos bien el verano. Y en otoño ¡ya veremos!

Referencias a los ‘indignados’, una anécdota para sus señorías. En resumen. Otro triste espectáculo, tan triste como oír a los polítólogos a sueldo, y subvencionados, defender a uno u otro. La distancia entre los políticos y su esquilmado pueblo crece, y a mi entender se prepara un futuro no muy lejano al de Grecia o Portugal.


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