Viernes 30 de septiembre de 2016,
Bottup.com

Decir ‘nadie por encima de la ley’, ¿es burlarse de quien lo escucha?

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La ciudadanía se pregunta quien hace cumplir la ley a los políticos ‘aforados’ o a los propios guardianes de la ley y el orden

Es extraña la ligereza con la que los malvados creen, se saldrán con la suya“, Víctor Hugo.

Estos días en los que vemos a los políticos o no políticos ser nombrados candidatos contendientes a: Presidente Municipal, Diputado, Senador y párele de contar cuantos puestos de ‘elección popular’ más existen. Los cuales sirven únicamente para dos cosas que son para nada y para lo mismo, porque observamos que colonias de la periferia de la ciudad, esas que en otros tiempos son olvidadas, en estos días son limpiadas, pintadas, se arreglan sus accesos viales y, ¡claro!, también son saturadas de la propaganda electoral de aquellos que buscan ser elegidos.

¿Y a los policías que golpean a un ciudadano solo por haber pasado por donde ellos se encontraban, a esos quién o qué ley los castiga?

En este tiempo escucharemos frases vanas o promesas que no llegarán a ser realidad, escucharemos algo así como un canto de grillos del cual quisiéramos que saliera alguno que deje algo bueno en el pueblo, como lo dejó aquel gran Gabilondo Soler, ‘Cri Cri, el grillito cantor’, el grillito de los niños.

Los grillos de ahora solo se acusarán, prometerán eliminar impuestos, acabar con la corrupción, modificar el huso horario, acabar con los compadrazgos, combatir con fuerza el narcotráfico, la drogadicción y… mire usted:

Nadie por encima de la ley, imagino que quiere decir ¡nadie…! ¿Y qué pasa…? Vemos como nuestros representantes diputadiles ya elegidos en urnas son detenidos por autoridades policíacas y al hacerles revisión precautoria, como a cualquier ciudadano común y corriente, cuando se les encuentran en su poder estupefacientes, además de conducir un vehículo propiedad del Gobierno en estado de ebriedad, a estos dignos representantes nuestros que mantienen una guerra sin cuartel contra el narcotráfico (¿?) se les libera porque ¡gozan de un fuero que la misma ley les otorga, malinterpretadamente de impunidad, de amigos!

Nadie por encima de la ley… ¿Y a los policías que penetran domicilios y matan a sus moradores so pretexto de haber sido agredidos por alguien que alimentaba unas aves de corral, a los policías que destruyen los interiores vehiculares bajo la excusa de buscar drogas o armas ocultas o aquellos que detienen y golpean a un ciudadano solo por haber pasado por donde ellos se encontraban, a esos quién o qué ley los castiga? ¿La misma de la que nadie puede estar sobre ella?

Nadie por encima de la ley, es una frase –creo- a mi muy personal punto de vista, algo lindo de decir, conmovedor para quien la escucha. La han dicho en todos los niveles gubernamentales, sociales, intelectuales y editoriales. En todos los países, en cualquier idioma, de todas las formas habidas y por haber, pero cuando miramos la triste realidad de las cosas, entonces es cuando pensamos: “¿Quién para que la haga valer?”. Esto creo que sonara a perorata y muchos dirán: ‘es la política’, ‘la vida diaria’, ‘nuestra forma de vivir’. Entonces me viene a la mente decir: “Yo no me meto en lo que no me importa, pero sí tengo pensamientos y pienso, ‘¿quién para estar sobre la ley?'”.

Venga pues el tiempo electoral, los dimes y diretes políticos, las promesas vanas u olvidadas ya antes dichas, que sin importar el ganador o perdedor, esperamos -con la ayuda o el reclamo común ciudadano- a ese personaje, quien realmente hará valer esa frase: “¡Nadie por encima de la ley!”.


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