Viernes 30 de septiembre de 2016,
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Caso Palau de la Música: declaración del Consejero de Economía y Finanzas, Antoni Castells

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El  martes pasado se inició el juego de los disparates. Castells demostró su gran capacidad política

Si unas semanas antes, ante su tele anunciaba la recortada de sueldos públicos achacando la debacle a la maldad de ajenos duendes, ahora de nuevo e impertérrito se proclama, cual Tancredo ante la horca, ajeno al problema, y además virgen.

Se inicia el sainete. Si Félix Millet entra a un juzgado acusado de robar varios millones de euros, se confiesa culpable, y sale tan contento, ahora ya en la cárcel por culpa de otro juzgado, se desesperará pensando que solo él ha traficado con influencias. Él se compraba y vendía a sí mismo las influencias, y tanta influencia tenía que se recalificaba lo que le apetecía. Porque lo de ‘intento’ de ‘tráfico de influencias’ y sin que se sepa el ‘intentado’ es un retruécano ininteligible. El teatro del absurdo. ¿O se lo hablaban entre los dos encarcelados, jefe y gerente Jordi Montull, y les grabaron las perversas intenciones y sueños de un refinado hotel ante su feudo, el Palau de la Música? Y si de influencias no las hubo, muchísimo menos nadie participó en el reparto de subvenciones. ¡Este Castells es un genio declarando! Aunque debería ser cuidadoso porque como testigo ante la jueza tiene el deber de decir la verdad y toda la verdad, de lo contrario delinque por falso testimonio.

Lo de ‘intento’ de ‘tráfico de influencias’ y sin que se sepa el ‘intentado’ es un retruécano ininteligible. El teatro del absurdo

Además quitándose pulgas, nos ha regalado un nombre, Inmaculada Turu, directora general de Patrimonio de la Generalitat. Y si los sumarios se inician torcidos, la prensa se suma al jolgorio. Turu sale según tendencias editoriales o de partido. Al parecer no informan sobre la misma comparecencia La Vanguardia, que cita a la Directora, o los de Cuatro para los que no existe ni ella ni fallo alguno. Ver artículos en el blog La gran corrupción.

Escribe La Vanguardia: “Castells admite errores ante la juez pero descarga responsabilidades en Turu“.

Y la Cuatro: que el convenio entre el Palau de la Música y su consellería se hizo con todas las garantías y por descontado, sin ningún trato de favor hacia nadie.

Veremos si en el Ayuntamiento y sus ‘tráficos de influencias’ existe la correspondiente directora general, o algún bedel un poco despistado firmó unas recalificaciones que le correspondían al Pleno. Por el momento la Turu del Ayuntamiento es el segundo del Alcalde Hereu, Carles Martí, ya dimitido por la genialidad de su jefe empeñado en aplicar la Democracia a la remodelación de la Diagonal. Si se tragó ese sapo puede tragarse lo que le echen, siempre y cuando sus emolumentos no disminuyan.

Por los 70 lidiamos Félix Millet y yo, sin conocernos, en las mismas plazas, y con socios parecidos. Por causas muy diferentes acabamos en la misma cárcel, donde tampoco nos conocimos. A él le dictaron fianza a los pocos días, cuestión de ‘influencias’, a mí tres años por la mala fe, ambición e influencias del entonces alcalde Narcís Serra, Javier de la Rosa, Juan Piqué Vidal, Rafael Jiménez de Parga, o Luis Pascual Estevill, ¡influencias compradas y vendidas!

Me preguntaba un íntimo por qué me interesaba este caso, le contesté que también, al igual que el juicio del caso Hacienda, me ayudaba a entender mi vida, y sin género de duda porque forma parte de la gran corrupción.


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