Miércoles 02 de abril de 2014,
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Delito de inmigración en Italia, delito de solidaridad en Francia

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Inmigrantes retenidos en Lampedusa (izq.); Berlusconi (dcha.)

REPORTAJE
Conciso, el mismo
Berlusconi formuló su rechazo a la idea de una ‘Italia multiétnica’. Mientras, en Francia, “si
la solidaridad es un delito, demando ser perseguido por tal delito”, es el lema de la campaña solidaria de ciudadanos galos contra las políticas migratorias en su país.

Son países que acumulan ciertas semejanzas. Una de
ellas es la “política del espectáculo”, emprendidas comúnmente por el
histrionismo de sus dignatarios, Sarkozy-Berlusconi. La segunda aproximación converge
en sus políticas de inmigración. El gobierno italiano hizo votar (14 de mayo) una
nueva ley de seguridad contra la inmigración clandestina. Envuelta en términos
de seguridad y protección ciudadana, el gobierno de Berlusconi obtuvo una
victoria tanto añorada por su aliado político de la Liga del Norte, grupo xenofóbico
de la ultraderecha italiana.

Validada por los diputados (mayoría
progubernamental), aún resta conocer si el senado italiano avala dicha ley a finales
de mayo. Todo esto es un simple trámite legal, ya que las políticas y acciones enérgicas
contra las comunidades extranjeras, en especial las entidades romaníes, son comunes
en Italia.

La ley de Berlusconi preveé multas de 10.000 euros y tres años de
cárcel para las personas que acojan o alquilen pisos a inmigrantes

La ley consiste, entre otras medidas, de multas que van de 5.000 a 10.000 euros y hasta tres años de
cárcel para las personas que acogen o alquilen departamentos a inmigrantes;
quedaron en la orilla enmiendas como la denuncia (obligatoria) por parte de
médicos de hospitales y responsables de escuelas, es decir, los funcionarios
públicos. En el texto de ley encontramos la aprobación de las “rondas
ciudadanas” (comunes en el norte de Italia), que colaborarán con la policía vía
la delación, su misión es señalar el desorden público… ¿Qué podrá significar
para estas personas “desorden público”? ¿Quizás un hombre de origen africano
paseando tranquilamente en las calles de Milán, por ejemplo? Conciso, el mismo
Berlusconi formuló su rechazo a la idea de una ‘Italia multiétnica’.

El objetivo  es expulsar a los sin papeles y también impedir el
arribo de clandestinos (la isla de Lampedusa es un trágico ejemplo) que
arriesgan sus vidas en pateras (embarcaciones repletas de clandestinos) provenientes
de las costas magrebíes de África. La Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), se posicionó al
respecto vía su portavoz, Ron
Redmond
(conferencia de prensa el 12 de mayo, en Suiza): “Si bien el ACNUR tiene en consideración
los retos que suponen las migraciones irregulares a Italia y a otros países
europeos, estamos muy preocupados por el hecho de que la nueva política llevada
a cabo por Italia pueda socavar el acceso al asilo en la Unión Europea y
pueda comportar un riesgo de violación del principio fundamental de non-refoulement (no devolución),
consagrado en la Convención
de 1951 relativa al estatuto de los refugiados y en el derecho de la UE, así como en otros
instrumentos de derecho internacional relativos a los derechos humanos”, dijo Redmond.

‘Delincuentes de la solidaridad’ en Francia

Al
otro lado de los Alpes, el gobierno de Sarkozy sigue también una política de expulsión.
Al norte del país (Nord-Pas-de-Calais) existe una gran concentración de
inmigrantes provenientes de Pakistán, Afganistán e Irak (entre otros), teniendo
como objetivo el llegar a Inglaterra. Provenientes de zonas en guerra, según
los convenios internacionales no pueden ser expulsados. Sin embargo, la
policía gala hace todo lo posible para dispersarlos y reprimirlos sin brindarles
ninguna ayuda jurídica. El relevo humanitario corre a cargo de ciudadanos
franceses o de organismos católicos como laicos que brindan alimentos, bebidas,
cobertores y en algunos casos un acompañamiento social.

Sarkozy ya está allanando el camino: para el 2010 deberán ser expulsadas de Francia cerca de 30.000 personas

El
ministro de la inmigración, Eric Besson, ha reiterado en múltiples ocasiones
que no existe ninguna represión contra las personas que brindan apoyo a los sin
papeles; las acciones, según Besson, son dirigidas para detener a las redes de
tráfico internacional de clandestinos. No obstante, las acciones de la policía
también son dirigidas contra los ciudadanos galos.

El pasado 25 de febrero, por
la mañana, fue arrestada Monique 
Pouille
(59 años) por la
Policía de Fronteras de Francia (PAF), ordenada por un juez
de instrucción. Pouille es una mujer que milita en una asociación (Tierra de Errancia)
que organiza la repartición de alimentos para clandestinos. Además de ayudar,
Pouille permitía recargar los móviles (teléfonos celulares) de varios de ellos
en su domicilio. He aquí los motivos expresados por los policías: “Venimos a buscarla para detenerla por haber
cometido el flagrante delito de ayuda a personas en situación irregular
”. Los
“delitos” enunciados por las autoridades fue la sospecha de que Pouille fuese
una colaboradora de la mafia de tráfico de inmigrantes. Detenida por 10 horas
en la comisaría, fue liberada al no poderse comprobar ningún cargo.

 

 

La
caza de los sin papeles en Francia lleva a situaciones disparatadas. A principios
de mayo en Nimes (sur-este del país): Quince gendarmes (a la 6 de la mañana)
irrumpen en una casa para arrestar a una pareja (ruso-azerbaiyanesa) sin
papeles y a sus dos hijos de 8 años y 4 meses… la pareja había solicitado un asilo
desde 2005, obteniendo solamente negativas por parte de la prefectura. El juez
de libertades y detenciones de Nimes consideró el arresto anormal, otorgando la
liberación inmediata de la pareja… del niño de 8 años y del bebé de 4 meses; la
orden de expulsión del territorio, por parte de la policía, sigue en pie.

“Si
la solidaridad es un delito, demando a ser perseguido por tal delito”, detrás
de esta frase están reagrupadas más de 354 organizaciones y ciudadanos.
Todas ellas denuncian la represión del gobierno de Sarkozy hacia los sin
papeles: para el 2010 deberán ser echadas de Francia cerca de 30.000 personas.

ivanovichtorres@yahoo.fr

 

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