Martes 01 de abril de 2014,
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Desechos marinos convertidos en arte

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Personas como Yessenia utilizan lo que el mar les ofrece para convertirlo en su manera de ganarse la vida

En torno al mar se han vertido tantas palabras como la inmensidad de sus aguas. Cada etapa de la vida del hombre sobre la tierra tiene sus propias historias; desde el cavernícola que sintió miedo y fascinación la primera vez que lo vio, hasta los científicos modernos que escudriñan sus más profundos y oscuros laberintos, han tenido algo nuevo que decir.

Recuerdo cuando a mi sobrinita, que nació en las montañas, la llevaron por primera vez a la playa. Se quedó de una pieza mirando con lo más que pudo abrir sus ojos el infinito azulado de aquel mar sin fin y exclamó: “que quebrada tan grande”. Era el único referente en cuanto a aguas libres que tenía, las quebradas de su pueblo natal. Hoy me pregunto, si con todos los avances de la comunicación existirá en el mundo alguien que no haya, por lo menos en pintura o foto, visto el mar.

Recientemente conocí a Yessenia González, quien me comentó que varias veces a la semana recorre las costas de su comunidad Malena, ubicada en el corregimiento de Mariato, al sur de la provincia de Veraguas, en busca de aquellas cosas que la gente considera basura marina: trozos de madera, semillas, pedazos de corales, conchas, caracoles y restos de peces y crustáceos.

Al ver cómo unas cuantas conchas se convertían en pétalos y al final en una flor, pude comprender que lo que para algunos es basura o desechos marinos en sus manos se convertía en arte. Yessenia comentaba que ahí donde la gente ve una simple ramita, ella ve una palomita de conchitas posada sobre la misma y en un pedazo de tronco ve un terreno escabroso al cual puede llenar de naturaleza muerta. Entre el simulado monte de alguna de sus obras se puede ver algo que parecen delgadas ramitas de un color rojizo y blanco, lo que en realidad son las antenas de una langosta.

Pareciera que el mar hace limpieza por las noches y Yessenia madruga para recorrer las playas en busca de huesos, espinas, piedras de colores y cuanta cosa las olas hayan sacado para ella, que no ha tomado ningún curso de artesanía o algo parecido, simplemente es un talento que Dios le ha dado y que le permite transformar esos desechos marinos en paisajes o en flora y fauna, la mayoría de las veces marinas.

Ella, su esposo e hijos comprenden la necesidad de cuidar el mar, no sólo por los recursos que son la economía de muchos en el área, sino también porque además de ser un lugar de esparcimiento, los desechos marinos le han permitido ganar un dinero extra, gracias a que muchas personas, en su mayoría turistas, se llevan un recuerdo de la visita a estos paradisíacos lugares, recuerdos que han brotado de sus manos.

Yessenia sueña con tener un capital semilla para construir un puesto de venta y poder ofrecer a los visitantes no sólo un recuerdo sino también el mensaje de que debemos cuidar la naturaleza. Su labor, bien encausada podría convertirse en otra alternativa para los moradores de las costas de Veraguas y de todo el país, toda vez que el turismo está en crecimiento y quien mejor que sus habitantes para que sean los custodios de este tesoro.

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1 comentario

  1. Anónimo 11/09/2010 en 3:04

    :eek:
    es muy cierto,

    de lo que desechaba el mar se hace arte, eran los juguetes de los niños, utencilios en los hogares y mucho mas.

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