Sábado 10 de diciembre de 2016,
Bottup.com

Despido libre y barato, menos para los corruptos

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Admito que se ha acabado el ‘cachondeo laboral’, el franquismo

Barcelona. Pero ni mucho menos la gran crisis, la burbuja inmobiliaria, la gran corrupción, se deben a ese tópico del ‘cachondeo español de pandereta’, más bien o sin duda se deben atribuir al ciento por ciento a los ‘garzones’, a los vividores del poder y la política, a la idiosincrasia y exagerados beneficios y concesiones legales del sector público y político-financiero. Y en esa casta no solo no se despide, sino que ni delinquiendo se castiga. Las leyes de protección del sector son ni más ni menos las dictadas por Franco, con algún matiz de léxico y estilo cara a la galería mediática o internacional.

Merkel celebra el ‘despido libre’ español, pero celebraría mejor que al igual que en Grecia e Italia se despidiera a 15.000 o 50.000 cargos públicos

Merkel celebra el ‘despido libre’ español, pero celebraría mejor que al igual que en Grecia e Italia se despidiera a 15.000 o 50.000 cargos públicos, de los más de 100.000 que sobran en España. Las empresas extranjeras siempre han aceptado mal la rigidez española sobre despido, lo viví trabajando en un banco alemán en pleno y duro franquismo, pero han aceptado mucho peor el juego corrupto en sus relaciones con los servicios o poderes del Estado, aunque los aceptaran pagando.

El ‘Spain is diferent’ no define la pandereta y el sol, sino al sutil enredo de lo público, la arbitrariedad del poder, a la amigocracia, endogamia, trapicheo, excedencias y trasiegos, las contrataciones públicas, cachondeo, o un millón de empleos públicos y parapúblicos ‘a dedo’ o con oposiciones amañadas, y etc., etc.

Nunca ningún empresario dejó de crear puestos de trabajo por temor al imposible despido, y cientos de miles de empresarios, ahora ya millones si sumamos autónomos, han cerrado, despedido, e incluso suicidado por el peso del poder. Ya no es solamente que cualquier servicio público resulte el más caro de Europa, es que la ingerencia político-financiera es una apisonadora que incidiendo directamente en todos los sectores productivos ha podrido las reglas del juego. Y nos encontramos que en el país europeo donde más viviendas se han construido y sobran, los pisos patera o realquilados conforman la mísera desgracia de millones de ciudadanos. O que alguien pueda ganar de sueldo 10 millones de euros al año (el condenado e indultado Sáenz Abad, segundo de Botín) frente a 600 o 400 que obtendrá un muchacho con un contrato basura a tiempo parcial.

El ‘Spain is diferent’ no define la pandereta y el sol, sino al sutil enredo de lo público, la arbitrariedad del poder, a la amigocracia, endogamia, trapicheo, excedencias y trasiegos, las contrataciones públicas, etc.

Hoy publica La Vanguardia:

“Antifrau ve legales las pensiones de 8 millones de la dirección de Unnim
Eduardo Magallón – La caja que ha recibido 948 millones de dinero público será subastada la semana próxima
Clientes atrapados por productos de inversión denunciarán a la banca
La Asociación de usuarios de banca y gabinetes jurídicos preparan demandas colectivas contra la colocación masiva de preferentes”

O Ara:

“Spanair indemnitza amb 400.000 euros el seu director general
Mike Szücs tenia un blindatge contractual perquè treballava en un projecte d'”alt risc”. Les condicions de Soriano eren diferents.”

[“Spanair indemniza con 400.000 euros a su director general
Mike Szücs tenía un blindaje contractual porque trabajaba en un proyecto de ‘alto riesgo’. Las condiciones de Soriano eran diferentes.”]

¿Le cierran la boca porque conocía la fraudulenta venta de Spanair a la Generalitat? ¿Y quien paga esa cantidad el Fogasa o la Generalitat que tanto monta monta tanto?

Decenas de miles en el sector público no viven y se enriquecen de su sueldo, viven de explotar su cargo, de distorsionarlo

Garzón, no solo representa la gran corrupción, compendia junto al amoral Luis Pascual Estevill, el abanico de inmensas posibilidades de quien alcanza cualquier poder o servicio del sector público. Se siente propietario de su cargo y empleo, ¡es propietario por Ley!, ‘plaza en propiedad’, y los frenos impuestos sobre ese ‘derecho de propiedad’ se soslayan con el relajado y propicio ambiente que le rodea y protege. Y al igual que decenas de miles en el sector público no vive y se enriquece de su sueldo, vive de explotar su cargo, de distorsionarlo. Estos días se publica un claro ejemplo en Reus, con dobles empleos, sueldos y demás prebendas entre Ayuntamiento, empresas municipales, sanidad, ¡lo clásico! ¡Y no se despide a nadie entre los beneficiados! A los obreros contratados, ¡a todos!

¡Cohecho impropio! Hasta la praxis huele a falso. Vivimos en una ‘falsedad ideológica’ absoluta, el refinamiento de siglos de fascismo, donde el blanco o negro se define desde un poder que hasta ha sabido convertir la subvencionada y pagada oposición en parte de sí mismo.


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