Lunes 26 de septiembre de 2016,
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De la Operación Emperador al dinero negro en Barcelona

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Si según los expertos sanitarios el 4,4% de la población de Cataluña consume cocaína, hay mucho más dinero negro moviéndose por Barcelona

Barcelona. Los carros y montones de dinero de la Operación Emperador conducen a la reflexión de la que he escrito varias veces: ¿dónde se concentran cantidades similares que se producen a diario en Barcelona por el tráfico de cocaína y demás drogas?

Considerando que en Barcelona nunca se ha decomisado en efectivo una cantidad parecida a la de la Operación Emperador, se puede asegurar que algo muy extraño sucede en la ciudad

Si esos 12 millones del negro de los bazares chinos impactan, un cálculo chapucero partiendo de que según los expertos sanitarios un 4,4% de la población de Cataluña consume cocaína, presupone tan exageradas cifras, que parecen increíbles.

El 4% de, pongamos, seis millones de adultos catalanes son 240.000 habitantes. Lo dejo en 100.000 consumidores, cifra para facilitar cálculo y composición de lugar, o más acorde a los altos ingresos necesarios, que para mantener su adicción entre la semana y fiestas, o a diario, consumiendo 100 euros en cocaína (cantidad modesta y también de pura especulación) suman 10 millones de euros. Y más otros cientos de miles de adictos al hachís, heroína y demás, ¡con turistas!, no es disparatado deducir que los blanqueadores catalanes manejan a diario cantidades astronómicas. Pero si además Barcelona, no solo es una de las mayores consumidoras sino distribuidora al mayor para Europa, las cifras se multiplican por varios dígitos.

Considerando que en Barcelona nunca se ha decomisado en efectivo una cantidad parecida a la de la Operación Emperador, la mayor que recuerde fue el Jet en el Prat en 2005 con 5.500.000 euros dentro de la Operación Tacos, y porque la DEA americana seguía la operación desde México, se puede asegurar que algo muy extraño sucede en la ciudad.

Sería trivial pensar que varios de los nerviosos perros, utilizados en Madrid, buscando sueltos por Barcelona descubrirían a diario unos milloncejos para alivio de las arcas públicas, pero por lo visto en la política catalana las prioridades se alejan de estos mis primarios y vulgares conceptos.

Y repito, si los números en servilletas de papel conducen al atasco mental, a la incredulidad, o a desecharse por incómodos, pensar que uno de los mayores supuestos blanqueadores (el mayor por lo descubierto), Juan Piqué Vidal, recibió tan excelente trato político y oficial durante su ya extensa vida de delincuente, que entrado en los 70 años se le condena por extorsión (ahora se cumplen 20 años de mis experiencias con los extorsionados en La Modelo), y hacia sus 80 se abre juicio oral por blanqueo de decenas de millones de euros (Operación Tacos) en la Audiencia Nacional, confirma la peculiaridad barcelonesa.

Felip Puig debería pensar menos en crear ejércitos catalanes y más en vaciar las cajas fuertes de los blanqueadores, o limpiar la ciudad de la impunidad que los protege

Cuando digo que Barcelona es una ciudad hipócrita y corrupta desde siempre, no me refiero a lo que se deduce por lo publicado y en sumario, sino por lo que todos sospechamos sucede dentro del mundo político y oficial permitiendo ese ‘estado de putrefacción’, que, insisto, ningún político incluye en su discurso. Otro signo externo, los miles (supongo no menos de 6.000) que cumplen condena en Cataluña por drogas, y cuyos decomisos en efectivo son mínimos a tenor de las macrocifras manejadas.

Los Gao Ping, los chinos en Barcelona, son unos angelitos comparados con otras nacionalidades y sus socios españoles, pero quienes desde el mundo político y oficial permiten o viven inmersos es ese río de dinero, tomen o no cocaína, conforman por los tristes resultados obtenidos la más exitosa y refinada mafia del mundo.

Cuando oigo estos días de elecciones los divergentes discursos sobre que Cataluña sería viable o rica independiente, o se hundiría en la miseria, me reafirmo en que a pesar de la disparidad de criterios cada uno de los charlatanes posee un concepto y conocimiento muy claro de la ciudad donde viven… o sea, flotan en una fabricada irrealidad y demagogia que de entregarles el poder en las urnas… están en lo cierto… y los que como yo dudamos de su honorabilidad real o intelectual somos una desgraciada escoria.

Y señalando… Felip Puig debería pensar menos en crear ejércitos catalanes y más en vaciar las cajas fuertes de los blanqueadores, o limpiar la ciudad de la impunidad que los protege. Seguro que lo peor de Barcelona no radica en las ratas y chinches de la cárcel Modelo de que le acusa la vicepresidenta Sáenz de Santamaría.


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