Martes 25 de marzo de 2014,
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Doging: sexo furtivo

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Un nuevo fenómeno se ha afincado en España. Encuentros sexuales entre desconocidos al aire libre, algunas veces preparados, otras completamente improvisados. Varios doggers nos cuentan sus experiencias, por qué lo practican, cómo y dónde

Esta misma noche, hombres y mujeres, casados, solteros, viudos o separados, sin importar las edades acudirán a zonas apartadas, descampados o bosques para tener sexo con personas que no han visto antes, simplemente para dejarse ver y tocar. Esto se conoce como dogging, aunque en España también se le llama cancaneo. Esta práctica proviene de Inglaterra, donde se comenzó a practicar en los años 70. El nombre viene del termino anglosajón ‘dog’ (perro), ya que muchas de las personas que se acercaban a las zonas donde se practicaba llevaban a un perro simulando pasear a su mascota.

Con el dogging busco emociones fuertes, el peligro de que me vean y la excitación de cuando otros me ven tener sexo

Actualmente se practica dogging en toda España, mayoritariamente en Barcelona y Madrid, donde incluso hay locales para el encuentro de doggers. No hay límite de edad, desde jóvenes de 20 años a personas de 60 ó 70, generalmente más hombres que mujeres. Algunos van con su pareja, otros van solos, pero todos buscan lo mismo.

Contactamos con varios doggers dispuestos a responder a todas las preguntas y curiosidades que despierta el dogging. Bernat, barcelonés de 55 años, es uno de ellos. Conoció el mundo del cancaneo por una amiga y para él representa todo un mundo de libertad. “Hay que tener respeto a los demás y dejarse llevar por la imaginación”, nos cuenta. Algunos lo hacen por romper con la rutina, otros porque les excita que les vean. Esto último es lo que motiva a un hombre de 30 años que no quiere desvelar su identidad: “Con el dogging busco emociones fuertes, el peligro de que me vean y la excitación de cuando otros me ven tener sexo”.

Básicamente estas son las motivaciones de los doggers: emoción y romper con lo de siempre. No hay celos en el mundo del cancaneo. Otro dogger de 27 años, que tampoco quiere revelar su nombre, nos habla acerca de las parejas en el dogging. Hay hombres a los que les gusta ver cómo su mujer mantiene relaciones con otros hombres mientras él solo mira, se masturba o entra también a escena.

Existe un lenguaje común entre los que practican dogging. Si vemos un coche en una zona oscura, cuyas luces exteriores se encienden y se apagan, puede que estemos frente a un coche de doggers. Posiblemente una pareja.

Si la luz interior del vehículo está encendida, la pareja quiere ser observada mientras mantiene relaciones sexuales. Si además la ventanilla está medio abierta o abierta del todo, se puede mirar y tocar, y si la puerta está abierta se puede entrar libremente a formar parte de la fiesta. Este ritual se puede observar muchas noches de verano en la playa de Calblanque, una de las zonas que más movimiento de cancaneo tiene en la región.

El dogging tiene un lenguaje común: si un coche tiene la luz interior encedida, la pareja quiere ser observada; si la ventanilla está abierta, se puede mirar y tocar; si la puerta está abierta, se puede entrar y participar

El doggin cuenta con foros en Internet usados por los doggers para citarse y contarse experiencias. En los foros de Murcia, por ejemplo, se nombra mucho la ‘FiextaShop’, una tienda erótica de la ciudad. Iñaki, su dueño, asegura que no sabe nada sobre la fama especial que tiene su negocio entre los doggers, pero que en ocasiones tiene indicios de que se producen quedadas en él. “Sí es verdad que a veces percibo cosas, como grupos de quince o veinte personas que llegan a una misma hora”. La explicación de por qué la tienda de Iñaki tiene fama entre los doggers es que posee ocho cabinas cuyas paredes cuentan con unos agujeros, también denominados ‘Glory Holes’, que conectan unas cabinas con otras. De esta forma se pueden tener relaciones sexuales estando cada persona en cabinas diferentes para mantener así su anonimato.

“El dogging no es más que otra modalidad del sexo”, nos dice el dueño del sex-shop. Según nos cuenta, el dogging es una tendencia que tiene cada vez más seguidores, Iñaki contaba al principio con diez cabinas en su tienda, en las que se ponía una película X y la persona que hubiera se masturbaba. Pero ahora la gente demanda más el otro tipo de cabina y de esas diez que sólo eran de visionado, ocho cuentan ahora con ‘Glory Holes’.

Peligros tras el placer
Mantener relaciones sexuales con personas desconocidas es un riesgo. En septiembre de 2003, la BBC señaló el auge del dogging como responsable parcial del aumento de algunas enfermedades de transmisión sexual. En una entrevista realizada por esta cadena al Dr. Richard Byrne, de la Universidad de Harper Adams (Reino Unido), que dirigió un estudio sobre esta tendencia, cuenta que solo en un foro sobre dogging hay más de 22.000 usuarios registrados. Se trata de una actividad a nivel nacional que realmente ha crecido en los últimos cinco años. Byrne dijo que el problema de salud no debería subestimarse: “hemos hablado con gente que practica dogging y están teniendo sexo sin protección con nueve o más personas por semana”.

En España aún no ha aparecido un problema a nivel nacional relacionado con el dogging y el contagio de estas enfermedades. Posiblemente porque una de las normas de esta práctica en nuestro país sea: ‘con protección y sangre fría’.

El dogging es una actividad que llegó aproximadamente hace tres años a España y que no deja de extenderse a pesar de que puede constituir un delito de exhibicionismo y escándalo público. Con las posibilidades que Internet ofrece es imposible que no se extienda esta práctica. Los parques de países como Inglaterra, Irlanda, Holanda o Alemania se han convertido en puntos neurálgicos de esta actividad a nivel europeo. Definitivamente, todo ese romanticismo de bombones y flores se ha quedado realmente atrasado.


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