Lunes 26 de septiembre de 2016,
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Educación para la ciudadanía

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OPINIÓN / En una época en donde ‘los mercados’ nos están demostrando que carecen de valores morales, parece que a un cierto sector de los políticos no les interesa una ciudadanía con criterio

Como muchos de ustedes saben, existe una gran cantidad de políticos y ciudadanos que están en contra de que una asignatura de este tipo se imparta en los colegios. Y es entonces cuando muchos nos preguntamos: ¿es que vivimos en una sociedad tan perfecta, que ya no es necesario educar a nuestros jóvenes en el respeto a unos valores comúnmente aceptados?

¿Es que vivimos en una sociedad tan perfecta, que ya no es necesario educar a nuestros jóvenes en el respeto a unos valores comúnmente aceptados?

O dicho de otra forma, ¿es que esos valores en teoría comúnmente aceptados por todos, en realidad para algunos no lo son, y tan sólo forman parte de su particular hipocresía para así seguir teniendo el mundo que tenemos? Un mundo, por cierto, en el que las diferencias entre ricos y pobres cada vez son más abismales, y en el cual el respeto y la convivencia, por lo visto, pasan a un segundo plano.

Así pues, ¿no será que a algunos no les interesa que existan ciudadanos con criterio y que piensen por ellos mismos? Porque si tan sólo la polémica creada consistiera en el contenido del texto en concreto de esta asignatura, se podría llegar a un consenso en el cual esos valores, repito, en teoría comúnmente aceptados por todos, se podrían plasmar en un texto único que se basara en la igualdad real de oportunidades para todo el mundo, en la justicia y en la equidad, así como también en el rechazo colectivo hacia la vulneración de los Derechos Humanos, el maltrato al medio ambiente y tantos temas que afectan a los derechos y a la convivencia de todos los seres humanos que vivimos sobre la faz de la Tierra.

Pero no, esta polémica no consiste en el contenido a poner, sino que lo que muchos quieren es que no exista ningún tipo de contenido y, por consiguiente, que desaparezca como tal esta asignatura. Por lo tanto, ¿no será que en realidad a muchos les interesa que existan, como ya he dicho antes, ciudadanos sin criterio y a los que no les dé por pensar, para que de esa forma no sepan analizar y valorar lo que realmente ocurre en el mundo? ¿Y no será también que prefieren jóvenes aborregados a los que sólo les interesan programas como Gran Hermano, Salsa Rosa y tantos otros de esta índole?

Esta polémica no consiste en el contenido a poner, sino que lo que muchos quieren es que no exista ningún tipo de contenido y, por consiguiente, que desaparezca como tal esta asignatura

Pero lo más curioso es que algunos, para defender su posición, alegan que esta asignatura es como una especie de adoctrinamiento, tal y como hace ya más de cien años parece ser que, en cierto modo, algunos también consideraron como tal aquella magnífica y elogiada institución denominada ‘La Institución Libre de Enseñanza’, una institución a través de la cual grandes intelectuales como Giner de los Ríos, Unamuno, Antonio Machado y tantos otros intentaron transmitir a la sociedad unos valores que, por aquella época, no eran del agrado de todos y, me atrevería a decir, que en la época actual sigue sucediendo lo mismo a tenor de la hipocresía y el comportamiento de muchos en este sentido.

Porque verán, habrá que decir ya las cosas claras, puesto que casi siempre es la derecha más reaccionaria la que está en contra de fomentar las asignaturas de humanidades, esa derecha precisamente que está en contra de la educación para la ciudadanía porque dice que es adoctrinamiento (pues si es adoctrinamiento educar en unos valores consensuados mundialmente y que defienden los Derechos Humanos… por mi parte sólo puedo decir ¡que viva el adoctrinamiento!), pero paradójicamente, casi siempre han sido precisamente los conservadores más reaccionarios los que han estado a favor de enseñar en el colegio la religión (curiosa forma de estar en contra del adoctrinamiento), pero eso sí, siempre y cuando no sea esa religión ‘izquierdosa’ que promulga la Teología de la Liberación.

Sí, esa teología que tanto combatió Juan Pablo II y su mano derecha por aquel entonces, el actual Papa Benedicto XVI. ¡Claro!, supongo que aquellos misioneros como Ellacuría o Monseñor Romero, que defendían a los más desprotegidos, en realidad debían ser como una especie de diablos manipulados por las izquierdas, algo muy diferente a lo que debían ser individuos como Pinochet, Videla, Masera o tantos otros, los cuales eran bendecidos por su oposición, supongo, a todas aquellas manzanas podridas que no acataban los sagrados mandamientos de ‘don dinero’. No hay más que recordar la reprimenda pública que recibió Ernesto Cardenal, sacerdote y ministro tras la feroz dictadura de Somoza, por parte de Juan Pablo II, algo que según parece no sucedió con personajes de la talla de los anteriormente mencionados Pinochet, Videla y tantos otros que, sin ningún tipo de vergüenza ni remordimiento, entraban en las iglesias con todos los honores.

Paradójicamente, casi siempre han sido precisamente los conservadores más reaccionarios los que han estado a favor de enseñar en el colegio la religión

Bien, pues en resumidas cuentas, este es el mundo que tenemos, un mundo en el cual formar a la juventud en valores para que piense por sí misma está considerado, en el fondo, adoctrinamiento, mientras que fomentar a través de los medios audiovisuales los programas de tele-basura supongo que debe significar tan sólo, al menos por lo que se intuye, una forma de ensalzar la libertad de expresión de la ciudadanía y de todos los que formamos parte de este mundo tan perfecto en el que, de alguna manera, unos cuantos nos quieren hacer creer que vivimos.

 

 

Víctor J. Maicas es escritor

 

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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

2 Comentarios

  1. Anónimo 29/09/2011 en 13:38

    En las sociedades democraticas el estado es el que nos representa a todos y todas, y como tal, es el que ha de fomentar la defensa de unos valores mundialmente aceptados por todos como son por ejemplo la defensa de los derechos humanos, la equidad y la dignidad de todos los seres humanos.
    Pienso que todo lo que fomente la convivencia nunca esta de más y si esta asignatura esta finalmente consensuada por todos los estamentos políticos y sociales ¿que problema hay? Estoy de acuerdo con lo que dice el autor de este artículo respecto a que deberíamos dejar la hipocresia a un lado y fometar la convivencia con todos los mecanismos que tengamos a nuestro alcance. Y sin duda el colegio es un lugar importantísimo para fomentar la justicia social.

  2. Anónimo 28/09/2011 en 22:07

    Evidentemente es necesario la educación en valores universales. El Estado debe dejar esa tarea a los padres. Qué es el Estado?, es aquél que pone en manos de niños y niñas viñetas con contenido pornográfico?, el que le dice a los niños y niñas que la fidelidad es un concepto relativo?. El Estado son personas políticamente afectas con intereses bien definidos. Dejémos a los padres educar a sus hijos.

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