Martes 08 de abril de 2014,
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El barbón aparecido no es Santa Claus disfrazado, es el ‘Jefe’ Diego

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OPINIÓN / Después de más de siete meses de permanecer ‘presuntamente’ secuestrado, reaparece liberado y sano Diego Fernández de Cevallos

Parece una linda historia de Navidad, de esas creadas por los escritores de cuentos infantiles en las que se relata que el pobre en las fechas navideñas recupera a su madre o el amor de su padre. Redactores que escriben que hasta el corazón del tirano más duro se reblandece y permite que otros sean felices ese día, dando sorpresas o regalos inesperados.

O escriben también alguna obra macabra como aquella protagonizada por el entonces procurador de Justicia, Antonio Lozano Gracia, quien en la actualidad y al lado de Diego Fernández Jr. fungió como intermediario entre los presuntos secuestradores de Diego y la familia Fernández.

Obra jamás publicada y sí ampliamente conocida por el pueblo mexicano, que se tituló: “las Gracias del Encanto”, misma que a fin de cuentas sí terminó siendo la causa por la que se le retirara del alto mando policíaco encomendado al Licenciado Lozano Gracia, pues al descubrirse que la osamenta encontrada en la finca del encanto había sido sacada en una exhumación clandestina y sepultadas en donde se dijo se encontró, se le consideró campesino policial, ya que sembraba evidencias o permitía que sus subalternos lo hicieran con el fin de obtener buenos frutos del trabajo de las pesquisas realizadas.

¿Por qué se dice que quedan dudas? Porque se carece de una prueba contundente de que el secuestro se haya realizado como tal, además de muchas otras causas

Los co-protagonistas, Francisca Zetina, ‘la paca’, fue encarcelada por exhumación de cadáveres y el ex fiscal que la contrató, Pablo Chapa Bezanilla, gracias a la velocidad puesta en la investigación, en el año 2005 alcanzó la tan anhelada prescripción del delito, al no continuarse la acción jurídica y legal por parte de la P. G. R.

De lo ocurrido el día 20 de diciembre del ya extinto año 2010 la gran mayoría de mexicanos se preguntan: ¿Habrase visto semejante historia en alguna ocasión? Aquí la historia navideña:

Habrían transcurrido unos pocos minutos después de las 7 de la mañana del día antes mencionado, cuando a través de la indudablemente respetuosa empresa llamada Televisa y por medio de su periodista estrella Joaquín López Doriga, en el noticiero matutino ‘Primero Noticias‘, conducido por Carlos Loret, se dio el aviso de la liberación de Diego Fernández de Cevallos, el cual se dijo en ese momento ya se encontraba en su casa (sic), hecho que por razones obvias, despertó jubilo en muchos y pesares en algunos otros, pero en la mayoría de ciudadanos gran incredulidad ante lo que se vio y se escuchó declarar posteriormente.

¿Por qué se dice que quedan dudas? Porque se carece de una prueba contundente de que el secuestro se haya realizado como tal, además de muchas otras causas, entre ellas la duda de las ya famosas fotografías tomadas por sus presuntos secuestradores aparecidas en fechas posteriores a su ‘desaparición’ y entregadas como prueba de vida.

Fotografías que: en la primera, entregada en fecha 20 de mayo —una semana después del presunto secuestro— aparece con los ojos vendados teniendo en las manos un escrito que fue entregado a la familia, en la segunda y tercera fotografías entregadas y aparecidas el 20 de julio y 13 de septiembre, Diego Fernández aparece sosteniendo la portada y una nota interior respectivamente, de la misma publicación semanal de la revista Proceso número 1.751 de fecha 23 de mayo, fotos que aparentemente dados los detalles que se presentan, fueron tomadas el mismo día, en la misma sesión pero de diferente ángulo y luz.

El ex candidato aparece, en imágenes recién tomadas, en un estado físico tal y como si estuviera regresando de haber disfrutado de un buen periodo vacacional

Tomando como muestra el similar caso del argentino radicado en México, Rubén Omar Romano, quien pudiera decirse no es de tan alto renombre como el ‘jefe’ Diego, pero sí una persona reconocida y apreciada en el medio futbolístico al ser, en ese momento, el Director Técnico del Club Deportivo Cruz Azul de primera división profesional, se resaltan el ¿por qué? de las incredulidades del ciudadano común y corriente.

A Romano lo secuestraron el 19 de julio del año 2005, con lujo de violencia, y así permaneció dos meses y dos días, porque fue el tiempo que les llevó a agentes de la Agencia Federal de Investigaciones (A.F.I.) para dar con el lugar en el que se encontraba retenido contra su voluntad y liberarle, apresando además en ese momento a seis de sus captores.

En las primeras imágenes televisivas que en ese día se obtuvieron de Rubén Omar, se observa a un hombre totalmente demacrado, con barba y cabello crecidos, delgado físicamente y con un semblante de dolor o miedo, con voz entrecortada y cansada, ansioso de estar con su familia.

Cosa que, como bien se ha dicho y comentado en las diversas publicaciones cibernéticas e impresas, no sucede con el ex candidato presidencial, ya que todo el mundo dijo: “se le secuestró”. Pero ni sus mismos empleados fueron capaces de confirmar tal versión y además que este —el ex candidato— aparece en imágenes recién tomadas, en un estado físico tal y como si estuviera regresando de haber disfrutado de un buen periodo vacacional, aunque sus movimientos más bien parecerían los de una persona aún convaleciente de una reciente operación quirúrgica y no de un presunto secuestrado, con barba crecida y cabello corto pero ambos arreglados. Las imágenes lo presentan manejando él mismo un auto Mercedes Benz color plata de lujo, el cual estaciona en las afueras de su domicilio, haciendo bromas con los reporteros, tomándose su tiempo para que los fotógrafos imprimieran las placas que aparecerían al día siguiente en los titulares de ocho columnas. ¿Qué secuestrado recién liberado hace eso? Es ¿Síndrome de Estocolmo? ¿O lo que dijo la hermana María Fernández de Cevallos: “A Diego lo podrán acusar de todo, menos de tarugo”?

Fernández de Cevallos en sus declaraciones iniciales dijo haber perdonado a sus secuestradores, que ningún médico lo había visto hasta ese momento porque estaba fuerte y que la ropa que usaba se la habían proporcionado sus captores

Fernández de Cevallos en sus declaraciones iniciales dijo haber perdonado a sus secuestradores pese al brutal atropello, que ningún médico lo había visto hasta ese momento porque estaba fuerte y echando pa’ delante, que la ropa que usaba en ese momento se la habían proporcionado sus captores. Pidió además al estado mexicano que su secuestro no fuese tomado como un caso de excepción, en donde se pueda actuar de manera violenta o precipitada contra nadie, además de citar cual si de un joven preparatoriano se tratara, una frase de ‘El Quijote de la Mancha’, con la que se identificó, que reza así: “Mis arreos son las armas, mi descanso, el pelear, mi cama, las duras peñas, mi vivir, siempre luchar”.

¿Habrá dicho como excepción, al ver que era la noticia del día y se dejaba de lado el cobarde asesinato a balazos de la activista Marisela Escobedo y su cuñado, y el de más de 25 personas por la explosión de un gasoducto en San Martín Texmelucan Puebla?

Pensando en Rubén Omar, a éste se le presentó de inmediato a la Procuraduría General de la República (PGR) a rendir su correspondiente declaración, mientras que ‘el jefe’ aún no presenta muestra alguna que haya efectuado cualesquiera denuncia penal, posiblemente el hecho sea debido a que en fecha 15 de mayo por medio de un comunicado público, la PGR reiteró que la única información oficial sería la proporcionada por ellos, pero contradictorio al decir ellos mismos, 8 días después de habérsele liberado, que aún no la había efectuado.

Cosa que no sería rara, dadas las contradicciones encontradas, ya que tomando en cuenta las declaraciones del momento de su liberación a la hora en la que Diego Fernández ya es visto llegando a su domicilio, han transcurrido por lo menos cuatro horas. Diego dice haber sido liberado durante la madrugada en un tramo carretero entre Toluca, Estado de México, y el Distrito Federal, y haber caminado varios kilómetros, haber observado un nuevo amanecer ya en total libertad, amanecer que ese día se dio pasadas las seis de la mañana. El honesto periodista Doriga dice unos minutos después de las 7 que éste se encontraba ya en su casa, ¿en cuál casa? Hecho inverosímil dado el tráfico vehicular de esa hora en la ciudad de México y el trayecto por recorrer.

Más bien pareciera un capítulo telenovelesco en el que se quieren conmover los sentimientos mas íntimos de la audiencia televisiva

Y para no ahondar más en lo lúgubre de esta novela, solo nos quedaría preguntarnos: ¿es cierto que fue un secuestro? Pregunta que queda por resaltar, dado el escrito enviado por ‘Los ex misteriosos desaparecedores’, porque tan bien redactado está, que parece más bien un acto hecho por un intelectual de premio novel y no por un grupúsculo capón de maleantes como esos con los que el gobierno tiene ahorita su declarada guerra. Porque además en el primer y segundo texto, escritos por puño y letra del ‘Jefe’, más bien pareciera un capítulo telenovelesco en el que se quieren conmover los sentimientos mas íntimos de la audiencia televisiva, porque la sociedad política vive bajo la información del bipolio televisivo (televisa-azteca) y no se permite se difunda nada más allá de lo que ellos no consideren debe saberse.

Guerra a la que a nadie se invitó y solo se declaró en forma errónea y sin tener conocimiento amplio e investigado de forma profunda en sus capacidades, alcances y poderío. Guerra en la que sí hay “daños colaterales” y que deberían ser llamados en su forma adecuada, inocentes asesinados. Ser presidente o funcionario gubernamental no significa ser hipócrita en la descripción de hechos, y al pan se le debe de llamar pan, y adiós se dice al concluir el periodo o sexenio, porque entonces en lugar de decirlo, se van a vivir a otros países en donde los protegen las, ignorantes de hechos, leyes internacionales.

En fin, Santa Claus no se había adelantado o equivocado de fecha, solo permitió que el ‘Jefe’ Diego Fernández de Cevallos pasara una feliz Navidad en compañía de sus seres queridos, aunque otras familias se la pasarán lamentando la ineptitud de esos burócratas de escritorio mal llamados políticos. Las fotos son de publicaciones que opinan lo mismo que miles de mexicanos. ¡Dios Salve América!

Fotografía de portada (CC): Tío Lázaro

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