Sábado 29 de marzo de 2014,
Bottup.com

El blanco y negro del país del Angkor Wat

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)

 

Camboya construirá el segundo edificio más alto del mundo, en un país donde el salario medio es de 250 dólares

Camboya. “Si no podemos ser los primeros, seremos el mejor segundo del Mundo”. Esta podría haber sido la frase que el Primer Ministro camboyano, Hun Sen, hubiera dicho en uno de sus ‘mítines políticos’ para explicar la noticia con la que amanecía la sociedad camboyana el pasado jueves, 2 de septiembre de 2010.

Camboya, un país donde el 34% de la población vive con menos de un dólar al día, con una esperanza de vida de 58 años, y donde solo se encuentran dos teléfonos entre cada 1.000 personas, prepara la construcción del segundo edificio más alto del mundo.

555 metros será la altura de este rascacielos destinado a oficinas, en una ciudad, Phnom Penh, donde miles de niños duermen en la calle todos los días. Según afirmaba el Primer Ministro camboyano al diario Phnom Penh Post, “Camboya construirá el edificio de negocios más alto de Asia, será la próxima semana cuando discutiremos los costes del proyecto con los diferentes Ministros del Gobierno”.

Al mismo tiempo, en la ciudad de Siem Reap, miles de personas se ven forzadas a abandonar su hogar por una orden del propio Hun Sen, que hace meses aprobó la construcción de una nueva carretera que atraviese la ciudad de los templos de Angkor. A cambio, cada familia recibirá 300 dólares y un asentamiento en la zona de Banteay Srei, a 45 Km. de Siem Reap, distancia que les obligará a dejar sus trabajos para vivir en una zona donde el único medio de subsistencia es la agricultura, uno de los trabajos peor pagados en Camboya.

El nuevo edificio de la capital camboyana, superará en 46 metros a la Torre Taipei 101, de Taiwán, hasta el momento el segundo edificio más alto del mundo. Aunque todavía lejos de los 828 metros del famoso Burj Khalifa, en Dubai, este ‘nuevo templo de Angkor’ será la nueva referencia de una capital que pide a gritos un cambio en otro sentido. En este momento, el edificio más alto de Camboya es la Torre del Banco de Canadá, en Phnom Penh, con 118 metros.

Se prevé que el primer peldaño de este monstruoso rascacielos costará ‘tan solo’ 200 millones de dólares, como afirma Touch Samnang, director del proyecto. Aunque según Dennis Poon, director principal de la empresa que construyó la torre de Taipei: “el total del coste del proyecto estará entre 500 y 900 millones de dólares. Se empleará un año para el diseño y cuatro para la construcción”.

Parece ser que los rascacielos son la última moda en Asia, ya que ocho de los edificios más altos del mundo están en este continente. El nuevo proyecto de Camboya solo puede ser comparable al que un día la Corea del Norte de Kim Il Sung realizó en 1989, cuando construyó en un país sin libertad, el mayor estadio de fútbol del mundo, con capacidad para 150.000 espectadores. Camboya no quiere quedarse atrás en esta lucha por enseñar el poder del país al exterior, y dentro de unos años, los turistas que visiten Phnom Penh tendrán una fotografía nueva que enseñar a su regreso, la de un edificio de 555 metros vacío y deteriorado, como por desgracia siempre ocurre en este país de locos.

Camboya, un país de casi 15 millones de personas, en el sudeste asiático, con un sueldo medio de 250 dólares al mes, pero donde un niño de once años trabaja 14 horas al día recogiendo botellas de plástico de la basura por 14 céntimos de euro, y donde el Gobierno gasta casi un Billón de dólares al año en salarios, y casi 700 millones en un edificio innecesario y ridículo.

Esto es Camboya, el país del Angkor Wat, de los jemeres rojos, de la minas antipersona, y aunque parezca mentira, el país de los rascacielos, aunque en las aceras de sus puertas, los niños sigan buscando los desperdicios de una sociedad que prefiere mirar hacia la cima de los edificios que directamente a los ojos de ese niño que recorre las calles de Siem Reap en su bicicleta en busca de un futuro mejor.


Subtítulo

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

Participa con tu comentario