Sábado 01 de octubre de 2016,
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El cáliz de mis manos

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POESÍA / Déjame que te cuente lo que sucede cuando se cierra la puerta de la habitación, cómo se debaten los pensamientos y deseos de dos amantes

Siempre vemos como los hombres de cualquier edad llevan de su brazo a mujeres hermosas, exhibiéndolas como hermosos trofeos de batallas no libradas. La diferencia de edad muchas veces rebasa el número de pastillas que toman para su tensión arterial, y muchos temen perecer en el acto por la influencia de su ‘pildorita de Viagra‘, que si bien es su aliada podría resultar su asesina.

La cifra cuarenta, y veinte, al igual que la canción, es aceptada como una diferencia ‘normal’. No son muchas las mujeres que se atreven a ir del brazo de un joven caballero, ni muchos de ellos las invitan más allá de una habitación de hotel por temor a las críticas

¿Qué sucede cuando una mujer madura tiene como amante a un varón que bien podría ser su hijo…? Las primeras detractoras suelen ser las propias féminas

Pero…, ¿qué sucede cuando una mujer madura tiene como amante a un varón que bien podría ser su hijo…? Las primeras detractoras suelen ser las propias féminas, su propio género. Mientras, los hombres con el morbo reflejado en sus miradas y en su sonrisa, se preguntan ¿qué tendrá esa mujer de especial?

Los hombres, al igual que a los leones, les encantan tanto la carne virginal y tierna, como las leonas experimentadas. La mayoría de la veces, los hombres jóvenes y no tan jóvenes, sueñan y fantasean con una amante madura y descomplicada.

Las mujeres se imponen, y cada día está más de moda tener a un hombre joven como amante.

Déjame que te cuente lo que sucede cuando se cierra la puerta de la habitación, cómo se debaten los pensamientos y deseos de dos amantes. Ella ve su reflejo en el espejo de los ojos de su amante, pero él siempre regresa.

El cáliz de mis manos

La luna como la flor,

expide su perfume bañando a los enamorados,

igual que mi amor,

cuando deja escapar su embriagadora fragancia,

para abrazar a ese hombre que deseo.

Ganas, pasión, lujuria y fragancia…,

exprimiendo cada gota del elixir de tu juventud cuando me amas.

Desde ayer no despuntan las estrellas,

tampoco ningún lucero se asoma para reflejar su brillo,

mucho menos sopla el viento para envolvernos con su brisa.

Siento el agua viva que brota de tu cuerpo ardiente baña el mío,

la sal de tu sudor toca mis labios con cada beso,

y recorre todo mi cuerpo como rocío que abre el cofre de mi perla.

El lenguaje del silencio se cierne de repente,

miro mis arrugas reflejarse en el espejo,

bebo el agua que deja la lluvia,

soñando con la inmortalidad.

Me baño con la oscuridad que me brinda la noche,

esperando no me sorprenda la mañana cuando abra su ventana.

Tu mí fiel amante,

que arropaste mis anhelos con tu amor,

tú que como último caballero enamorado,

descubres que mis manos ya no son las palomas que al alzar su vuelo te besaban,

esperas impaciente que su dulce vuelo vuelva a acariciar tu frente,

tu rostro, tus cabellos.

Sin pensar,

el rostro de los años pinta de plata mis sienes,

con los años que no se marcaron en mi rostro, ni en mi piel

Tú mi joven amante,

paladín que bañaste con tus besos las plantas de pies.

Tú, mi caballero desprovisto de armadura,

sin malicia y con sed, que con hambre devoraste cada trozo de mi piel.

Tú que golpeaste la puerta de mi alma

hasta que viste el amor en mi carne y mi deseo florecer

No fue tu culpa, ni la mía bien lo sé,

que los años pasaran tan deprisa,

marcando con su paso agigantado,

las huellas que va dejando en mi cara y en mi piel,

pero ahora que el destino me cobra la factura del ayer,

es hora que bendiga tu partida

y te ofrezca la cuenca de mis manos como cáliz rebosante de deseo,

de pasión febril que avivó tus fantasías,

tu curiosidad de niño satisfecha con mi cuerpo,

tu hombría encontró una compañera en cada uno de tus juegos,

pero mi reflejo en el espejo de tus ojos ya no te miente,

apagas con tu soplido las velas para oscurecerlo todo,

para no pensar y simplemente cierras tus ojos mientras me amas,

para no mirar mi piel marchita, mientras te hundes en mi vientre.

Sin embargo, regresas…,

y vienes una y otra vez a beber del cáliz de mis manos,

todos mis días,

todos mis años,

bebes la vid de tu lujuria y la mía,

y no me dejas, hasta saciar toda tu sed.


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Sobre el autor

4 Comentarios

  1. Anónimo 04/07/2011 en 20:38

    Lo que dices en tu comentario es verdad,las mujeres mismas se han vetado de ese placer bien sea por autocritica o la saña de la sociedad feminista, ustedes mismas.cuando digo ustedes me refiero al genero femenino en general, nos dan ese pedestal machista;por que no somos objeto de criticas si vamos con una dama o una joven da igual porque no caemos en esos perjuicios, El amar no tiene edad ni tiempo ni limite, y ser amante es revitalizante es un elixir de vida según mi punto de vista. Saludos.

  2. evelinar 04/07/2011 en 20:36

    Gracias Beatriz, me alegra mucho saber que lo disfrutas y lo valoras: Un beso

  3. Anónimo 04/07/2011 en 17:49

    😀 😆 😛

  4. Anónimo 04/07/2011 en 17:48

    que bello dios te bendiga bella mujer

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