Lunes 26 de septiembre de 2016,
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El desnudo de Julián Muñoz

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OPINIÓN / Barcelona. Máxima audiencia. De robado nada, dicen, ha cobrado, y además en negro, porque tiene sus posibles ingresos embargados

Ayer me atraían, supongo natural en quienes hayamos vivido parte de nuestra vida laboral en la banca, los titulares enterrando oficialmente la discusión y dudas sobre nuestro Sistema Financiero, que con o sin burbuja es el mejor del mundo, y que sobre las cajas y caixas, se inyecta todo lo que necesiten y tema solucionado.

Antepuse en mis preferencias la banca al Estatut, otra de las portadas del día, sin encontrar adjetivos para enmarcar lo que más allá del absurdo titularía de escatológico. La habilidad de Zapatero y Montilla, en pleno centro del huracán, Barcelona, prometiendo lo que ni cumplieron ni piensan cumplir, el Estatut original. Muy similar en ‘cara dura’ a la reacción de los de CIU, escorándose en su Congreso Nacional hacia la independencia, olvidando la minucia del 4% del escándalo del Palau, y prometiéndose mayorías.

El caso Marbella, pistoletazo de salida del Gran Fraude Inmobiliario español donde se describía cómo ayuntamientos, financieros y hasta juzgados pateaban millones, termina en un puro cachondeo folklórico

Pero lo de Muñoz no me llamó la atención por el desnudo en sí mismo, del que no quiero tener ni opinión, sino por ponerme delante la relatividad de los escándalos y su transformación social; de lo que los fiscales llaman la ‘alarma social’. El pueblo no se alarma por temas de Gran Corrupción. ¡Es lo que hay! ¡Al igual que en todos los países del mundo! Se contesta la mayoría hasta que le toca el bolsillo o le afecta en lo personal cualquier corrupción. El caso Marbella, pistoletazo de salida del Gran Fraude Inmobiliario español donde se describía cómo ayuntamientos, financieros y hasta juzgados pateaban millones, termina en un puro cachondeo folklórico. Sublimado, diría.

Cuando estalló el escándalo con más de cien personas detenidas, lo comparé a Barcelona, donde corrupción y cifras multiplicaban en mucho Marbella, sin nadie detenido, y ni menos cien personas en peligro de detención. Barcelona, es diferente.

Pero ya buscando reírme de mí mismo por empeñarme en unos temas que poco o nada interesan a la mayoría, recordé una de mis tonterías: escribí en plan jocoso en 2008 cuando la ‘quiebra técnica’ del Grupo Zeta, ¿quién decidirá el desnudo y escándalo en la portada de Interviú? El Periódico e Interviú, engullido entre la Generalitat y La Caixa, o sea, La Caixa. El quebrado negocio con más de 2.000 empleados, y 200 millones de euros en créditos de nuestra institución benéfico-social, pasaba a ser (ya lo era) un apéndice del socialismo barcelonés, pero pagando La Caixa, que impondría un hombre ducho en corrupciones, Juan Llopart Pérez. Comentarios en el blog La gran corrupción sobre el Grupo Zeta desde marzo de 2008.

Y ante los colgajos de Muñoz, pensé en quién de las profundidades del oscuro grupo financiero maneja el dinero negro suficiente para comprar esa desnudez, sin duda un gran negocio para vendedor y comprador.

Ni la banca y caixas, la crisis, la burbuja, la corrupción, el Estatuto, desestabilizan Barcelona. Las colas ante Gaudí parecen inacabables todo el año, y la noche a tope. Algún camarero comenta que ha bajado, pero más parece el quejido de los viejos payeses en tiempos del estraperlo que la amenaza de una debacle. ¡No pasa nada!


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