Domingo 22 de octubre de 2017,
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El drama de querer estar en la otra Europa

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Los habitantes de la Europa que no pertenece al ‘club’ emigran atraidos por las oportunidades

REPORTAJE-ENTREVISTA

La triste historia de Jasina, una joven pianista serbia que vive en Bruselas atrapada en un limbo burocrático que le impide casarse con su novio en Francia

La UE promete entrada sin visado a los serbios, pero “no mientras siga en libertad Ratko Mladic”

BRUSELAS -/ Vivir en Europa es
un placer, pero depende de para quién. Para Jasina, seudónimo de la mujer serbia
que nos ha contado su historia, se ha convertido en toda una pesadilla. No
puede más y se derrumba liberando la tensión acumulada durante meses. Ahora
está mejor, más aliviada, ya lo ha soltado todo.

Llegó a Bruselas desde
Belgrado con un visado de estudiante hace más de dos años. Ahora es una
pianista de alto nivel con varias proposiciones de grandes orquestas europeas
para trabajar. Pero a ella lo único que le interesa es casarse.

Llegó a Bruselas desde
Belgrado con un visado de estudiante hace más de dos años. Ahora es una
pianista de alto nivel con varias proposiciones de grandes orquestas
Conoció a su
novio en su Serbia natal cuando eran jóvenes y se enamoraron. Él ahora vive en Francia, tiene un buen empleo y casa
Quieren casarse, pero no pueden. Francia le exije residir en el país, pero no puede a no ser que se case con un francés
Yugoslavia no pasa página y personas
como Jasina, que vivió la guerra siendo una niña, se encuentran en el ‘limbo’
sin poder ir al cielo

Conoció a su
novio en su Serbia natal cuando eran jóvenes y se enamoraron durante las cortas
vacaciones en las que ella volvía a casa. Él, también de origen serbio, vive
desde hace años en Francia. Allí tiene un buen empleo, se ha comprado una casa
y está perfectamente integrado. Jasina decidió irse a vivir con él y unos meses
después, se comprometieron. Y desde entonces, los problemas no han cesado.

La comuna -el
ayuntamiento francés- le exigió a Jasina residir en Francia para poder casarse,
cosa que sólo podía obtener si se casaba con un francés. Le recomendaron volver
a Bruselas puesto que es en esta ciudad donde está inscrita como estudiante
“extracomunitario”.

Hace cuatro meses que llegó a la capital de Europa y su
visado ya ha caducado. En la comuna belga, le dijeron que en dos semanas tendría
todos los papeles arreglados y podría volver a Francia; después, un mes más,
luego dos más y ahora ha conseguido que le expliquen que existe un máximo de
seis meses para los trámites.

Mientras tanto, ha vuelto al conservatorio de
Bruselas para no perder el tiempo. Allí ya ha completado con éxito otro master
y consigue alumnos para impartir cursos de piano y así, ganar algo de dinero.
Varios amigos le dejan su casa para poder vivir. Para no molestar, cambia de
casa cada semana pero este ritmo de vida comienza a ser insoportable.

Al no
tener visado, no puede salir de Bélgica excepto para volver a Serbia. Tampoco puede
trabajar, puesto que necesita el visado para poder aceptar un empleo. No quiere
arriesgarse y volver a Francia por los controles en la frontera.

“Yo no soy
así” nos comenta resignada. “Quiero casarme legalmente. No quiero vivir de
forma ilegal”. El peor momento lo vivió el viernes pasado, cuando volvía a casa
del conservatorio. Un hombre la siguió durante unos metros. Ella echó mano de
su paraguas para defenderse y aceleró el paso. En ese momento, una pareja de
policías hacía la ronda en la acera de enfrente. Pensó en pedir auxilio pero
entonces se dio cuenta de que ella es “una ilegal”. No podía arriesgarse a ser
expulsada.

En ese mismo instante de duda, miró hacia atrás. El hombre se había
percatado de la presencia de los dos policías y había dado media vuelta. Corrió
a casa y lloró toda la noche, preguntándose “¿qué habría pasado? Nadie se habría
enterado”.

El Pais publica hoy
que la UE “ofrecerá a los serbios acceso a territorio comunitario sin visado”
pero esto no ocurrirá “mientras siga en libertad Ratko Mladic, en busca y
captura por la matanza de Srebrenica”. Yugoslavia no pasa página y personas
como Jasina, que vivió la guerra siendo una niña, se encuentran en el “limbo”
sin poder ir al cielo.

Además, Europa hace un llamamiento a trabajadores más
cualificados. Pero si siempre pone trabas nunca los conseguirá. Para trabajar
necesitan papeles y para los papeles necesita trabajar o casarte con un
europeo. Mientras, Jasina seguirá esperando por sus papeles porque simplemente,
no puede hacer otra cosa.

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2 Comentarios

  1. Anónimo 20/01/2008 en 12:28

    Me ha gustado mucho este reportaje. Lo de ‘BRUSELAS’ al principio quiere decir que esta usuaria escribe desde allí realmente?

  2. Anónimo 20/01/2008 en 1:16

    Seguro que si viniera a España con su novio, tendría menos problemas, aquí cuela todo.

    Con la cantidad de indeseables que han obtenidos “papeles”, esta jovencita seguro que siendo una persona culta y espirituosa de la música, también lo conseguiría y con mas méritos por supuesto.

    ¿Y si no, para que tanta alianza de civilizaciones?

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