Jueves 08 de diciembre de 2016,
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El encuentro de Cuenca

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Allí, ambos debieron mirarse a la cara y manifestarse lo bueno y malo de su relación

Durante unos días, la expectación creada ante la posible designación de Madrid como ciudad olímpica me lleva al aplazamiento de unos hechos que, ahora, a buen seguro, vuelven a la actualidad política. Me refiero al encuentro secreto de Cuenca.

María Dolores de Cospedal, a pesar de haberse reunido minutos antes con Rajoy, desconocía el encuentro que se produjo posteriormente

La información que se baraja en los medios sobre la trama de empresas que se han prestado al juego sucio de pagar eventos relacionados con el Partido Popular de Valencia hace que la dirección de Génova, valorado con detalle el contenido, exija una explicación contundente al presidente de la Generalitat, Francisco Camps. Es muy importante recordar que Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular, públicamente se compromete a respaldar íntegramente al Sr. Camps. Por tanto, el futuro político de ambos está íntimamente ligado.

El contenido de las noticias y el apoyo recíproco es lo que genera la necesidad de entrevistarse Rajoy y Camps. Allí, ambos debieron mirarse a la cara y manifestarse lo bueno y malo de su relación. Encuentro que se fijó en terreno neutral entre la distancia de Madrid y Valencia. No debió ser grata la conversación ya que duró cinco horas. Esto, aunque largo en el tiempo, no sería llamativo si la dirección de Madrid hubiera tenido conocimiento. Pero no fue así. La número dos, María Dolores de Cospedal, a pesar de haberse reunido minutos antes con Rajoy, desconocía el encuentro que se produjo posteriormente. También de Cospedal ha exigido que la dirección del PP valenciano aclare a la opinión pública lo ocurrido con la financiación en Valencia.

Esta es la génesis de los hechos; y decía al principio que la unidad para conseguir la designación de Madrid relega a un segundo plano. Ahora, conocido que será Río de Janeiro la ciudad olímpica, el Partido Popular tendrá que ajustar las cuentas internas. Con un Ruiz-Gallardón tocado, una Esperanza Aguirre aguardando acontecimientos del caso Gürtel, María Dolores de Cospedal escudándose de los ataques valencianos, y todos de regreso en Madrid, la semana próxima se vislumbra políticamente apasionante.

Hay que lamentar que Madrid no haya sido elegida sede olímpica. Pero reconocido lo primero, tenemos que valorar el aspecto fundamental que sido el aval de Brasil. El presidente Lula ha sido el único ponente que ha defendido el esfuerzo económico para salir de la crisis y la creación de empleo que lo Juegos Olímpicos generaría en un país que tiene como objetivo prioritario reducir la pobreza. El Comité Olímpico lo ha entendido.

 

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