Lunes 21 de abril de 2014,
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El Estado de la Nación: entre las elecciones y la independencia de Cataluña

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Algunos de los asistentes al debate sobre el Estado de la Nación

Algunos de los asistentes al debate sobre el Estado de la Nación

Barcelona 27-02-2014. Tormenta de tópicos para mantener a sus adictos. Pero si nos atenemos a las audiencias con masiva presencia de políticos y sus discursos en el Estado de la Nación, entre los televidentes, la absoluta mayoría de la población española, el desinterés o hastío total marca la tónica. Sólo 73.000 personas vieron a Rajoy en el debate.

Si la tendencia marca el descalabro bipartidista en España, en Cataluña se espera un abanico que obligará a unos pactos imposibles de adivinar, suponiendo que una declaración unilateral de independencia no nos precipite al caos total

Dos días en que han intentado machacarnos ante su incertidumbre en cuanto a las elecciones europeas, que marcarán tendencia, o sobre la independencia de Cataluña. Y si la tendencia marca el descalabro bipartidista en España, en Cataluña se espera un abanico que obligará a unos pactos imposibles de adivinar, suponiendo que una declaración unilateral de independencia no nos precipite al caos total.

Infinitamente lejos aquellas elecciones de 2008. Zapatero, a pesar de sus turbulencias económico-financieras, se ganó con 400 euros a deducir del IRPF a los suficientes indecisos, y Rajoy descolocado ofreció 150 euros. Seis años desde aquella campaña, y se diría que estamos en otro mundo. Un mundo más cerca de Ucrania que de la Comunidad Europea, que si dicho sea de paso corta en centésimas el grifo de la liquidez, romperá cualquier línea roja. La línea roja de la violencia extrema, montando barricadas o asaltando instituciones oficiales, no ha sucedido, pero ¡cuidado!, nuestros políticos, y en concreto Artur Mas y sus subvencionados, juegan con fuego.

Leer mis escritos de febrero de 2008 en plena campaña, y en concreto el del día 27, me descubre el abismo abierto en solo seis años, La Gran Corrupción: Elecciones 2008:

“Ante la tele, su tele, creí que se entusiasmarían con las promesas a los más desfavorecidos, pero se quedaron en la oscura liquidación de los 400 euros de Zapatero, aún no se sabe bien a quien o cómo, o ni siquiera si mantiene la promesa, y Rajoy con 150 euros. De golpe la crisis se magnifica, la construcción amenaza ruina, y a buen seguro los consejeros económicos multiplicando el importe unitario de la promesa por cabezas beneficiadas han bloqueado el cerebro de los prometedores.

Esto de la crisis siempre ha perseguido a los desfavorecidos de la suerte. Por los 50 en mi casa esa palabra no existía, simplemente éramos pobres, trabajadores, y se gastaba lo que se cobraba cada semana, y se debían plazos hasta por el traje de primera comunión, pero no existía la hipoteca para toda la vida, con la de vivir se agotaba todo recurso.

La palabreja me golpeó cuando muy joven me convertí en empresario. El desarrollismo de los 60 con los bancos cerrando o abriendo el grifo de los créditos al toque de tambor del Banco de España, y podía repicar diferente varias veces el mismo año, según era la época de la cosecha o los turistas llenaban las playas. ¡Qué época! Si tenías algo que vender, la crisis hacía que sobrara, y si ibas a comprar, la euforia te obligaba pagar cara cualquier importación. Las licencias de importación, un buen negocio para el Estado y sus funcionarios.

Recuerdo un gran empresario catalán, Martínez Suñer, criticando que construyéramos vendiendo con las famosas letras mensuales. “Yo dejé de construir cuando el edificio dejó de venderse en efectivo sobre planos, ese riesgo de vender a plazos no se puede asumir, ni siquiera financiar”. La gran Barcelona de entonces y de siempre la construyeron los enriquecidos para alquilar o los constructores vendiendo ‘sobre plano’. Capital acumulado y ahorro de calcetín. ¡Que retrógrado!…”.

La línea roja de la violencia extrema, montando barricadas o asaltando instituciones oficiales, no ha sucedido, pero ¡cuidado!, nuestros políticos, y en concreto Artur Mas y sus subvencionados, juegan con fuego

Aquel Martínez Suñer, se quedaría tan boquiabierto ante la realidad actual catalana, que se olvidaría de pisos y negocios, y al igual que Fainé, Olíu, Lara o incluso Godó, se taparía los oídos ante el estruendo que se fragua.

A los catalanes, entregados por esta maldita partitocracia a un iluminado Oriol Junqueras que con 400.000 votos se cree el eje del mundo, y al corrupto pujolismo de Artur Mas, intentando salvar sus corrupciones y saldos en Suiza, o donde quiera que ya los hayan situado tras los últimos sustos, solo nos falta para romper el hielo, y asaltar La Bastilla, que el ‘corralito’ bloquee los cajeros y las ventanillas de los bancos.

Y al hilo de mis escritos anteriores, el titular más gracioso del día, que demuestra más si cabe la imposibilidad de todo diálogo:

Voz Pópuli:
El corrupto Fèlix Millet, convergente de toda la vida, también es culpa de España

¡Y además, también es cierto!

Imagen: Comunidad de Madrid

Editado por la Redacción: subtítulo, destacados e imagen

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