Sábado 03 de diciembre de 2016,
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El informe policial sobre las cuentas en Suiza, entregado al juez del caso Palau

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Ahora nos falta saber quien ordena en España que unos documentos lleguen o no al juzgado

Barcelona. Los informes policiales acusando a Jordi Pujol y Artur Mas de tener cuentas en Suiza ya están en manos del juez del Caso Palau. Ahora nos falta saber quien ordena en España que unos documentos lleguen o no al juzgado, o en este caso si como dice el Sindicato Unificado de Policía fuera la Fiscalía, la propia policía o el juez, quienes retienen o hacen desaparecer los informes.

Siempre he dicho que a cada caso de corrupción le sigue la corrupción judicial, acompañada naturalmente por la fiscal y policial

Siempre he dicho que a cada caso de corrupción le sigue la corrupción judicial, acompañada naturalmente por la fiscal y policial. Los casos los dirime su propio dinero, el poder al que involucra, o el que ya estaba involucrado.

En Cataluña la corrupción judicial ha supuesto la propia existencia del gobierno de Jordi Pujol durante 23 años, el del tripartito, y la vuelta de CIU con Artur Mas. Tenemos corrupciones, y de tanto importe, que de actuar la Justicia ninguno de esos gobiernos hubieran alcanzado el poder por cuanto la mitad de los dirigentes y comités, de CIU y PSC ¡y otros!, estarían en la cárcel. Este tópico sobre el podrido ‘mundo oficial o público’ que no figura entre los varios eslóganes nacionalistas sobre balanzas o pactos fiscales, el “Madrid nos roba”, o que el “árbitro va siempre contra el Barça”, debería añadirse a esos mantras aunque solo fuera para tranquilidad moral de las víctimas. Víctimas que perdieron millones a manos de estafadores con poder, y otras que sufrieron cárcel en sustitución o a beneficio del poderoso de turno.

La campaña acaba y Artur Mas se desgañita pidiendo la mayoría absoluta. La necesita, mejor dicho, repito, necesita un Estado propio, tan fascista como el actual, para que sus cuentas en Suiza no salgan de los cajones. Son 32 años inmersos en la gran corrupción, y por ejemplo, en el Caso Hacienda de Barcelona, juicio 2009-2010, se descubren delitos de exactamente 1980. La flexibilidad o arbitrariedad legal, ayudada por los ‘cajones’ rompiendo prescripciones, permite el milagro de la resurrección de los muertos. En mi caso los corruptos jueces y fiscales fueron expeditivos, negaron la aportación de cuentas bancarias que hubieran señalado como culpable al poderoso entonces banquero Javier De la Rosa.

El eslogan nacionalista ‘Europa ya mira a Catalunya’ es lapidario. No la mira para favorecer una molesta independencia, la “mira” aterrada certificando qué clase de régimen permite que los informes de todos los gravísimos casos de corrupción se conviertan en moneda de cambio, en chalaneo entre políticos o altos funcionarios, en dinero negro.

De actuar la Justicia ninguno de esos gobiernos hubieran alcanzado el poder por cuanto la mitad de los dirigentes y comités, de CIU y PSC y otros, estarían en la cárcel

Esas cuentas en Suiza se sabían desde hace tiempo en todos los gobiernos europeos afectados por la quiebra de Catalunya y España. Cuando Grifols o Planeta, y varias de las mayores multinacionales del mundo, se plantean irse de Catalunya tras esa hipotética independencia, no hacen más que desempolvar viejos comunicados internos por el asco y agobio de la gran corrupción. Todos han pagado mordidas, demasiadas y de demasiado dinero… y en Suiza.

Mañana la extraña democracia española parirá otro de sus monstruitos. Una presunta partida de vividores y presuntos delincuentes se hará de nuevo con el poder del segundo Estado que padecemos los catalanes, y el espectáculo promete.


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