Domingo 04 de diciembre de 2016,
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El lado oscuro de Europa sale del armario con una bola de bingo

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La concepción del tiempo de la UE parece beber de fuentes dalinianas

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En ella se refleja el número 65, exterminador de derechos como las horas extras y destructor de puestos de trabajo

Opinión

Han esperado a que comenzara el circo de la Eurocopa para endiñárnosla, pero los ministros de Trabajo de la UE se han topado igualmente con que los europeos aún son capaces de reaccionar ante agresiones tan flagrantes como la que proponen. Como ya saben, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido -la quinta columna europea siempre lo deseó- y la Italia de Berlusconi quieren, de un plumazo, eliminar los derechos de los trabajadores conquistados con décadas de luchas.

Con la nueva ley puedes acabar haciendo más de 1.040 horas extras cobradas como horas normales
Si necesitas 120 horas semanales para producir X, antes contratabas a
tres empleados a 40 horas cada uno. Ahora, contratas a 2. Sobra uno
Preparémonos o en unos pocos años -diga lo que diga ahora Zapatero,
acuérdense de la palabra ‘crisis’- firmaremos contratos de 52 horas
semanales

Lucha obrera. A la inmensa mayoría de los de mi generación -no digamos ya los más jóvenes- este concepto nos suena igual que si nos dicen magnetófono en lugar de MP3. Sabemos que existieron y que fruto de ellas es un sistema en el que hay unos sindicatos (dos gordos y muchos mínusculos, como los partidos) y una patronal (todos gordos y bien prietas las filas). Se trata de un sistema en el que unos recortan y los otros intentan que el tijeretazo sea un poco menos doloroso de lo previsto. Una huelga aquí y otra allá y listo, rumbo a Benidorm que nos quitan el hueco en la playa.

Unos mal y otros bien, trabajamos. Unos mucho, otros poco, tenemos tiempo libre para ir a Benidorm y escuchar el Mp3. Mientras hacíamos eso, los ministros de trabajo de la UE han pasado los últimos cuatro años discutiendo y negociando. El resultado de tanto ‘trabajo’ ha sido vengativo: los empleados podrán trabajar hasta 60 horas semanales, 65 si son de determinados sectores como la medicina.

Sólo el planteamiento ya destroza un derecho básico: el de cobrar las horas extra como tales. La hora extra se paga aplicando un cálculo muy concreto y que recoge nuestra ley (aquí se explica). Con la nueva ley, al empresario le basta con ‘sugerirte’ que tu contrato sea de 50 horas semanales en lugar de 40. Ya estás haciendo 10 horas extra a la semana al mismo precio que las ordinarias. Además, actualmente sólo se pueden hacer un máximo de 80 horas extra al año. Con la nueva ley puedes acabar haciendo más de 1.040 horas extras cobradas como horas normales.

Y atención a las últimas comillas. ‘Sugiere’. Según este acuerdo comunitario, esta salvaje extensión de la jornada laboral será ‘voluntaria’ y ‘acordada entre patrón y trabajador. Bien. Perfecto. Cuando hayamos terminado de reírnos, cuidado con la lagrimilla de la cruda realidad. Si ya sabemos como se las gastan ahora muchas empresas, imaginemos cómo será el tema cuando el empleador le ‘sugiera’ al empleado trabajar 60 horas en lugar de 40.

Porque, ¿no lo sabía?, esta medida traerá un considerable aumento del desempleo. Paro. Es muy simple, por mucho que los reptiles que están a favor de la medida digan lo contrario: si necesitas 120 horas semanales para producir X, antes contratabas a tres empleados a 40 horas cada uno. Ahora, contratas a 2. Sobra uno. Como ese, decenas de miles. El que sobra va a pedir trabajo y el patrón le ‘sugiere’ trabajar 60 horas en lugar de cuarenta. ¿Cómo no va a aceptar?

Por último: la jugada parece clara. Proponemos 65 horas (que es como proponer 120, una barbaridad a todas luces) y luego lo dejamos en, pongamos, 52. ¡Oh! qué talante negociador, qué manga ancha con el neoproletario. Pues eso. Preparémonos o en unos pocos años -diga lo que diga ahora Zapatero, acuérdense de la palabra ‘crisis’- estaremos firmando contratos de 52 horas semanales.

Ahora la pregunta es: ¿Dejaremos que nos metan el gol y nos dejen sin ‘cuartos’? ¿Será capaz la ciudadanía europea de unirse para defender los logros sociales obtenidos tras décadas de luchas, tras la creación del estado del bienestar tras el fin de la II Guerra Mundial, surgido del temor liberal al auge del comunismo en las democracias europeas? ¿Existe dicha ciudadanía europea, tiene conciencia de existir? ¿O sólo existe el mercado de capitales -financieros y humanos- europeo?

Abuelo, cuénteme como era aquello de “a las barricadas”, que lo grabo en el MP3.

Aunque mejor lo reflexionamos con un vídeo, ya que estamos en la sociedad de la imagen. Les dejo con uno de los más de 2.000 testimonios de mayores de 55 años de toda España recogidos en el Archivo de la Experiencia.


*Los artículos marcados como ‘Opinión’ sólo representan el punto de vista de su autor, no el de Bottup. Bottup es una comunidad de centenares de periodistas ciudadanos con su propio criterio, que la Redacción nunca puede coartar

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Sobre el autor

Periodista y emprendedor social. Co-fundador de Bottup.

1 comentario

  1. Fernando_Solera 12/06/2008 en 23:36

    Ojalá fueran sólo 52 horas semanales, Pau. Actualmente ya hay mucha gente que hace de media quince horas extra semanales “gratis total”. ¿Por qué lo hacen? Por miedo. Aquí la cosa se va a poner muy fea, Pau. Para que luego algunos hablen de teorías ‘conspiranoicas’. Lo importante es hacerle creer al pueblo que todo es maravilloso y que los gobernantes se preocupan de todos. Ja.

    Enhorabuena por tu artículo.

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