Sábado 10 de diciembre de 2016,
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El legado del cáncer

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OPINIÓN / La compenetración con un pequeño enfermo de cáncer hace comprender la fuerza que estos valientes tienen para seguir adelante

Cuando se entra en un nuevo año, todos deseamos encontrarnos con la mejor de las entradas, aquella que defina que será un año pleno y lleno de mucha fuerza, de mucha valía y de muchos deseos de poder realizar absolutamente todo aquello que se nos presente de frente.

Cuando el cáncer toca a tu vida de cualquier modo, directo o indirecto, pasas a ser un heredero de fuerza de voluntad de ese paciente que marcará tu vida.

A principios de 2010 resalté la fuerza de un un niño de diez años que llegó a mi vida para marcarla con mucha fuerza, Carlos Iván Collazo Medina, paciente en aquel entonces recién operado de uno de los tipos de cáncer más marcado en la niñez, el medulloblastoma, fue operado en su cabecita y recibió quimioterapia y radioterapia, mucha medicación.

Cuando el cáncer toca a tu vida de cualquier modo, directo o indirecto, pasas a ser un heredero de fuerza de voluntad de ese paciente que marcará tu vida

En aquel reportaje resalte la sopresa que él tuvo, cuando le sorpredieron dos jóvenes puertoriqueños y triunfadores como pilotos de autos de carrera, la joven Glory Fernández y Bryan Ortiz.

Hoy deseo llegar al corazón del lector para resaltar que desde el 24 de febrero de 2010, día en que este niño llega a mi despacho en la entidad sin fines lucrativos donde realizo mis tareas como funcionario del Estado Libre Asociado de Puerto Rico como manejador de casos de pacientes de cáncer, ese día cambió el curso de mi historia, porque siempre llegan todo tipo de pacientes a Junqueños a la Vanguardia Contra el Cáncer (JVCC), a todos se trata con el mismo amor, pero ese niño llegó con mayores.

El paso del tiempo me fue mostrando el camino que nosotros debemos seguir, ese en el cual aprendamos a ser mejores seres humanos, capaces de compartir con la misma nobleza que el compartió, olvidando muchas veces su propio dolor físico, proveniente de tantos tratamientos, para atender el de otros.

Muchas veces, en medio de su tratamiento de quimioterapia, llegaba algún niño o niña nueva y este valiente campeón, que ya había cumplido sus doce años, se sentaba a su lado para infundirle valor y fuerza, para animarle, ¿cuánto nos hace falta ese modo de pensar a nosotros los adultos?, pienso que mucho en muchas ocasiones.

No tengo la dicha de ser padre biológicamente hablando, pero puedo decirles que de corazón supe lo que es ser padre, gracias a esa compenetración que viví con ese angelito, por su capacidad de hablar limpia y sinceramente conmigo sobre su enfermedad, sobre ese cáncer, por su fuerza y energía, por la lealtad y la nobleza, por su integridad como persona, por su madurez, porque me respetó siempre y me educó sobre tantas cosas, son los mejores profesores en esta universidad eterna llamada vida.

Carlos Iván era más que un niño paciente de cáncer, puedo decir sin dudarlo, que era un verdadero campeón y guerrero, un fiel batallador, un Quijote.

Muchas veces, en medio de su tratamiento de quimioterapia, llegaba algún niño o niña nueva y este valiente campeón se sentaba a su lado para infundirle valor y fuerza, para animarle

El lunes 22 de noviembre de 2010, Carlitos, después de haber el día anterior pasado una energía contagiosa y mucho derroche de cariño y amor hacia nosotros, tiene un percance inprevisto en medio de su condición, recae gravemente y es hospitalizado de urgencias, desde el primer instante el dolor se apoderó de nuestros corazones, el mío, simplemente destruido por saber que algo andaba mal.

Carlitos estuvo desde ese lunes 22 de noviembre de 2010 hasta el viernes 10 de diciembre de 2010 hospitalizado, ese viernes 10 su pechito ya no pudo albergar más esos hermosos latidos y sus ojos no pudieron sostenerse más aquí en la tierra, desde ese día Carlitos nos obsequiaba el mejor de los legados, el legado del cáncer, la fuerza que debemos tener en medio de la necesidad de la salud.

Para mí, no cambio absolutamente nada de lo vivido esos 19 días de hospital, donde no nos despegamos ni un instante, donde conocimos como es que combaten los valientes guerreros, esa niñez que sin importar el cáncer, son capaces de dar la guerra, la batalla y mostrarnos cual es su verdadera fuerza y esperanza, su capacidad para unir no tiene límites, unen a todo un pueblo sin importar credos, creencias, niveles sociales, simplemente unen.

Si le digo que no siento un vacío y dolor en mi corazón no estaría siendo completamente sincero, pero sí, sí siento vacío y dolor, esa ausencia que nos llena el corazón cuando se nos va un ser amado que nos marcó tan positivamente.

El legado del cáncer define los pasos a seguir cuando somos capaces de sacar el tiempo para decir presente en medio de la necesidad de sus vidas y de sus familias, de poder aportar de algún modo en esa justa causa llamada prevención del cáncer, apoyar las entidades y los hospitales, fundaciones y grupos de apoyo a pacientes con cualquier tipo de cáncer.

“Servir duele, pero eleva hasta lo más alto el alma de quien desea servir y sana el corazón de quien se ha servido con nobleza”.

Carlos Iván era más que un niño paciente de cáncer, puedo decir sin dudarlo, que era un verdadero campeón y guerrero, un fiel batallador, un Quijote

Comparto como inicio de mis entradas para este 2011, ese llamado a nuestra conciencia, ese sentimiento puro y genuino que debe llenarnos de visión para ser capaces de aprender de todo lo que se nos presente en la vida, así como ese angelito amado cambió mi vida, puedo decir que ese viernes 10 de diciembre de 2010 no despedí a un paciente que un día llegó a mi oficina, despedí como dije el día en que trístemente me tocó despedir su duelo, por petición de su familia, despedí a un hijo, a mi angelito amado, pero a la vez, despedí al guerrero, cuya sonrisa nunca faltó aún en medio de los terribles dolores que su cuerpecito sentía.

Les invito a que mediten y piensen por un momento si son capaces de compartir a manos llenas con estas justas causas y luego poder disfrutar de ese legado, como disfruto yo el legado del cáncer.

Descansa en paz Carlos Iván Collazo Medina (Mayo 10, 1999-Diciembre 10, 2010)

Peter Pantoja Santiago
Juncos, Puerto Rico

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