Miércoles 28 de septiembre de 2016,
Bottup.com

El mercado de los alimentos

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Los alimentos suben de acuerdo a diversas causas argüidas por todos, pero
además existen fuerzas que hacen que el precio suba y suba sin que el mercado,
sacrosanto órgano de regulación social, sea capaz de controlarlo.

Opinión

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Alimentos (Coag.org)

Vemos
con sorpresa cómo el precio de los alimentos
crece día a día. Entre las causas
que se arguyen está el cambio climático
por la reducción de las
cosechas y pastos, al crecimiento
de la población, al aumento del
precio del petróleo
o, incluso, el empleo de algunos alimentos (maíz, trigo) como materia prima
para la conversión a biocarburantes.
Todo ello hace que los precios aumenten, a
escala mundial
y se reduzca el acceso
de los más pobres generándose
lógicas tensiones
. Además, escuchamos en estos días cómo un posible complot, conspiración o contubernio
entre las grandes compañías de alimentación ha hecho subir más aún los precios.

“En
el pasado reciente han existido varios pactos de subida de precios: en las
compañías de telefonía, en las compañías aéreas, etc, parecen formar parte de
una evolución de esta sociedad
postcontemporánea y comunicada”

En
el pasado reciente han existido varios pactos de subida de precios: en las
compañías de telefonía, en las compañías aéreas, etc, parecen formar parte de
una evolución de esta sociedad
postcontemporánea y comunicada. En un tiempo donde también a nivel planetario
la ley, la política, la sociedad va desapareciendo y adelgazando hasta
conformar “una clase rica cada vez más
rica, una pobre cada vez más pobre
y hambrienta
y una media cada vez más incómoda”, el mercado se convierte en
absoluto dirigente de las vidas. El mercado con su autorregulación y con su
“benevolencia egoísta” es el summun de todo lo bueno y lo justo pero sin
embargo se ven sus “errores” no del todo involuntarios. Vivimos en un periodo
de Agflación,
la subida del precio de los productos
alimenticios que tiene todas estas características perversas añadidas al
concepto de inflación.

“El mercado con su autorregulación y con su ‘benevolencia egoísta’ es el summun de todo lo bueno y lo justo pero sin
embargo se ven sus ‘errores’ no del todo involuntarios”

De
buenas a primeras este mercado que nos obliga a trabajar barato, a
comprar caro
, a soportar tal o cual programa de televisión o producto en
los estantes, hace trampa: ya sea
pidiendo ayudas y regulación estatal cuando hace diez minutos antes pedía “menos estado y más mercado”; y hablo del
sector de la construcción e inmobiliario, o, como ahora, que simplemente se
salta la sacrosanta ley del mercado
a la torera y presuntamente
pactan precios
para sustraernos nuestros bien ganados euros.

“Se multiplican las quejas y las huelgas y al ciudadano de a pie,
a ese que una vez pasada las elecciones
sólo es una estadística”

Lo
triste de todo esto es que el mercado,
lo que habría de ser el regulador “justo” de la economía y, derivado de esto,
de la totalidad de la sociedad se convierte en el “todo vale” agrediendo a los
ciudadanos que ven como los productos más básicos se hacen casi inasequibles y,
al tiempo, como los productores, agricultores, ganaderos, etc, tienen un margen cada vez menor y de más riesgo.
Al final el ideal liberal de Locke o
de Von Mises se convierte en cenáculos y lobbies que castigan el hígado de
nuestro bolsillo y, al tiempo, rasuran
a los productores
con rappeles de descuento cada vez mayores. Es decir se
convierte de una economía de mercado en
una economía de mediadores, con beneficios de tres dígitos porcentuales, que acosan a los que menos pueden
defenderse. Es la pura especulación que llega desde la intermediación más
primaria hasta la culminación de la economía financiera
especulativa
. Esto es lo que critica y deseaba gravar la Tasa Tobin.

Ésta
es la situación que vivimos, por desgracia no sólo en España, aunque el
descubrimiento del enjuague
si es español. Se multiplican las quejas y las huelgas y al ciudadano de a pie,
a ese que una vez pasada las elecciones
sólo es una estadística, si alguna vez fue algo más nos queda un resabio triste
y sucio: juegan con nosotros y luego nos dices que nos creamos en “el sistema”
que nos va a dar la felicidad. Una felicidad con poca proteína y un horizonte
de hambre
en el tercer mundo
y conflictividad.

*Los artículos de Nodo Libre sólo representan el punto devista de su autor. Bottup es una comunidad de centenares de periodistas ciudadanos con su propio criterio, que la Redacción nunca puede coartar


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