Jueves 19 de enero de 2017,
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El (no) balance de un escéptico

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“En este nuevo año que empieza, nos seguirán llamando gordos, feos,
deformes, nos seguirán aconsejando sobre qué o qué cosa comer, qué o
qué cosa operarnos, o de qué manera esculpir nuestro cuerpo para que
seamos aceptados, y así poder ser los elegidos del año”. “En este año que empieza, seguiré intentando ser buena gente, seguiré
siendo escéptico y no tendré mas sueños que el de la propia noche”
Opinión

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Llegó un nuevo año hace escasos días. Atrás quedaron
sobre todo palabras, deseos de buenas intenciones, pero sobre todo,
palabras, palabras y más palabras. Al fin y al cabo, la palabra es el
sonido que nos une, la palabra y el llanto, ese que nada más nacer nos
dicen que estamos vivos después de un azote en nuestras partes traseras.

Llega 2008, todo lo que rodea nuestro entorno hoy es un poco mas viejo.
Pero el mundo sigue, la rueda gira en un constante caminar seamos quien
seamos, el tiempo no se detiene.

En este nuevo año, el gran oro negro – el petróleo – seguirá siendo el
gran argumento de las guerras en aquellos países que tienen el don de
poseerlo. Oriente seguirá desangrándose globalmente y seguiremos viendo
el horror en los telediarios mientras engullimos un potaje de
garbanzos.

“Este año seguiremos diciendo, que por qué se ayuda a ese ‘puto negro’.
‘¿Por qué se ayuda más a los de fuera que a los de aquí?’ Este año
seguiremos siendo racistas e insolidarios”

“En este nuevo año que empieza, seguirán las mafias del ladrillo, los
especuladores del suelo y los manporreros de todos ellos en quién sabe
qué ayuntamiento del país”

En este nuevo año, seguiremos viendo cuerpos negros flotando en el
Atlántico, seguiremos abrazando a los que todavía se arrastren hacia
nuestras costas, desfallecidos, desencajados, desnudos de todo, abrazos
televisados, aprovechando que las cámaras recogen nuestros buenos actos
de fe, nuestro buen corazón, necesitado de argumentos para seguir
tirando. Y así, nuestra costa sigue cosechando cayucos del Dorado,
viejos Titanic para viajes a veces a ninguna parte.

En este nuevo año seguiremos viendo mujeres acuchilladas, maltratadas y
vejadas… y seguiremos diciendo que “a esto no hay derecho”, cerraremos
la puerta de nuestra casa, bajaremos las persianas y nos sentaremos a
ver cualquier serie o la última de Rambo. Tal vez mañana al ir a
comprar el pan, sea la comidilla del barrio. Y ellas, también este año
seguirán con sus miedos y temores, con sus soledades, esperando la
dentellada de la muerte en cualquier esquina
.

En este nuevo año que empieza seguiremos dando patadas y puñetazos a
caras y cuerpos jóvenes, en metros o plazas, de gentes que vienen a
compartir, a salvarnos de una sociedad vieja, que envejecería si no
fuera por ellos. Vienen a hacer el trabajo sucio que nosotros
rechazamos.

Este año seguiremos diciendo, que por qué se ayuda a ese “puto negro”. ‘¿Por qué se ayuda más a los de fuera que a los de aquí?’ Este año
seguiremos siendo racistas e insolidarios.

En este nuevo año que empieza, las putas seguirán chupando pollas sin
condón en cualquier extrarradio, seguirán siendo las reinas inexcusables de los deportistas de élite, las acompañantes clandestinas
del político de turno y las amantes en la sombra de esos padres de
familia, católicos apostólicos y romanos que las convencen de su “buena
fe” en cualquier club de carretera -sobre todo a las mas jóvenes -.
Ellas seguirán siendo el objetivo de las cámaras de la honradez y del
buen orden en cualquier calle “decente” de cualquier ciudad. Cámaras
que colocan en ventanas clandestinas “ciudadanos fuera de toda duda”.

En este nuevo año que empieza, seguirán las mafias del ladrillo, los
especuladores del suelo y los manporreros de todos ellos en quién sabe
qué ayuntamiento del país. Seguirán entrando entre barrotes
alcaldes, concejales, conductores, policías, abogados, promotores y a
veces, un largo etcétera.

En este nuevo año que empieza, los bancos seguirán engordando sus
cuentas a cuenta de los tipos, seguirán asesorando a los narcos de qué
y cómo colocar el dinero negro, en este o aquél paraíso fiscal y
seguirán diciéndonos lo que ganan, mientras terminamos de comprar una
barra de pan como si fuera de oro. Seguirán regalándonos vajillas de
porcelana o mantas para el coche, por sabotear nuestra nómina.

“Y seguirán probando la fuerza de sus argumentos caducos
juntándonos detrás de una pancarta. Seguirán diciéndonos que ellos son
los mas honrados, los mejores, y que los otros son los malos”
“Los oligopolios de la información seguirán haciendo caja a cuenta y
seguirán vomitando share por cualquier esquina. Da igual a qué precio”

En este nuevo año que empieza, seguiremos escuchando a los políticos
hablando del fin del terrorismo, de las negociaciones de los asesinos,
de los unos y de los otros, siempre las mismas palabras, siempre los
mismos argumentos, siempre las mismas caras sin estímulos, sin vida,
sin soluciones. Y seguirán probando la fuerza de sus argumentos caducos
juntándonos detrás de una pancarta. Seguirán diciéndonos que ellos son
los mas honrados, los mejores, y que los otros son los malos. Seguirán
aburriéndonos hasta la saciedad y seguirán visitando, escuelas, niños
terminales y viejos con tacatacas en los geriátricos del entorno, para
dar una imagen de bondad y buenos sentimientos.

En este nuevo año que empieza, los chicos de Callejeros nos seguirán
enseñando lo que no queremos ver o lo que si vemos, miramos para otro
lado. Seguirán mostrándonos la miseria de nuestras miserias.

Seguiremos viendo a seres humanos como tú y como yo, hurgando en las
basuras de cualquier centro comercial cuando la noche se duerme,
buscando algo para llevarse a la boca ese día, o para las bocas que les
esperen debajo del cartón -casa- cama. Seguiremos viendo a hombres y mujeres de cualquier edad o país, rectar
las calles acompañados de un tetabrik de Don Simón, seguiremos viendo
la miseria y el hambre, mientras hablamos de lo mal que está el llamado
Tercer Mundo.

En este nuevo año que empieza, seguiremos viendo cuerpos retorcidos y
desvencijados en cualquier carretera o autopista. Seguiremos restando
puntos a los puntos de la vida. Seguiremos pagando las facturas de
Fomento a través de la velocidad de nuestras maquinas de correr.
Seguiremos viendo el horror en los cuerpos mas adolescentes, mientras
un spot televisivo nos dice que no pueden conducir por nosotros. Pero
ahí seguirán un año mas los 700 puntos negros de muerte y destrucción
mas presentes que nunca, por culpa de las competencias, los limites
comarcales y los intereses políticos.

En este nuevo año que empieza, las cárceles seguirán hacinadas,
seguirán con sus políticas de castigo, seguirán siendo el foco del
trafico de droga, seguirán muriendo seres anónimos, asesinados,
ajusticiados o productos de la gran pandemia, nadie pedirá
explicaciones, nadie sabrá lo que pasó, nadie levantara una voz por el
anónimo, tampoco serán la noticia.

En este nuevo año que empieza, seguiremos viendo el “periodismo” de
impacto, la noticia no contrastada, la sangre convertida noticia más
urgente, da igual quién sea, cómo sea y a quién corresponda, los oligopolios de la información seguirán haciendo caja a cuenta y
seguirán vomitando share por cualquier esquina. Da igual a que precio.
  

En este nuevo año que empieza, seguirán agazapados en los muros del
Vaticano los pederastas, los violadores de niños, los amantes de la
palabra del Dios más rentable de todos los tiempos. Seguirán
hablándonos de la familia y del horror de no crearla y el Santo Padre
nos dará su bendición desde el balcón, ataviado con una piedra de 20
millones.

En este nuevo año que empieza, nos seguirán llamando gordos, feos,
deformes, nos seguirán aconsejando sobre qué o qué cosa comer, qué o
qué cosa operarnos, o de qué manera esculpir nuestro cuerpo para que
seamos aceptados, y así poder ser los elegidos del año.

En este nuevo año que empieza, nos seguirán hablando de la artrosis de
la duquesa, de los cuernos y el mal carácter de su hijo, seguiremos de
nuevo las lágrimas de la Belén de turno y de los paseos de Andreita.
Nos seguirán hablando de la vida de los mismos de siempre, lo que comen
, lo que cagan, con quien se acuestan y de cuántas veces se masturban
en una noche.

Seguirán volcándonos la basura mediática, y seguiremos
viendo películas interminables a cuenta de seguir convenciéndonos de
que nos cambiemos de operador telefónico con viajes de ensueño o con
móviles capaces de guisar un buen cordero.

En este nuevo año que empieza, seguiremos siendo infieles, seguiremos
teniendo amantes, seguiremos dando consejos a los amigos cornudos,
mientras nuestra pareja sale a media mañana de cualquier pensión u
hostal de nuestra ciudad escondida tras las gafas negras que ocultan
las mentiras.

Seguiremos soportando el tedio por temor a la soledad,
seguiremos dando besos sin sentido y seguiremos sonriendo a la rutina,
por temor al que dirán. Seguiremos aparentando lo que no somos, o lo
que nos gustaría ser.

En este nuevo año que empieza, seguiremos viviendo por encima de
nuestras posibilidades, seguiremos engordando el agujero de nuestra
Visa y seguiremos pidiendo créditos rápidos para irnos a Benidorm.

Seguiremos maquillando nuestra posición social a cuenta de los
mercadillos de barrio o la tienda de Chao- Lin el chino que se instaló
el año pasado en la esquina de nuestra calle.

En este nuevo año que empieza, seguiremos intentado ser famosos a
través de Youtube, da igual cómo, masturbándonos en directo, riéndonos
de alguien con síndrome de Dow o agarrando la recortada y entrar dando
tiros en cualquier banco, instituto o centro comercial.

“Seguiremos soportando el tedio por temor a la soledad,
seguiremos dando besos sin sentido y seguiremos sonriendo a la rutina,
por temor al que dirán”
“En este año que empieza, todo será igual o parecido, el mundo será
menos mundo y el caos ocupará el lugar de los sueños dorados”

Seguiremos
intentado que escuchen nuestras miserias en programas nocturnos y
seguiremos hablando al infinito mientras cocinamos un arroz con pollo.

En este año que empieza, todo será igual o parecido, el mundo será
menos mundo y el caos ocupará el lugar de los sueños dorados.

El mundo
está al borde del abismo, el polvorín esta demasiado encendido y sus
brasas nos quemarán a todos. Muchos pensarán que soy un catastrofista,
que no tengo sentido de la realidad, que soy un amargado de la
vida. Pero da igual, siempre me dio igual lo que pensara el mundo de
mi, de las cosas que hago o digo. Me da igual.

En este año que empieza, seguiré intentando ser buena gente, seguiré
siendo escéptico y no tendré mas sueños que el de la propia noche. Hace
años que no creo en el futuro, hace años que mi futuro es el ahora,
incluso en el momento en el que estoy escribiendo. Soy de los que
llevan a cabo con total disciplina aquello de vivir cada minuto como si
fuera el ultimo, así se lo leí a Borges y así ando el camino estúpido
de la vida.

Demasiadas conjeturas en un mundo tan impactante. Procuro ser fiel y
coherente a mis instintos, no trato de salvar a nadie que no me pida un
paracaídas, un flotador o una botella de oxigeno, y aun así, hay gente
que no quiere salvarse, que sólo necesita ser escuchada en un mundo tan
sumamente sordo y sórdido.

Procuro llevar a cabo aquello de “vive y deja vivir”. Muchas veces lo
consigo, otras lucho como un león para no dejarme arañar por la
envidia, el egoísmo y la falta de autoestima, esto ultimo, uno de los
grandes problemas de la sociedad actual.

Hace tiempo que dejé de estar tras una bandera, tras una barricada,
tras una consigna y sin embargo continúo teniendo la esencia del
principio, lo que ocurre es que ahora siento más de cerca los éxitos de
mi esfuerzo. Nadie me los roba, nadie los utiliza, nadie los manipula,
nadie los maquilla. Soy el dueño de mis propios actos.

Este año que empieza no tengo objetivos, como el anterior, el otro y el
otro, y sin embargo conservo ilusiones, no me pregunten de qué, o
porqué…

“Aún así, hay gente
que no quiere salvarse, que sólo necesita ser escuchada en un mundo tan
sumamente sordo y sórdido”
“No hago balance, no necesito saber qué hice bien o mal, al fin y al
cabo eso es relativo”

Sea como sea, siento vibraciones positivas, y eso me basta.

Siempre he considerado que venir a vivir más o menos, 70, 80 o 90 años
es estúpido, no lo entiendo, no entiendo todo este teatro para
marcharme pasado este tiempo. Por eso entiendo menos las complicaciones
del mundo, los agobios de sus gentes. No entiendo las estúpidas broncas
o discusiones de la gente que me rodea. Tampoco el por qué tanta
complicación. Pero en fin, no hay mas ciego que aquél que no quiere
ver.

Por todo esto y por más cosas que ahora no estoy dispuesto a esforzarme
en enumerar, aquí estoy, escribiendo, porque me gusta escribir. Me da
igual que te guste o no, lo hago porque me gusta expresar lo que
siento. Ahí afuera tal vez alguien piense como yo, y por tan solo ese
hecho ya merece la pena.

Si no fuera así, también me daría igual, ya que si
escribo y eso me da placer. ¿Qué más se puede pedir en un mundo tan
hostil a la satisfacción humana?


No hago balance, no necesito saber qué hice bien o mal, al fin y al
cabo eso es relativo. Tampoco voy a plantearme qué hacer este año que
empieza, me encanta que me sorprendan, también en la vida diaria, no me
gusta lo previsible, lo ajustable, al fin de cuentas tan sólo estamos
en manos del destino. Y este te quita y te da cuando quiere.
Entonces… ¿Para qué hacer balances o previsones?


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Sobre el autor

1 comentario

  1. Anónimo 07/01/2008 en 10:02

    Me ha gustado mucho tu artículo, estoy bastante de acuerdo con tu punto de vista, pero hasta el final he estado pensando: “Jo, cuánta razón tiene, pero qué triste es vivir tan apesadumbrado”. Me daba la impresión de que soportabas el peso del mundo sobre tí, aunque me ha ‘tranquilizado’ ver el final del texto.

    Hay más gente buena y noble de la que crees. Pero el mal siempre hace más ruido. No dejes que te ensordezca su ruido.

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