Sábado 05 de abril de 2014,
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El nuevo escenario geopolítico europeo

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Las próximas citas electorales, junto con la situación económica provocada por la actual crisis hacen que algunos vislumbren un horizonte pesimista para el futuro de la Unión Europea

El mandato de la nueva Eurocámara, de tinte claramente conservador, estará condicionado por el severo impacto de la crisis económica global, dibujándose un nuevo escenario a cinco años en el que podríamos asistir al inicio de la desmembración de la actual Unión Europea.

En el caso de Francia, en las próximas elecciones presidenciales y legislativas de 2012, Sarkozy deberá enfrentarse a una Federación de Izquierdas que podría ponerle en aprietos en la primera vuelta, pero que no logrará evitar su previsible victoria en la segunda vuelta y el logro de la mayoría en la Asamblea Francesa, con la posterior instauración de un poder presidencialista (Década Sarkozy), que, conjugado con la intensificación del ruido mediático de sus intervenciones en política exterior, le convertirá en un referente inevitable de la política europea en el próximo decenio e interlocutor válido para las dos grandes potencias mundiales enfrascadas en futuros episodios de Guerra Fría.

En caso de superar su evidente falta de empatía con Angela Merkel, podríamos asistir en el horizonte de 2014 al inicio de la desmembración de la actual Unión Europea y su sustitución por una constelación de países satélites dentro de la órbita de la alianza franco-germana (la llamada Europa de los Doce). Se debe a las exigencias del BCE de cumplir con el límite marcado para el Déficit Público del 3% para el 2012 (empresa harto complicada para países como Portugal, Italia, Grecia, España e Irlanda con tasas muy superiores a la media de la eurozona, el 4%), estando Irlanda y España en la situación más delicada al tener la mayor tasa de déficit público de la zona euro a lo largo de 2009, por lo que corren el riesgo de ser excluidos de la eurozona en 2014.

Asimismo, el severo retroceso de las exportaciones debido la contracción del consumo interno de la UE por la recesión económica, (los intercambios comerciales entre los Estados miembros de la UE alcanzan el 60% del volumen total de su comercio) y a un euro artificialmente revalorizado que encarece los productos europeos y reduce su competitividad frente a los países del resto del mundo, podría provocar la salida de la eurozona de países netamente exportadores como Finlandia. No se descarta que en el horizonte de 2014, junto con el resto de países nórdicos, procedan a la constitución de una Federación Escandinava integrada por Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia, quedando una vez más los Países Bálticos (Letonia, Estonia y Lituania) abandonados a su suerte y siendo finalmente fagocitados por el vecino ruso.

El futuro de la Unión Europea depende de eje franco alemán y de su futuro entendimiento o desencuentro

En el resto de países de la actual eurozona, asistiríamos a la formación de Gobiernos de Coalición similares al alemán, como diques de contención ante la severa crisis económica y de valores que se avecina para el próximo decenio, demostrándose claramente ineficaces, y provocando la aparición en la escena política de líderes con fuerte carisma personal y poder de convicción que derivarán en la práctica en gobiernos presidencialistas con claros tintes autocráticos.

Por otra parte, los países europeos integrados en la OTAN se verán obligado a asumir una mayor responsabilidad en misiones internacionales y atender la petición del Presidente Obama de un incremento sustancial de tropas aliadas en Afganistán, por lo que no sería descartable una reafirmación de la soberanía francesa que se plasmaría en la salida de las tropas francesas de Afganistán antes de las Presidenciales de 2012 (y por mimetismo de otros aliados europeos), dejando a EEUU en soledad y con el riesgo evidente de una peligrosa vietnamización del conflicto afgano.

Mención especial merece el caso del Reino Unido en el que convergen una mayor exposición a los activos tóxicos (hipotecas subprime), a los activos inmobiliarios y una libra revalorizada que ha estancado sus exportaciones, por lo que se verá obligado a realizar sucesivas bajadas de tipos de interés, implementar medidas cuantitativas (Quantitative Easing) para incrementar la base monetaria y depreciar repetidamente su moneda para estimular sus exportaciones. En las elecciones previstas para antes de junio de 2010, serían claramente favoritos los conservadores, que podrían retornar al poder liderados por David Cameron. Y fieles a su política euroescéptica y a la nula voluntad británica de embarcarse en un proyecto en decadencia en el que la soberanía británica estaría supeditada a los mandatos de Bruselas, podrían abandonar la UE y pilotar finalmente la nave capitana de una revitalizada Commonwealth.

El escenario se complicaría si algunos países no superan sus problemas económicos y los países nordicos abandonan la eurozona

El resto de países no integrados en dicha órbita (países del centro y este de Europa, integrantes de la llamada Europa emergente), sufrirán con especial crudeza los efectos de la tormenta económica al no contar con el paraguas protector del euro. Se verán obligados a depreciar sucesivamente sus monedas, reducir masivamente su crecimiento, aumentar espectacularmente su deuda externa y padecerán alarmantes problemas de liquidez (con agujeros financieros estimados en 90.000 millones de euros para 2009 y 50.000 millones para 2010). Deberán retornar a economías autárquicas tras sufrir masivas migraciones interiores al descartar la CE la modificación de las reglas para la adopción del euro en la Unión Europea (UE) y así poder acelerar la adhesión de los Estados miembros del centro y este de Europa.

Igualmente, deberán proceder a la reapertura de abandonadas minas de carbón y obsoletas centrales nucleares para evitar depender energéticamente de una Rusia que conjugando hábilmente el chantaje energético, la amenaza nuclear disuasoria, la intervención militar quirúrgica y la desestabilización de gobiernos vecinos ‘non gratos’ irá fagocitando a la mayoría de estos países abandonados a su suerte por la Unión Europea en aras de asegurarse el abastecimiento energético de gas y petróleo rusos.

Finalmente, en Turquía podría reeditarse el Golpe de Estado de 1960 que acabaría con el mandato democrático del AKP (partido de tendencia islamista conservadora pero a la usanza de los partidos democristianos europeos) debido a la alta inflación, galopante tasa de paro y una deuda desbocada. Ante esta situación y sin el paraguas protector de la UE (al rechazar su adhesión como miembro de pleno de derecho) es previsible que el ejército protagonice el enésimo golpe de estado que acabaría con el mandato del Primer Ministro Erdogan, surgiendo posteriormente un sistema político fracturado que producirá una serie de coaliciones de gobierno inestables en el parlamento turco.


Subtítulo, descatacados y fotografía

Fotografía: (CC) teclasorg

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