Sábado 05 de abril de 2014,
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El otoño turco

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Erdogan

Recep Tayyip Erdogan, primer ministro de Turquía desde 2003

La revuelta de la plaza de Taksim se habría convertido en el epicentro del pulso soterrado entre los seculares, liderados por el Partido Popular Republicano (CHP) y el Ejército (TSK), y los islamistas moderados, encabezados por el AKP (Partido Justicia y Desarrollo), y que ya ha sido bautizado como ‘el otoño turco’.

El kemalismo dejó como herencia una crisis de identidad en la sociedad turca, europeizada pero no integrada en las instituciones europeas y musulmana pero extraña al mundo islámico

Así, Erdogan proseguiría con su taimada estrategia de implementar el ‘Estado erdoganista’ (socavando los pilares del Estado secular que en 1923 implantó el padre de la Turquía moderna, Mustafa Kemal Atatürk) y que se plasmarían en pinceladas como la implantación de la enseñanza del Corán en la escuela Primaria, restricciones a la libertad de expresión en forma de encarcelación de periodistas opositores o la polémica restricción de venta de alcohol. Hay que recordar que Mustafá Kemal creía que “el secularismo y la europeización de Turquía eran los medios más aptos para transformar su país en una nación industrial moderna”, pero el kemalismo dejó como herencia una crisis de identidad en la sociedad turca, europeizada pero no integrada en las instituciones europeas y musulmana pero extraña al mundo islámico.

Pulso Erdogan-TSK

El Ejército turco (TSK) desempeña un importante papel político en la sombra, puesto que se consideran los guardianes de la naturaleza secular y unitaria de la República siguiendo los postulados kemalistas y los partidos políticos juzgados como anti-seculares o separatistas por el Poder Judicial Turco (a instancias del estamento militarl), pueden ser declarados ilegales. Ya en vísperas de la elección de Abdullah Gül como Presidente de Turquía (agosto de 2007), las Fuerzas Armadas afirmaron que “intervendrán decisivamente en la defensa del laicismo ante los esfuerzos de determinados círculos de socavar los valores fundamentales de la república que han aumentado claramente en tiempos recientes”, advertencia próxima a la retórica del Golpe Militar de 1980 y que podría extrapolarse a la situación política actual.

En los últimos años, Erdogan ha asestado varios golpes a la cúpula militar turca. El ejército turco siempre se ha considerado guardian de la laicidad del Estado

En los últimos años, Erdogan ha asestado varios golpes a la cúpula militar turca, del que sería paradigma la decisión de Erdogan de relegar de su cargo a tres oficiales de alto rango acusados de formar parte de la trama ‘Ergenekon‘, una agrupación ultra-nacionalista compuesta por militares y activistas de marcado carácter laicista, pero también por segmentos de la esfera política, mediática, intelectual y educativa del país, cuyo supuesto cometido habría sido deponer al actual ejecutivo islamista moderado de Erdogan.

¿Hacia el Golpe virtual?

El mandato de Erdogan como primer ministro finiquita en 2015 sin posibilidad de reelección, por lo que es previsible que abandone el puesto de Primer Ministro para competir por la presidencia en las elecciones presidenciales de septiembre, cargo meramente simbólico pero que podría asumir poderes ejecutivos si prospera la reforma constitucional que el propio Erdogan propone con el objetivo inequívoco de implantar la nueva República Islámica de Turquía en el horizonte de 2016.

Ante esta situación y sin el paraguas protector de la UE (al posponer ‘sine die’ la incorporación de Turquía como miembro de pleno de derecho de la UE) y con los antecedentes del polémico caso Ergenekon, en el que numerosas personas, incluyendo funcionarios y miembros del ejército han sido condenados por planear varios asesinatos y atentados selectivos con el objetivo de instigar un golpe de estado contra el gobierno del AKP), no sería descartable que el ejército turco (TSK), con el visto bueno de la Casa Blanca, protagonice un nuevo golpe ‘virtual’ o posmoderno que acabaría con el mandato del Primer Ministro Erdogan (rememorando el ‘golpe blando’ de 1997, cuando los generales kemalistas arrebataron el poder al Gobierno del presidente Necmettin Erbakanpor, quien lideraba una coalición islamista), surgiendo posteriormente un sistema político fracturado que producirá una serie de coaliciones de gobierno inestables en el parlamento turco.

Imagen: World Economic Forum

Editado por la Redacción: subtítulo, destacados e imagen

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