Sábado 01 de octubre de 2016,
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El pacto fiscal y la Generalitat

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No queda esperanza para que el ciudadano perciba que sus problemas reales son tema de discusión política

Barcelona. Si en Bruselas trabajan en un plan para reestructurar la Eurozona y el BCE corta la ‘barra libre’ de liquidez a los bancos españoles, y en Madrid se inicia la semana buscando quien ha mentido más sobre Bankia y el colapso español de las cajas de ahorros, o sea, la Gran Corrupción, y en Barcelona se discute el ‘pacto fiscal’ que Artur Mas negociará con las ‘balanzas fiscales’ actualizadas, añadido al eterno revuelo de la ‘financiación irregular’ de CIU… no queda ni las más mínima esperanza para que el ciudadano barcelonés de a pie perciba que sus reales problemas estén en vías de solución, ¡ni siquiera de discusión política! Antes al contrario, lo que pueda empeorar, empeorará, cumpliendo la Ley de Murphy.

Si en plena burbuja inmobiliaria los políticos catalanes jugaron al ‘estatut’, en plena debacle financiera producto de la burbuja se dedican al ‘pacto fiscal

Si no se sabe qué saldrá de Bruselas…  y Madrid está en quiebra, o sea, Cataluña también… los catalanes pagamos a unos políticos, de las llamadas izquierdas y derechas, metidos en un bucle con virus, dando vueltas a su ombligo, un Concilio de Nicea. ¿Y qué decían en ese Concilio? Nada que nos pueda interesar al común de los mortales, al que está en la lista del paro, o lo estará y menos a los pensionistas.

Si en plena burbuja inmobiliaria los políticos catalanes jugaron al ‘estatut’, ¡y a los negocios y recalificaciones ‘sociovergentes’!, en plena debacle financiera producto de la burbuja se dedican al ‘pacto fiscal’. Tenemos miles de entes pensantes, los que dicen representar el país Cataluña, que se dedican a cazar moscas, o a bordar el discurso más bonito posible sobre como guerrear contra su común enemigo Madrid. Porque en Cataluña, como cualquier país que se precie, tenemos un enemigo. No es un enemigo para situaciones complicadas, tipo Gibraltar para el resto de España, aquí es perenne, culpable de ‘todo’, y que además justifica el aparato político-burocrático de prácticamente dos estados funcionando cada uno a su aire.

Mencionar la irracionalidad del Estado de las Autonomías, siempre me acarrea insultos, el fascista españolista el más común. Repito que yo no soy anti nada, y crítico con todo lo que evidentemente no funciona. Y me incomoda leer, en estos momentos de quiebra total de este invento español, comentarios como:

Francesc Puigcarbó dijo…

El problema no son las autonomías sino el estado, y en decir autonomías me refiero a Catalunya y País Vasco, el resto sí es un problema, e iba en el café para todos, por lo tanto el problema de inicio y posterior es el estado parasitario español, ese es el más grave e irresoluble problema.

2 de junio de 2012 11:28

¡Ya lo creo que el problema en cuanto a Cataluña es su autonomía!, y concretamente el cómo se creó, se desarrolló, incrementó, y quebró la Generalitat

¡Ya lo creo que el problema en cuanto a Cataluña es su autonomía!, y concretamente el cómo se creó, se desarrolló, incrementó, y quebró la Generalitat y 300 o 400 empresas públicas en su entorno, más desconocidos cientos de entes subvencionados o empresas parapúblicas.

Repito, la Generalitat de Jordi Pujol, empeorada, ¡qué ya es decir! por el tripartito, no solo es la continuación del modo de administrar su banca y grupo, cuyo activo de pólizas de crédito, letras descontadas y acciones, alcanzaron el valor 0 y casi el 100 por 100 de todo el pasivo, unos 100 a 200.000 millones de pesetas de 1982 (las noticias son confusas), sino que absorbe a miles de individuos del ‘Grupo Catalana’, ¡y descendientes o íntimos!, que por supuesto no pasarán unas oposiciones ‘decentes’, pero y además los créditos de empresas quebradas del Grupo a través ICF…

Hasta hoy que si Millet o Ferrovial… 32 años de gran corrupción.


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