Domingo 04 de diciembre de 2016,
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El padre de Silvia es recibido por el Presidente de Extremadura sin aportar soluciones

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OPINIÓN / Fue recibido en audiencia pública, que no había solicitado, y le fueron negadas las respuestas e informes que sí había solicitado por escrito

El pasado día 5 de abril a las 18:30h me llamaba un personaje de la vida pública extremeña. En el contestador se me decía que se me daría una cita para este mes, ya que le había llegado un correo.

Anteriormente, el día 12 de marzo, hice un escrito a este individuo solicitándole una serie de información relevante para mí y mi familia, así como la búsqueda de soluciones reales y eficientes para mi hija.

No entendí en mi escrito solicitar audiencia pública, ya que el 21 de marzo de 2007 así lo solicité en un extenso escrito y ni se me contestó, ni mucho menos se me dio cita

Días después, a través de una de sus secretarias, se me daba cita para hoy, día 21 de abril a las 18 h. Aunque ya le comenté a esta persona que no había solicitado reunión alguna, sino información por escrito, le confirmé que iría. En realidad, no entendí en mi escrito solicitar audiencia pública, ya que el 21 de marzo de 2007 así lo solicité en un extenso escrito y ni se me contestó, ni mucho menos se me dio cita.

A las 18 h. en punto estaba allí, junto con la presidenta de la Asociación para la Libre Educación, que me acompañaba. Nos pasaron a una salita en la que estuvimos por espacio de cerca de una hora esperando. Finalmente, pocos minutos antes de las 19 h. el personaje en cuestión, serio y con cara de preocupación, nos recibió.

Tras saludarnos, nos soltó esa frase tan socorrida de “bueno, ustedes dirán”, a lo que le contesté que no, que era yo, quien quería saber qué me tenía que contar, como le solicitaba en mi escrito de marzo pasado.

A medida que una anodina conversación surgía, pude comprobar que este hombre estaba ausente, perdido, desubicado y que, en realidad, el tema que se iba a tratar en teoría, ni lo había preparado, ni le había preocupado, ni estaba al tanto de la situación.

Tuve que darle referencias de un acoso escolar sistemático y consentido; de una niña que con diez años declaró a su pediatra, tras salir del colegio llorando, que se quería morir; de los dieciocho meses transcurridos sin poder asistir a clase, sin que nadie se preocupase por el tema; de la negativa de permitírsele pasar a 1º de la E.S.O. este curso, a pesar de estar prematriculada y ni siquiera intentar evaluar su trabajo y esfuerzo, a pesar de ese bullying consentido; de cerca de dos años desde que el padre se viese obligado a dejar su trabajo y, por ello, hoy día endeudado; de una huelga de hambre en 2007, breve, tras conseguir promesas verbales de la Consejera de Educación, Eva Mª Pérez y del Director General de Política Educativa, luego incumplidas; de cinco intensos años intentando que a mi hija se le diese lo que, por normas de obligado cumplimiento expresan, resumidas en unas 500 páginas o más de escritos; de falsas denuncias e informes polucionados; de negación de subvenciones para alumnado con necesidades específicas, a pesar de cumplir con todos los requisitos y de ser ofertadas por la Consejera, Director General de Política Educativa, Jefa de Atención a la Diversidad, inspectoras varias y E.O.E.P., entre otros; de la asociación de las Consejerías de Educación, Igualdad y Empleo y Servicios Sociales para hacer piña y dar lugar a un verdadero caso de ‘acoso institucional‘; de la somatización del padre, al perder cerca de un 50% de la visión en su ojo derecho; de las lesiones de mi hija por autolisis, pesadillas, llantos frecuentes… producto del cuadro ansioso-depresivo sufrido; etc., etc.

A medida que una anodina conversación surgía, pude comprobar que este hombre (…) el tema que se iba a tratar en teoría, ni lo había preparado, ni le había preocupado, ni estaba al tanto de la situación

Entre sus perlas cultivadas estaba aquello de que él era médico y negaba que mis preocupaciones por este lamentable caso, me hubiesen somatizado en tres lesiones en la retina. Yo no soy médico, pero son bastantes oftalmólogos los que me lo han ratificado, le contestaba yo. (Él) que el caso lo plantease a los Juzgados, desentendiéndose y, por tanto, pasando a ser negligente y cómplice; por ende cobarde; acción que, por cierto, está denunciada. (Él) que Educación ya me informó detalladamente, por lo que le insto a que me de copia de ello, puesto que ni se me ha informado adecuadamente, ni cuando las escasísimas veces que lo hicieron se atenían a los hechos; menos dando información detallada. (Él) que yo iba con la escopeta cargada, como si tras cinco años de ninguneo, polución de hechos y falsas denuncias y acontecimientos, tuviese que llevarle un souvenir de mi pueblo o una pegatina de ‘Refinería sí’, con Ramón Ropero sonriendo, por ejemplo.

Tras esta breve interacción y la incomodidad de este sujeto, que ya llegaba a poner los zapatos en una mesita baja de cristal, cual adolescente tabernario, se levantó tras unos quince minutos interaccionando, diciéndonos que tenía prisa, pues tenía que salir para Cáceres. Por lo que, viendo que jamás podríamos llegar a un acuerdo ni compromisos serios, le insté a firmarme un escrito, como que lo recibía, a lo que se negó, diciéndome que él me había dado cita y que no firmaría nada, subiendo en exceso el tono de voz, a lo que tuve que decirle que no me levantase la voz, puesto que yo no lo había hecho y que no le había solicitado cita sino información por escrito y compromisos.

Finalmente, con muy malos modales me abrió la puerta y prácticamente me obligó a salir de allí. Mi acompañante le pidió una fotografía, que se hizo junto a él, transformando su cara de ira y de enfado en una semi sonrisa profident. A la salida, un grupo de sudamericanos esperaban en la salita de espera. ¡Suerte, la van a necesitar!, le expresé a uno de ellos.

¿Saben de quién hablo?

Está claro que cualquiera puede ser jefe. El sueño americano… quise decir, extremeño.

Manuel Rodríguez, padre de Silvia

Artículos anteriores sobre la situación de Silvia y por qué hace 18 meses que no puede asistir a clase por sufrir bullying:
Sigue sin resolverse el casi de Silvia y el acoso escolar e institucional.
Síndrome de diógenes institucional.
Denuncia de un padre por acoso escolar e institucional.


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