Sábado 03 de diciembre de 2016,
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El panal de Zapatero

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Viñeta de Manel Fontdevila en Público

Sus prestidigitaciones verbales para suavizarnos la agonía
fueron tan dignas de todo elogio, que servidor sólo echó en falta que
invocase al doctor Montes para acabar de paliar nuestro dolor

Opinión

“Durante la sesión de ayer en el Congreso, Zapatero volvió a calzarse la
chaqueta de pana y la guitarra de trovador, para contarnos lo bonito
que es el campo cuando no llueve, y lo estupendo que es ser de
izquierdas aunque se hunda la economía”

Los niños, que son muy sagaces aunque se van estropeando poco a poco
con el sistema educativo y la televisión, ya casi intercambiables, muy
pronto empiezan a formular preguntas incómodas como, por ejemplo, la
procedencia de sus semejantes. Es entonces cuando los padres se
deshacen en metáforas para engañar a su hijo, haciéndole creer que
vienen al mundo patrocinados por la miel de la Granja de San Francisco,
cuando en realidad suelen ser fruto de un recalentón veraniego a la
sombra de una higuera, y de un preservativo que se rompió por comprarlo
en el Todo a un euro. Pero como esa explicación es muy compleja para la
mente de un niño, optan por contarle entre risitas nerviosas la versión
ecologista oficial sobre en qué consiste eso de superpoblar el planeta.

“En primer lugar, los ciudadanos deben saber que los zánganos se
caracterizan por tener los ojos muy grandes y padecer incapacidad
laboral permanente”

Otro ecologista de pro, nuestro admirado y gentil prócer José Luis
Rodríguez Zapatero, hizo gala ayer de una sensibilidad metafórica
similar, para explicar a la ciudadanía que no está cayendo la que está
cayendo. Sus prestidigitaciones verbales para suavizarnos la agonía
fueron tan dignas de todo elogio, que servidor sólo echó en falta que
invocase al doctor Montes para acabar de paliar nuestro dolor. Por eso
mienten quienes a su vez  acusan a nuestro presidente de mentir al
pueblo español, pues al igual que millones de padres cuentan a sus
hijos lo de las abejitas para no traumatizarlos, nuestro estadista
predilecto hace lo mismo con millones de ciudadanos, pero en su caso
con el paro, el endeudamiento y la inflación. Su único y filantrópico
objetivo es ejercer de Hemoal para aliviarnos los males que nos causa el euribor donde la espalda pierde su nombre.

Durante la sesión de ayer en el Congreso, Zapatero volvió a calzarse la
chaqueta de pana y la guitarra de trovador, para contarnos lo bonito
que es el campo cuando no llueve, y lo estupendo que es ser de
izquierdas aunque se hunda la economía y lo lamentable que es ser de
derechas en toda circunstancia. Ante un discurso de tanto calado
intelectual, ya sólo nos queda esperar que participe junto a Ana Belén
y Ramoncín en el próximo concierto benéfico que recoja fondos para la
SGAE. Sobre el escenario nuestro presidente podría adornarse como él
sabe, interpretando la ranchera “El Rey”,
que popularizó Jorge Negrete. Ya sabéis, la de “con dinero y sin
dinero, hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la ley. No tengo
trono ni reina, ni nadie que me comprenda, ¡pero sigo siendo el Rey!”
Claro que sí, José Luis. Si no hay nadie que te comprenda no es porque
no te sepas explicar, sino porque los españoles son muy zotes, y hasta
la metáfora de las flores a muchos les viene grande. No obstante,
conviene insistir en ella. Marchando una de abejas.

En primer lugar, los ciudadanos deben saber que los zánganos se
caracterizan por tener los ojos muy grandes y padecer incapacidad
laboral permanente. Este tipo de abeja sólo sirve para repartir néctar
por doquier y, cómo no, para fecundar. Para nada más. Llegados a este
punto voy a abstenerme de rememorar la famosa viñeta de El Jueves, que
no quiero que me cierren el quiosco.

Y, por supuesto, que nadie piense
que yo podría estar comparando a Zapatero con una abeja zángano,
faltaría más, pues, como todo el mundo sabe, nuestro presidente se
caracteriza por ser un trabajador infatigable, que jamás escatima
esfuerzos por el bien de los ciudadanos. Asimismo, es un hombre que
siempre llama a las cosas por su nombre, por duras que resulten,
afrontando los problemas con una donosura que para sí hubiera querido
John Wayne. Cualquier ademán de engolamiento o cursilería existe sólo
en las calenturientas mentes de sus envidiosos críticos. Y en cuanto a
lo de fecundar, es cierto que ha tenido dos niñas, pero no que esté
jodiendo a muchos millones de españoles, especialmente a quienes
asegura defender tan denodadamente. Desmentido queda.

Respecto a los otros dos tipos que existen, cabe destacar que las
abejas obreras son infértiles, y viven exclusivamente para currar. O
sea, como los españolitos, que como la cosa siga así sólo podrán tener
hijos en Second Life.
Y de la abeja reina sólo añadir que en nuestro país sería,
indiscutiblemente, la televisión, pues ella también se encarga de
fecundar churumbeles, pero con la capacidad intelectual de un rodapié.
Obviamente, los retoños de esta abeja televisiva son más obreros, que
jamás protestarán aunque sus vidas sean cada vez más miserables, pues
están programados para someterse como niños a las palabras de unos
zánganos que les han robado hasta la dignidad.

*Los artículos de Nodo Libre sólo representan el punto de vista de su autor, no el de Bottup. Bottup es una comunidad de centenares de periodistas ciudadanos con su propio criterio, que la Redacción nunca puede coartar

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