Lunes 05 de diciembre de 2016,
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El patio trasero de Obama

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EEUU prestará una atención especial al subcontinente americano para evitar la influencia rusa

Obama se verá obligado a prestar una atención especial al tradicionalmente considerado ‘patio trasero de EEUU’ para intentar frenar la expansión de la influencia rusa en Latinoamérica, tras la firma por parte de Mendeiev del Pacto por la Amistad y Cooperación con Cuba (y por extensión, con los Gobiernos de corte populista-progresista de Latinoamérica), aprovechando la miopía política de una Administración Busch obsesionada con el Eje del Mal.

Dicho Pacto podría contribuir a sanear la maltrecha economía de la isla, tras ser arrasada por sucesivos

El Pacto por la Amistad y Cooperación con Cuba firmado por Rusia podría sanear la economía de la isla

huracanes (el impacto en 2008 de los ciclones Gustav, Ike y Paloma provocó pérdidas por unos 10 mil millones de dólares) y ver mermados considerablemente sus ingresos por turismo y exportación del níquel, (los precios han caído de unos 54.000 dólares la tonelada de níquel a poco más de 10.000 dólares), debido a la crisis global. Por ello el Gobierno cubano dictó, en los últimos meses, fuertes recortes de los presupuestos para inversiones e importaciones, un estricto plan de ahorro energético, y revisó a la baja su meta de crecimiento económico anual, de 6 a 1,5%.

Cuba ocupa el décimo lugar de las exportaciones rusas a países latinoamericanos, aunque las cifras de intercambios comerciales sean manifiestamente mejorables (el intercambio comercial entre Rusia y Cuba alcanzó en los últimos años una media de unos 300 millones de dólares al año). Raúl Castro, quien el 26 de julio de 2007 (aún como mandatario interino), insistió en la ‘imperiosa necesidad’ de hacer producir más la tierra y consideró una prioridad estratégica y un asunto de seguridad nacional producir bienes que ‘se dan en este país’. Según datos oficiales, las compras externas de alimentos en 2008 alcanzaron unos 2.400 millones de dólares, por lo que en 2008 se dictó una ley que permitía la entrega de tierras en usufructo a quien tuviera condiciones y deseos de trabajarlas (ya se habrían aprobado cerca de 82 mil de las más de 110 mil solicitudes recibidas, en tanto el área entregada alcanza unas 690 mil hectáreas, lo que equivaldría al 39 por ciento del total ocioso).

Sin embargo, la renovación automática por parte de EEUU por un año más del embargo comercial a la isla (edulcorada con medidas cosméticas como la relajación de las comunicaciones y el aumento del envío de remesas a la isla, así como el posible inicio de una ronda de conversaciones sobre temas de inmigración), podría suponer para Cuba pérdidas estimadas en cerca de 25.000 millones de $ y podrían abocar al régimen de Raúl Castro a la firma de un nuevo tratado de colaboración militar con Rusia, que incluiría la instalación de una base de radares en la abandonada base militar de Lourdes (para escuchar cómodamente los susurros de Washington) y la instalación de bases dotadas con misiles Iskander y con

Cuba ocupa el décimo lugar en las exportaciones rusas a países latinoamericanos

aviones estratégicos con armas nucleares (los temibles TU-160, conocidos en Occidente como BlackJak).

Venezuela socio estratégico de Rusia
Representantes de los Gobiernos venezolano y ruso coincidieron en fortalecer las relaciones entre ambos países durante la clausura de una reunión organizada por el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA), con el claro objetivo aumentar el volumen comercial entre las partes (ascendente casi a 967,8 millones de dólares en 2008). Al ser considerado Venezuela como un socio estratégico para Rusia y con respecto a la creación del Banco Binacional ruso-venezolano, ambas partes esperan potenciar el comercio bilateral y constituir un nuevo esquema de unión dentro de la alianza estratégica, utilizando monedas nacionales en las transacciones comerciales entre ambos países, para luego utilizarlas como fuente de acumulación de reservas y así adquirir preeminencia frente al dólar en las operaciones financieras internacionales, dentro de la ofensiva de Putin para acabar con el papel del dólar como patrón monetario mundial.

Por su parte, el holding ruso Gazprom está interesado en participar en el proyecto de Gasoducto Transamericano Venezuela-Brasil (proyecto lanzado hace un mes por los presidentes Chávez, Kirchner y Lula da Silva y al que parece dispuesta a añadirse la Bolivia de Evo Morales, que aseguraría el suministro a toda Latinoamérica y que debería estar construido en siete años, con una inversión prevista de 20.000 millones de dólares). Junto con la compañía estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la francesa Total E&P habrían firmado un acuerdo para el proyecto de exploración de gas en el bloque Azero en el sur-oriente boliviano que significará una inversión de 4.500 millones de dólares, complementado con la instalación de una megabase naval y logística en Venezuela, tras la millonaria compra de armamento ruso por parte de Chávez.

El rol emergente de Brasil

Rusia también pretende aumentar el volumen comercial con Venezuela

Las relaciones económicas ruso-brasileñas se intensificarán al ser ambos miembros del BRIC (se emplea la sigla BRIC para referirse conjuntamente a Brasil, Rusia, India y China), y aunque se descarta que dichos países forman una alianza política como la UE o la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), últimamente habrían intensificado su cooperación política para obtener acuerdos en comercio exterior y extraer concesiones políticas de los Países desarrollados (cooperación nuclear propuesta con la India y Brasil), pues dichos países tienen el potencial de formar un bloque económico con un estatus mayor que del actual G-8 (se estima que en el horizonte del 2050 tendrán más del 40% de la población mundial y un PIB combinado de 34.951 Billones de $).

El objetivo ruso sería duplicar la facturación de los intercambios comerciales ruso-brasileños (10.000 millones de $ al año), intercambios que incluirían la exportación a Rusia de aviones, máquinas herramienta y equipos, piezas de repuesto para automóviles, dispositivos electrónicos, instalaciones para hospitales, artículos textiles y cosméticos, aunado con la ampliación de la exportación de productos agrarios (maíz, soja, frutas y zumos). Además, Brasil crearía conjuntamente con Rusia empresas mixtas especializadas en fabricar turbinas y equipos destinados a extraer petróleo y gas y transportar energía eléctrica (del que sería paradigma el Gasoducto del Sur). Así, Gazprom ayudará a la petrolera brasileña Petrobras a construir un gasoducto para distribuir por el país el gas que se extraiga en las aguas de Santos Basin, una zona situada en el sudeste de Brasil en la que los estudios geológicos definen unas reservas capaces de proporcionar 30 millones de metros cúbicos diarios (seis más que los 24 que en la actualidad Bolivia vende a Brasil y que suponen la mitad del consumo diario del país que preside Lula da Silva).

No obstante, tras ello subyacería el deseo de Putin de neutralizar la influencia de EEUU en el cono sur americano y evitar la posible asunción por Brasil del papel de ‘gendarme de los neoliberales’ en Sudamérica, (al ser considerado Brasil por EEUU como un potencial aliado en la escena global y al que podrían apoyar para su ingreso en el Consejo de Seguridad de la ONU como miembro permanente, con el consiguiente

Rusia pretende neutralizar la influencia de EEUU y evitar la asunción de Brasil del papel de ‘gendarme de los neoliberales’ en Sudamérica

aumento del peso específico de Brasil en la Geopolítica Mundial), por lo que EEUU podría proceder a la  gestación de una Alianza Panamericana (liderada por México, Brasil, Chile y Argentina) que conjugaría la ayuda económica y la firma de acuerdos preferenciales con dichos países amigos con el boicot comercial y el aislamiento en los Foros Internacionales de los regímenes de corte populista-progresista (Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia) para lograr la desestabilización de sus regímenes, convirtiendo de paso a Colombia en el portaaviones continental de EEUU.

Por otra parte, la agudización de la crisis económica podría dar lugar a frecuentes estallidos de conflictividad social y a la expansión de ideologías izquierdistas en todo Latinoamérica, por lo que Obama podría estrechar lazos comerciales y militares con el presidente dominicano, Leonel Fernández Reyna (ante el peligro de contagio mimético de los ideales revolucionarios cubanos). Y en Panamá no sería descartable una reafirmación del sentimiento soberanista panameño sobre el canal, por lo que podríamos asistir a la reedición de la Crisis de Panamá de 1964, con el envío de tropas estadounidenses que asegurarían el control del canal, recuperando de paso la soberanía del mismo traspasada a Panamá en 1979.


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