Sábado 10 de diciembre de 2016,
Bottup.com

El periodismo no es opaco

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La opacidad es algo inherente a las estructuras empresariales de manera proporcional a su tamaño, por lo que el problema del periodismo actual es su dependencia de ellas

Opinión

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Abandonando viejas ideas

Decía el otro día Pedro J. lo siguiente en la UNAV:

“Por encima de todo, un periodista debe ser buena
persona y estar dispuesto a que la realidad le estropee el titular. Hay
que saber jugar limpio”.

Era una breve introducción humorística al tema. El director de El
Mundo es a mi juicio uno de los mejores ejemplos de especie profesional
en posible vía de extinción. Según alguien tan poco sospechoso de
revolucionario como el presidente del Banco Central Europeo, Trichet,
“la opacidad es la receta para el comportamiento gregario”.
Comportamientos gregarios como estos, por ejemplo.

Hacer creer que sin medios no puede haber periodismo y, por tanto,
democracia, es como decir que sin el tradicional modelo de
industria discográfica se acaba la música para siempre

Opacidad

La mala prensa de la prensa no es inherente al periodismo, ni
siquiera al periodismo de hoy en día. En cambio, la opacidad es algo
inherente a las estructuras empresariales de manera proporcional a su
tamaño. Una de estas estructuras puede estar editando un periódico de
‘corte’ progresista en una zona del mundo y creando y manteniendo
medios que tratan de influir en la opinión pública hacia el lado
opuesto en otra parte del planeta (o incluso de diferentes zonas del mismo país),
como si la manida globalización no existiese más que para las
mercancías y el dinero, y la información y las relaciones sociales a
través de la Red siguiesen estando acotadas en límites del siglo XX.

Conectar

El problema es que parece que un modelo de esas características ya
no puede mantener productos que sean rentables hasta el punto de
sostener numerosas pagas de consejeros delegados y brillantes
actividades en bolsa. “Nuestro trabajo no es distribuir un contenido o
un producto. Es ayudar a la gente a conectar con la información y entre
ellos mismos”, como dice Jeff Jarvis. ¿Puede servir una estructura opaca a ese cometido?

Falacia

Hacer creer que sin medios -entendidos como empresas pertenecientes
a grupos como los descritos- no puede haber periodismo y, por tanto,
democracia, es como decir que si desaparece el tradicional modelo de
industria discográfica se acaba la música para siempre. La primera es
una de las argumentaciones que más oímos cuando se dice que los medios
tradicionales son imprescindibles.

Transparencia->confianza->relevancia

La transparencia es tan 
imprescindible porque es el núcleo de la confianza, y la confianza es
la puerta de entrada a la relevancia, y sin relevancia sí que no hay
periodismo

En oposición a la opacidad, la transparencia es tan absolutamente
imprescindible porque es el núcleo de la confianza, y la confianza es
la puerta de entrada a la relevancia, y sin relevancia sí que no hay
periodismo. Hasta ahora la relevancia se ha construido con exclusivas y
periodismo de investigación, por ejemplo, pero también sabiendo
explotar el gregarismo y el clientelismo.

Una causa

Una relevancia sin las anteriores cargas se puede construir de
muchas maneras. Muchas organizaciones sin ánimo de lucro ya la atesoran
por parte de miles de voluntarios, socios, colaboradores o simples
simpatizantes. Existen muchas causas por las que luchar en este mundo,
y creo que un periodismo digno, independiente y ejercido de manera
transparente es una de ellas por la que más gente de la que pensamos
estaría dispuesta a colaborar.

Como decía otro poco sospechoso de revolucionario, J.M. Keynes: “La
verdadera dificultad para cambiar el curso de cualquier organización
reside no en desarrollar nuevas ideas, sino en librarse de las viejas
primero”. La idea teórica antropomorfizada en la figura de nuestro
protagonista inicial es una de ellas.

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Sobre el autor

Periodista y emprendedor social. Co-fundador de Bottup.

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