Domingo 04 de diciembre de 2016,
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El problema de los actuales líderes políticos de la izquierda

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ANÁLISIS / Para analizar verdaderamente el resultado electoral de las últimas elecciones deberíamos saber cuántos votantes de la izquierda se han abstenido o han votado en blanco por no estar de acuerdo con las políticas de los líderes que, en teoría, los deberían representar

Según un estudio reciente, aproximadamente el 63% de los trabajadores españoles están considerados mileuristas. En principio, la cifra asusta, pero es cuando uno empieza a analizar la realidad política y electoral de este país, cuando de repente empieza a no entender nada. Si el pueblo llano, o sea, el proletariado, debe ser por lógica el electorado habitual de la izquierda, ¿por qué ésta no arrasa en cada comicio electoral?

Esta gran operación de marketing de la derecha ha surtido efecto a tenor de las encuestas, pues se ha ligado de forma increíble ‘bienestar’ de las clases menos favorecidas, a la abolición de impuestos en general

Es cierto que cada vez más, los mensajes consumistas van encaminados a disfrazar la realidad, a hacer creer a la clase media (baja) que no son proletarios, sino lo dicho, simplemente clase media. Pero la cruda realidad es que son el pueblo llano, aunque ellos no lo quieran reconocer por pensar que son propietarios de una casa (una vivienda que, con un poco de suerte, acabarán de pagar con mucho esfuerzo cuando se jubilen). Además, piensan también que al poderse ir de vacaciones durante una semana al año a algún lugar de la costa y disfrutar en su hogar de un sinfín de ultramodernos electrodomésticos, esto los convierte, en cierto modo, en pequeños burgueses a los que la palabra impuestos hace más temblar, que sentirse protegidos.

Por lo visto, esta gran operación de marketing de la derecha ha surtido efecto a tenor de las encuestas, pues se ha ligado de forma increíble ‘bienestar’ de las clases menos favorecidas, a la abolición de impuestos en general. Pero, ¿qué sería de estos mileuristas si tuviesen que pagarse la sanidad y la educación de sus hijos con sus escasos emolumentos, tal y como sucede en EE.UU.? Los impuestos, aplicando como mínimo una lógica política socialdemócrata, deben ir encaminados a gravar las rentas más altas y no las de ese 63% de verdaderos proletarios (aunque muchos no quieran saber que lo son) para que los menos favorecidos puedan así tener una mejor calidad de vida. No es a los autónomos, a los trabajadores y a los pequeños empresarios a los que hay que cargar la mayor parte de la presión fiscal, sino a esas grandes corporaciones que, aún en crisis, siguen teniendo unos enormes beneficios. Si se hacen bien las cosas y con coherencia, no debería ser la ‘clase media’ la que tenga que soportar la mayor carga fiscal sino las grandes fortunas, o al menos de una forma más significativa a como se está haciendo ahora.

Y una vez dicho esto, hay decir que no es totalmente cierto que los ricos no quieran pagar, hasta cierto punto, impuestos, ya que sin ellos no existirían ni carreteras, ni aeropuertos, ni policía que velara por la seguridad común, así como tampoco una Administración que pueda coordinar el normal funcionamiento de una comunidad. Eso sí, con pagar lo mínimo es suficiente según ellos, puesto que sus necesidades sanitarias, educativas o de protección social las tienen más que cubiertas gracias a la generosidad de sus abarrotadas cuentas corrientes. Evidentemente, y no hay que ser muy listo para deducir esto, les sale mucho más a cuenta pagarse un médico privado que contribuir proporcionalmente al fisco según sus emolumentos (no hay más que hacer unas simples restas y sumas para comprobar lo dicho).

No es a los autónomos, a los trabajadores y a los pequeños empresarios a los que hay que cargar la mayor parte de la presión fiscal, sino a esas grandes corporaciones que, aún en crisis, siguen teniendo unos enormes beneficios

Así pues, el discurso de la derecha, que como acabo de decir, tan bien surte efecto, es que los grandes empresarios (precisamente esos que deberían pagar bastante más por sus grandes beneficios) no crearán empleo si no se les rebajan las cargas fiscales. Y de forma increíble, por lo visto este mensaje funciona a las mil maravillas entre las clases más desprotegidas. Pero… ¿es que alguien cree que alguna gran empresa va a cerrar sus puertas si en vez de ganar 4 millones de euros anuales (por poner una simple cifra), por los impuestos ingresa medio millón menos? No sé ustedes, pero haciendo cuentas, creo que sólo a un insensato se le ocurriría desperdiciar 3’5 millones de beneficio por no querer pagar unos determinados impuestos. Eso sí, siempre y cuando no se salgan con su, según ellos, solidaria globalización, esa que consiste en trasladar sus instalaciones del primer mundo a países en donde, por lo que parece, además de no pagar apenas impuestos, los salarios son tan ínfimos y precarios que ni tan siquiera muchos trabajadores del llamado tercer mundo consiguen evitar estar por debajo del umbral de la pobreza.

Posiblemente por este motivo, es decir, para que no se produjera una masiva evasión de capital, se crearon las SICAV (sociedades de inversión de capital variable). Esas sociedades, valga la redundancia, en donde si uno invertía más de 2 millones de euros, tan sólo tributaba al fisco un raquítico 1%. Claro que, si evidentemente eras un ‘pobretón’ que tan sólo había invertido los 6.000 escasos euros que habías ahorrado durante toda una vida en un corriente y vulgar plazo fijo, o algo similar, tu contribución fiscal era de un 18% (creo que esto de las SICAV se ha decidido eliminar en los últimos meses, pero sin embargo siguen en pleno funcionamiento los paraísos fiscales).

En lugar de intentar hacer desaparecer los paraísos fiscales para evitar que no sólo fuesen los asalariados los que pagaran la mayor parte de los impuestos, de repente se creó algo parecido a uno de esos paraísos fiscales dentro de nuestro propio país, las SICAV

Por lo tanto, en lugar de intentar hacer desaparecer los paraísos fiscales para evitar que no sólo fuesen los asalariados los que pagaran la mayor parte de los impuestos, de repente se creó algo parecido a uno de esos paraísos fiscales dentro de nuestro propio país, pero eso sí, con la salvedad de que éste tan sólo estaba creado para todos aquellos que pudieran invertir al menos esos dos millones de euros anteriormente mencionados. Ver para creer, o mejor dicho, saber para al menos tener la oportunidad de patalear ante todo lo que nos llegan a hacer.

Por cierto, oí decir en un programa televisivo que es imposible hacer desaparecer los paraísos fiscales, pero… ¿es que nos quieren hacer creer que si las grandes potencias mundiales se oponen a ellos, países como Singapur o las Islas Caimán nos declararán ‘la guerra’? ¿No será que detrás de muchos gobiernos se agazapa el gran poder de muchas grandes corporaciones, y de todos aquellos que las manejan?

Pero entonces, y volviendo al principio del artículo, ¿por qué estos proletarios del siglo XXI (que ellos creen ser clase media) votan a la derecha? ¿No será porque los grandes líderes políticos de la izquierda actual tienen un problema, o más de uno? Bajo mi punto de vista, y teniendo en cuenta precisamente todo lo dicho hasta el momento, el principal problema de muchos de estos líderes es de comunicación, es decir, no saber explicar claramente todo lo que realmente sucede, pero por supuesto no sólo se queda ahí. La gran mayoría de los líderes políticos de la izquierda actual o no saben comunicar, y por lo tanto no hacen bien su trabajo, o son simples ‘progres de despacho’ carentes de una verdadera ideología y compromiso social que no adoptan las verdaderas políticas progresistas que se deberían realizar.

En general, y salvo muy honrosas excepciones, parece que muchos sólo tienen de progresistas la fachada, preocupándose casi exclusivamente de los grandes discursos y haciendo caso omiso, en muchas ocasiones, a las demandas y necesidades de la ciudadanía (hay que aclarar que me estoy refiriendo en todo momento a muchos de los políticos de ‘altos vuelos’, a esos precisamente que tienen el suficiente poder para empezar a cambiar las cosas o como mínimo influir en las decisiones de los que mandan, y no a los esforzados militantes y políticos de base que ya hacen bastante con dedicar su tiempo de forma altruista sin recibir prácticamente ninguna compensación a cambio).

¿Por qué estos proletarios del siglo XXI (que ellos creen ser clase media) votan a la derecha? ¿No será porque los grandes líderes políticos de la izquierda actual tienen un problema, o más de uno?

En Suecia, por ejemplo, cuya población goza de una más que satisfactoria calidad de vida, el partido socialdemócrata ha llegado a estar más de 40 años ininterrumpidos en el poder. Parece ser que es uno de los países en los que las clases altas pagan más impuestos, y sin embargo la falta de empleo, por regla general y en condiciones normales, no es tan alarmante como en el resto de los países desarrollados. El alto nivel de vida de los países nórdicos no se ha creado de la noche a la mañana, sino que ha sido un largo proceso de sensibilización de los ciudadanos para que por ellos mismos valoren lo que más les conviene. Y a todas luces y sin lugar a dudas, han conseguido crear un admirado estado del bienestar que, aún no siendo ninguna panacea, es indudablemente mucho más justo y equitativo que la mayoría del resto de los Estados, aunque ya empiezan a haber voces discordantes que pretenden cambiar este sistema de sociedad diciendo que no se puede sostener, que no hay suficiente dinero para ello. Pero… si antes de esta crisis financiera sí lo había, ¿no será que cada vez el dinero está en menos manos, y en las manos precisamente de esos que no suelen pagar equitativamente sus impuestos y además invierten sus beneficios en economía especulativa, y no real? Porque que yo sepa, dinero hay el mismo hace dos años que ahora, a no ser que a alguien le haya dado por hacer hogueras con tan preciado tesoro.

Pero siguiendo con el ejemplo expuesto de Suecia, decir que la antítesis sería EE.UU., en donde Obama ha tenido que sudar tinta para explicar a sus ciudadanos (la mayor parte de ellos clase media proletaria, como en España) que la sanidad pública es un derecho que todos los ciudadanos han de tener. Pues bien, pese a todo, por lo que parece no ha podido realizar totalmente su proyecto puesto que la derecha y las grandes aseguradoras iniciaron por lo visto una campaña difamatoria en la que algunos aseguraban que la sanidad pública sólo serviría para pagar abortos y dejar morir a los ancianos. Pero… ¿se imaginan que aquí, en nuestro país, a la derecha y a las aseguradoras se les ocurriera insinuar esto?

Si antes de esta crisis financiera sí había dinero, ¿no será que cada vez está en menos manos, y en las manos precisamente de esos que no suelen pagar equitativamente sus impuestos y además invierten sus beneficios en economía especulativa, y no real?

Por suerte en España todavía estamos en un punto medio respecto a Suecia y EE.UU., pero la paulatina degeneración de la sanidad y educación públicas por no dotarlas de los suficientes recursos (ya se oyen rumores del co-pago sanitario mientras que en el Reino Unido se han subido de una forma escandalosa las tasas universitarias), sumado al intento continuo de una rebaja general de impuestos por parte de la derecha, puede no muy tarde decantar la balanza hacia la parte de EE.UU., un país en el cual según parece si no tienes un buen seguro médico no te operan, y en las universidades, las menos caras, el curso anual suele costar 30.000 dólares (unos 150.000 en una carrera de 5 años, siempre y cuando a la criatura no se le ocurra repetir).

Sí, la izquierda tiene un gran problema de comunicación, pero también, de ideología por parte de sus líderes, puesto que parece que son más los ‘progres de despacho’ que simplemente se preocupan de estar pendientes de las encuestas y de hacer bonitos discursos, que los verdaderos políticos comprometidos que tan sólo deberían preocuparse por los problemas de los ciudadanos intentando aumentar así su calidad de vida. Y para muestra, un botón.

Verán, durante el último año se especuló en si se debían subir los impuestos a los más pudientes, a esa pequeña porción de la población que acumula buena parte de la riqueza de este país (a los cuales, por cierto, se les hizo un favor al eliminarse, incomprensiblemente, la declaración de patrimonio). Pero para que lo entiendan mejor, y según algunos datos publicados, parece ser que existen aproximadamente unos 89.000 españoles cuyo patrimonio los convierte en millonarios ‘en euros’, y entre ellos hay más de 1.400 que atesoran más de 10 millones. Pues bien, se supone que para algunos de estos ‘sufridos’ ahorradores iban destinadas sociedades como las SICAV (aquellas sociedades de inversiones para las grandes fortunas a las que me he referido antes) para que tan sólo tributaran el 1% frente al 18% del resto de los mortales, mileuristas incluidos (sería conveniente recalcar de nuevo a los ciudadanos que estas sociedades denominadas SICAV se crearon posiblemente para que aquellos ‘grandes patriotas’ no saquen sus fortunas del país).

La izquierda tiene un gran problema de comunicación, pero también, de ideología por parte de sus líderes, más pendientes de las encuestas y de hacer bonitos discursos, que de los verdaderos políticos comprometidos

Bien, pues aún teniendo en cuenta todo esto, finalmente casi siempre se suele especular con subir los impuestos indirectos como la gasolina y el IVA, con lo cual contribuye de igual manera el propietario de un Opel Corsa o un Seat Ibiza, que el dueño de un Ferrari o un Rolls Royce. Y bueno, el IVA del kilo de carne lo paga de igual forma el parado (puesto que tiene por costumbre comer todos los días) que aquellas 89.000 personas a las que antes me refería. Por lo tanto, y como siempre, con este tema de los impuestos indirectos y en concreto el del IVA a pagarlo ‘poca-ropa’, como vulgarmente se suele decir, algo similar (guardando lógicamente las distancias) a lo que se pretendió hacer en el Reino Unido cuando Margaret Thacher quiso instaurar el ‘poll-tax’, aquel famoso impuesto que no se pagaba proporcionalmente respecto a los ingresos, sino que era una cuota fija para todo el mundo, ya se fuese rico, pobre o clase media.

Por cierto, y tal y como ya comenté en uno de mis anteriores artículos, según unas últimas informaciones y basándose en la lista que elabora la revista Forbes sobre las fortunas que hay en el mundo, a pesar de la crisis este año hay unos doscientos ‘milmillonarios’ más que el año anterior, aumentándose además en líneas generales la riqueza de este ‘selecto club’. Es decir, que dinero sigue habiendo el mismo, pero según parece cada vez está en menos manos.

Y es aquí cuando muchos nos preguntamos: ¿es así como los economistas neoliberales pretenden que haya más consumo para hacer desaparecer la crisis? ¿Es que, por poner un simple ejemplo que se pueda entender, los ‘milmilonarios’, o simplemente los millonarios en general, van a comprar diariamente para su propio consumo personal unas 2.000 camisas, 3.000 pantalones, y kilos y kilos de fruta o verdura para así compensar las ventas que no se van a realizar debido a la pérdida del poder adquisitivo del resto de la sociedad? Porque si uno no puede comprarse otra camisa u otro pantalón debido a que con su salario apenas llega a final de mes, lo más normal es que pase la nueva temporada con las prendas del año anterior. ¿O no, señores economistas neoliberales?

Son movimientos como el 15-Mayo en España o los ya ocurridos en otros países los que definitivamente pueden empezar a cambiar las cosas, eso sí, siempre y cuando la gente se empiece a unir aún más y no quede todo en agua de borrajas

¡Ah!, supongo que aún teniendo en cuenta todo esto, posiblemente la excusa de muchos neoliberales será que aún subiendo los impuestos a los que más tienen, es posible que no haya suficiente para mantener el estado del bienestar. Pues bien, si se les ocurre decir esto, que lo demuestren después de que los que más tienen ya hayan pagado a la sociedad su parte proporcional de impuestos, tal y como lo hace cualquier ciudadano de a pie que evidentemente no lleva sus ahorros a ningún paraíso fiscal. Porque de esta forma, y en caso de que su teoría fuera cierta, algo que dudo profundamente por los estudios que ya existen de otros economistas no neoliberales, al menos repartiríamos proporcionalmente el esfuerzo entre todos, es decir, entre los que más tienen y entre los menos favorecidos, ¿no les parece?

Así pues, pienso que por no reaccionar a tiempo, con esta dramática y durísima crisis, no sólo hemos perdido la oportunidad de conseguir un sistema capitalista más humano (como en su día se exigió al bloque soviético un comunismo más humano a través de aquella maravillosa ‘primavera de Praga’), sino que hemos perdido mucho más, ya que a pesar de haber estado este sistema neoliberal acorralado y contra las cuerdas por sus errores evidenciados por esta traumática crisis, al parecer unos dos años después resulta que todo sigue igual, puesto que ni tan siquiera se ha intentado erradicar los paraísos fiscales y, además, según parece algunos de los posibles responsables de la misma se han ido de rositas cobrando unas más que sustanciosas indemnizaciones por su contribución a la ‘bancarrota mundial’.

He dicho que seguimos igual, pero evidentemente me he equivocado, pues ahora son mucho más fuertes, ya que han podido comprobar ‘in situ’ que ni tan siquiera sus aberraciones han provocado desde un principio en el pueblo un radical rechazo a su bochornosa y escandalosa gestión, con lo cual, a partir de ahora tienen, en cierto modo, vía libre, tal y como ya comenté en alguno de mis otros artículos. Y prueba de ello es que ahora resulta que el mayor esfuerzo lo tienen que hacer los funcionarios (bajada de sueldos), los jubilados (congelación de las pensiones), los parados (recortes en las prestaciones), los trabajadores (reforma del mercado de trabajo) y la ciudadanía en general (subida del IVA), mientras que ni por un momento se han planteado seriamente, por ejemplo, desmantelar definitivamente los vergonzosos paraísos fiscales o gravar como se debería las grandes transacciones financieras (bien, como comprenderán, son movimientos como los del 15-Mayo en España o los ya ocurridos en otros países los que definitivamente pueden empezar a cambiar las cosas, eso sí, siempre y cuando la gente se empiece a unir aún más y no quede todo en agua de borrajas).

Así pues, y en resumen, pienso que muchos de los dirigentes políticos de la izquierda actual no sólo no han sabido estar mínimamente en su sitio para explicar y denunciar realmente todo lo sucedido, sino que además todo indica que han hecho muy poco para intentar cambiar este injusto sistema que tan sólo favorece a los más pudientes. Por lo tanto, y salvo algunas honrosas excepciones (como ya he dicho anteriormente), personalmente dudo profundamente de las buenas intenciones de muchos de esos ‘progres de despacho’ que pretenden representar a la izquierda, y por eso les digo que, si esto es socialismo, que baje Dios y lo vea, o mejor aún, que lo haga Jesucristo, pues según muchos fue el primer socialista de la historia.

Víctor J. Maicas es escritor

 

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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

3 Comentarios

  1. Anónimo 26/05/2011 en 0:35

    Estoy totalmente de acuerdo con lo aquí explicado, el gran problema que existe es el de toma de conciencia de pertenencia a las clases trabajadoras por parte de una mayoría que se crean clase media sin serlo, lo único que ha hecho que tengamos una vida más cómoda que nuestros padres, ha sido la bajada en el coste de muchos bienes de consumo, en especial los electrodomésticos, debido al avance de la tecnología y no a un real aumento del poder adquisitivo de los salarios, que en general han retrocedido. La mayoría de mis compañeros, amigos y familiares, a pesar de vivir de un salario que a penas da para llegar a fin de mes, se creen pertenecer a la clase media, porque tienen un o dos vehículos por familia, varias tv, o un sin fin de electrodomésticos en casa, así como una semanita de vacaciones en cualquier hotel barato y de oferta en la costa.
    En cuanto a tus comentarios en los que te refieres a una supuesta izquierda que son y cito palabras textuales “progres de despacho”, me imagino que te refieres al PSOE, vamos que no entiendo como alguien todavía puede creerse que sea de izquierdas, eso es quedarse en la etiqueta, el PP es de derechas a pesar de tener el nombre de POPULAR (del Pueblo), al igual que movimientos, coaliciones políticas o Estados con ideología izquierdista, pues eso, que la etiqueta no hace la ideología de un Partido, son igualmente de derechas, más moderada y con un matiz más social que el PP, pero al fin y al cabo igualmente de derechas, son los que han mantenido las políticas económicas y fiscales heredaras del anterior gobierno (paradógicamente la dcha. tanto política como mediática es la que más critica).
    El por qué ocurre ésto, desde mi modesta opinión es la influencia de los medios que es precisamente los voceros y altavoces del ideario neoliberal(conservador) y están convenciendo a la gente de todo ello (sus propietarios son de esa minoría elitista).

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